martes, 22 de agosto de 2017

Amnistía Internacional y la propaganda de guerra.

Para no perder la costumbre, Amnistía Internacional (AI) vuelve a sacar un informe sobre la violación de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad en Siria por parte del gobierno liderado por Bashar Al-Assad. Allí "informan" que en la prisión militar de Sednaya, cerca de Damasco, se ejecutaron "de 5 a 13 mil presos".


Apenas publicado el reporte, el presidente de la República Árabe Siria contestó: "Esto no es verdad, cualquier cosa en la era actual de noticias falsas se puede fabricar".
Este nuevo informe de AI sobre Siria aparece luego de un silencio (por derrota) respecto a la batalla de Alepo, donde lograron prevalecer las fuerzas conjuntas del Ejército Árabe Sirio con los aliados rusos, iraníes, libaneses e iraquíes sobre los terroristas que sitiaron la ciudad durante cuatro años.
Ciertamente el reporte fue lanzado convenientemente dos semanas antes de que se instalara las mesas de diálogo en Suiza entre el gobierno sirio y la así llamada oposición. No es un accidente, menos si se pretende insertar este informe trucho en la agenda de las mesas de negociación para precisamente torpedearla.

Bases de un informe trucho

Lo que se puede asegurar, una vez más, es que la publicación de este informe trucho de AI es una acción de propaganda, así lo certifica la "rigurosidad" del informe.
Los distintos pero unívocos tentáculos de la mediocracia global lanzaron el bulo de que el gobierno de Al-Assad había ejecutado "en el más absoluto de los secretos" -dice AI- "de 5 mil a 13 mil presos", una cantidad tan inexacta como maleable.
Las fuentes son supuestos ex trabajadores de la prisión militar Sednaya, antiguos prisioneros, jueces y abogados sirios, miembros familiares de ex prisioneros, en fin, una vasta lista de fuentes anónimas, todas resbalosas que no sólo son contradictorias, difusas, con el agregado de que la mayoría de las presuntas entrevistas fueron hechas todas fuera de Siria (sobre todo en Turquía, Líbano, Jordania y en otros países europeos y los EEUU). 84 en total.
De hecho, muchos de los testigos son identificados como figuras de oposición y "antiguos oficiales" que ya no viven en Siria.
Además, entre las fuentes consultadas se encuentra la acostumbrada red de contactos de ONGs de "derechos humanos" de Siria (sin incluir al muy famoso y ubicado en Londres Observatorio Sirio de DDHH), entre ellas la Urnammu para la Justicia y los DDHH, la Red Siria de DDHH y el Intituto Sirio para la Justicia y la Responsabilidad, todas financiadas -como AI- por grupos opositores al gobierno de Al-Assad a nivel internacional.
El mismo informe ofrece sus propias limitaciones de legitimidad.

Algunos trucos de propaganda tendenciosa

Quizás el más detallado desmonte del informe trucho de AI sobre Siria se encuentre en el blog Moon of Alabama. Entre muchas cosas, Bernhard, analista alemán que mantiene el sitio web, detalla que "los números que provee AI están en una amplia escala. Ninguno está documentado en listas o pruebas documentales. Están basados en el chisme y en conjeturas de dos testigos". Las imprecisiones cuando se abultan, para esta ONG del Departamento de Estado, muestran una fachada de verosimilitud que poco tiene que ver con rigor y la minería de datos.
Uno de los objetivos del informe era divulgar los acontecimientos en Sednaya, que van supuestamente de los ahorcamientos sistemáticos de miles de prisioneros ("políticos", por supuesto, y no terroristas comprobados como lo afirma la periodista libanesa Marwa Osman) hasta las torturas "más inimaginables" que han hecho de Siria un laboratorio de crímenes de lesa humanidad por parte del gobierno de Al-Assad, nunca por parte de los terroristas aupados por Occidente y su maquinaria de propaganda global.
En la página 25, aclara Bernhard, es donde se describen las ejecuciones en la prisión por parte de un supuesto antiguo guardia que trabajó allí y un juez, y "por la redacción de las declaraciones no queda claro si habían atestiguado por ellos mismos algún ahorcamiento o sólo describieron lo que le habían contado por terceros".
Otras inconsistencias son reseñadas por Bernhard, como el número de ejecutados en Sednaya. AI reporta que 95 "pudieron haber" sido ejecutados, o que lo relatado por los testigos "podrían sugerir" una cantidad de ahorcados, que a fin de cuentas son pocos si tomamos en cuenta que la ONG reclama "de 5 mil y 13 mil" ahorcados. Incluso, dice el analista alemán, "AI admite que estos números son falaces", y cita el informe en su página 40: "El número exacto de muertos en Sednaya es imposible de especificar".
En un informe de esta ascendencia, de denuncia de DDHH y de crímenes de lesa humanidad, las suposiciones, los "quizás", las imprecisiones e inconsistencias, además de las fuentes anónimas y dispersas con claros signos partidistas en oposición a los agentes generadores de esos supuestos crímenes en que se basa, muestra a todas luces, como concluye Bernhard, que "el reporte ni siquiera se encuentra en la más baja escala de calificación de veracidad científica o legal. Es pura propaganda tendenciosa".

Un modelo de exportación oenegera

El informe de AI sobre la situación en la cárcel militar de Sednaya en Siria es un modelo de exportación oenegera para otros casos que se pudieran dar y que se están dando en un momento geopolítico de convulsión, donde aún se definen muchos escenarios tanto de guerra fáctica como de cambios de poder, porque funciona como un suavizante discursivo de otras acciones de guerra e injerencia. Allí debemos leer una de las claves del espejo sirio.
En este caso, en que informes falaces sobre las situaciones de DDHH en países no alineados a los EEUU, la intoxicación viene por el lado de lo que académicos y estudiosos de los mecanismos de diplomacia y guerra asimétrica llaman soft power o poder blando, porque supuestamente las organizaciones no gubernamentales como AI o Human Rights Watch se deben a la sociedad y no a ningún gobierno o sector político específico, aunque todos sabemos de antemano que aquellas se estructuran y funcionan a partir del financiamiento por parte de entes públicos y privados de los EEUU y aliados. El poder blando no busca la confrontación directa sino a través de otros mecanismos que pertenecen al terreno de lo cívico y oenegero, por lo tanto jurídico y propagandístico.
En un momento de estancamiento programático para la oposición venezolana, no sería descartable una ayuda de AI de este orden para la MUD, cuyos principales voceros han recorrido los pasillos de las oficinas gubernamentales de Washington como hace unos días lo hiciera el secretario general de Voluntad Popular, Freddy Guevara, y más recientemente Lilian Tintori en su visita a la Casa Blanca, precisamente para tratar de hacer un lobby a través de Marco Rubio y congraciarse con la nueva administración a cargo de Donald Trump. El objetivo es el mismo: el "cambio de régimen" propalado por las anteriores administraciones de Obama y Bush jr.
No es la primera vez AI se decanta por informes amañados. El mismo modelo sobre Siria se ha usado asimismo contra Venezuela, Rusia y Ucrania, por poner los ejemplos más mediatizados. Sin embargo, no ha alcanzado aún las dimensiones del presente reporte reseñado, paradigmático por ser una esquela aplicable a todo el mundo.
Ese poder que expresan las ONGs transnacionales como AI con cierta musculatura mediática e impronta jurídica que se abrogan, se integra a una combinación ofensiva de sanciones como la recién impuesta sobre el vicepresidente Tareck El Aissami y antes el Decreto Obama, bloqueos comerciales y financieros, campañas de desinformación e intoxicación mediática, etc. Forman parte del mismo proceso de agresión e injerencia. 

En marzo de 2016 escribíamos sobre la última gran ofensiva de AI contra Venezuela, en un momento político en los escenarios nacionales e internacionales muy distintos a los actuales. Fue la campaña Acción Mundial Urgente. El documento piloto de la campaña dicta acciones, una especie de qué hacer para ONGs, en específico sobre el caso Tumeremo, pero que en general se puede leer como una operación de propaganda de guerra con rostro "ciudadano" contra Venezuela, tal como se comportan estos recursos asimétricos llamados ONGs en zonas estratégicas para la élite financiera de Estados Unidos. 

Publicado originalmente en: Misión Verdad

lunes, 21 de agosto de 2017

Reporteros de guerra. Los fotógrafos del secreto en la Siria “rebelde”.


La imagen del reportero de guerra está idealizada, mitificada, ajena a la oscura realidad bien presente y que se oculta.
No se trata de gente valiente, honesta, con principios morales o preocupación humana o solidaria alguna, salvo raras excepciones que confirman la regla y que estas sí serán silenciadas.
Estamos ante la cotidiana y tenebrosa labor del propagandista, del colaborador en la destrucción de países y comunidades enteros-as. Un-a embuster@ y espía a sueldo que tiene un papel clave en el engaño de las poblaciones de las naciones agresoras, que sin su labor sería tarea imposible la acción  bélica; pues  el agresor necesita siempre alguna justificación para legitimar lo que hace, y esta gente se la da a sabiendas de que no están diciendo la verdad, sino enmascarándola, invirtiéndola, edulcorándola, haciendo lo que haga falta para servir a los intereses de sus amos que los cuidan y mantienen con tal propósito.
Uno de los mitos e icono del reportero de guerra para los medios corporativos es Arturo Pérez Reverte. No podía haber mejor ejemplo de discrepancia entre imagen, discurso y lo que ocurre.


LOS FOTÓGRAFOS DEL SECRETO EN LA SIRIA "REBELDE", por Tamer Sarkis.



No todos los mercenarios que han cruzado hacia Siria desde el inicio de la Operación transnacional de acoso, entraron con plomo, misil y explosivo. El Gobierno sirio calcula que, durante los últimos dos años y medio, alrededor de 600 periodistas han entrado ilegalmente con encargo de idealizar a los grupos confesionalistas actuantes. “Redactores”, “reporteros”, “filmadores”, “corresponsales”…; todos aseguran profesar al menos una de estas categorías, y, sobre todo, ser “independientes”.
Pero la independencia se disuelve en el ingreso dinerario condicionado a las directrices impresas por los Amos: fondos de inversión norteamericanos en los casos de El Mundo y El País, mecenas sionistas locales en el caso de El Periódico de Catalunya, o los Saud y sus franc-negocios en el caso de Le Monde.

No entienden de Siria, pero llevan guión…, que repiten. Algunos de estos mercachifles de la tinta se complacían, en Libia, auto-fotografiándose junto a los “rebeldes”. Posaban sonrientes, solidarios todos en el común negocio. Y es que aquellos primeros rebeldes fueron buscavidas anti-sociales reclutados por Italia y Francia y entrenados en campos al Sur. Mientras estos segundos parásitos que se les adhirieron, han sido entrenados en las Universidades del pragmatismo y preparados para competir en la “cultura de las oportunidades” sobre cuya sangre y fango se arrastra la sociedad de la supervivencia. Esa sociedad que esos torpedos humanos pregonan por exportar.

Todo el horror que estos “cooperantes” cargan en la mochila, se destapa cuando el Ejército Árabe Sirio, quien a pasos de gigante recupera territorio, libera un área y los captura. Semanas, meses, años…, de filmaciones y fotografías quedan a la vista. Varieté de macabrerío: decapitaciones, quema de pueblos, tiro en la nuca, degollamientos, flagelaciones, descuartizamientos. Colecciones completas. Alegan los periodistas entonces que fueron obligados a las tomas. “¿Forzado?: pero tú has ido escribiendo artículos, reportajes…, durante todo este periodo de loas a “la insurgencia”; ¿no has podido entre-meter aunque sea un párrafo donde traslucir esta escabechina?. ¿Acaso tus supuestos censores sabían castellano?. Tú has estado comunicándote con “occidente” a través de video-conferencia, de teléfono… Tú has estado enviando a tu prensa series de documentos audio-visuales y de montajes, de video-collages… ¿Y ni una mención a esto?. De esta bestialidad, ¿ni una brizna?”
Alberto Pradilla, con los sicarios en Libia
En ocasiones, los energúmenos piden por su cuenta el registro de “memoriales de gestas” a esos amigos suyos profesionales de la comunicación. Otras veces, es la mano que paga a los asesinos –en el fondo idéntica mano propietaria del Capital de prensa- quien quiere pruebas objetivas de los progresos, y se las encargó al periodista ya antes de su partida desde civilizadas tierras occidentales.
Va a ser denunciada y esperamos que juzgada esta complicidad periodística en ocultar las atrocidades que su “pueblo rebelde sirio” de celuloide ha ido infligiendo a todo el Pueblo de Siria (a nuestras gentes lugareñas, no importa si pro-gubernamentales, baasistas, opositoras, etc.). Como estamos seguros del caso omiso por parte de los Estados español, francés, británico, etc., pedimos a las autoridades sirias que no permitan la repatriación de esta gentuza venal. Siria tiene ya que ir empezando a ponerlos uno tras otro ante los tribunales. En los Estados Unidos, uno puede perfectamente ir a la silla por ocultación deliberada y colaboración activa jactanciosa con este tipo de masacres, de las que además uno produce y acopia las pruebas que se recrea en capturar, como si de una película gore se tratase.
La ironía reside en que decenas de estos apologetas del lumpen-gremlinguismo involutivo, terminan verdaderamente secuestrados en mitad de riñas entre hordas rivales. Es el caso de un alma hueca -un tal Espinosa- caza-recompensas a sueldo del diario El Mundo y quien hace ya meses cayó en manos del DARSH (Estado Islámico de Iraq y del Levante), quien se lo llevó a su guarida. A él y a los compinches del Ejército Libre de Siria que le hacían al periodista de “escolta personal” (definición textual usada por la prensa sionista). Resulta –todo acaba sabiéndose en este asesino baile de disfraces-, que la esposa del Mundano reaccionario dirigido por Losantos es nada menos que la estrella del blog Periodismo Humano Mónica Prieto. Quien ha estado, durante estos tiempos de ataque, sita en el conato emiral islámico de Bab Amru (Homs), postulándose como activista revolucionaria de ultra-izquierda.
Las peroratas auto-filmadas de esta tipa no llegan a la verosimilitud de The Blair Witch Project o de REC. Durante 24 minutos habla ella en primer plano, asustada por los bombardeos aéreos “del Régimen contra la población civil”, “bombardeos” que en ningún momento son puestos ante el objetivo. Y sin duda haberlos haylos. Pero son bombardeos contra el tipo de “población civil” que encargaba a su marido registros documentales de bravuras y sable. Cuenta la leyenda urbana que hubo un zoólogo que encerró a un gato en una casa en miniatura con objeto de estudiar su comportamiento. El científico se implicó tanto en su experimento, se recreó hasta tal punto en el secuestro y sometimiento del animal, que, en su deria, él mismo acabó sobreviviendo preso entre los muros de la maqueta. Ajo y agua, “señorita”. O zetah con sésamo.
Nota: Texto de Tamer Sarkis y fotos tomado-as del blog de Carlos Tena: https://tenacarlos.wordpress.com/2013/12/19/los-reporteros-de-la-siria-rebelde-un-articulo-de-tamer-sarkis-sociologo-y-escritor/#comments

Publicado originalmente en: ¿Es posible la paz?

jueves, 17 de agosto de 2017

Armamento por miles de millones de dólares utilizado contra Siria.

AL MENOS 17 PAÍSES IMPLICADOS EN UNA RED DE TRÁFICO ILEGAL DE ARMAS.

Desde hace 7 años, armas por valor de varios miles de millones de dólares han sido utilizadas ilegalmente contra Siria, hecho que desmiente la versión de que la guerra contra la República Árabe Siria era una “revolución democrática”. Numerosos documentos demuestran que ese gigantesco tráfico de armas fue organizado por el general estadounidense David Petraeus, primeramente de manera pública, a través de la CIA y como director de esa agencia estadounidense. Pero luego lo hizo a título privado, desde la firma financiera KKR y con ayuda de altos funcionarios de Estados Unidos e internacionales, como el estadounidense Jeffrey Feltman, secretario general adjunto de la ONU. El “conflicto sirio”, que comenzó siendo una operación imperialista de Estados Unidos y Gran Bretaña, se convirtió así en una operación capitalista de carácter privado, mientras que el Estado Profundo cuestionaba en Washington la autoridad de la Casa Blanca. Nuevos elementos sacan ahora a la luz el papel secreto de Azerbaiyán en el desarrollo de la guerra contra Siria.

¿Cómo recibían los yihadistas de Alepo armamento de fabricación búlgara?

En el momento de la liberación de Alepo y la toma del estado mayor saudita que allí existía, la periodista búlgara Dilyana Gaytandzieva comprobó la presencia de armamento proveniente de su país en 9 arsenales abandonados por los yihadistas. La periodista anotó cuidadosamente los datos inscritos en las cajas que contenían ese armamento búlgaro y, ya de regreso en Bulgaria, se dio a la tarea de investigar cómo llegó ese armamento a suelo sirio.
Desde 2009, y exceptuando el breve periodo de tiempo que va de marzo de 2013 a noviembre de 2014, Bulgaria se halla bajo el gobierno de Boiko Borisov, personaje sui generis proveniente de una de las organizaciones criminales más importantes de Europa: la SIC (Security Insurance Company). No está de más recordar que Bulgaria es miembro de la OTAN y de la Unión Europea y que ninguna de esas dos organizaciones ha emitido nunca la menor crítica contra la llegada al poder en Bulgaria de un mafioso identificado como tal por las agencias policiales internacionales.
Es por tanto con peligro para su vida que la periodista búlgara Dilyana Gaytandzieva siguió la pista y que la redacción del periódico Trud publicó en Sofía su investigación [1]. Pero si Bulgaria ha sido uno de los principales proveedores de armamento a los grupos armados que operan contra el Estado sirio, también es cierto que ha contado para ello con la ayuda de Azerbaiyán.
El gigantesco tráfico de armas organizado por la CIA contra Afganistán, Irak, Libia, Siria y la India
Desde el inicio mismo de las primaveras árabes, la CIA y el Pentágono organizaron un gigantesco tráfico de armas, en violación de numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Todas las operaciones que mencionaremos aquí son ilegales a la luz del derecho internacional, incluyendo las que el Pentágono organizó públicamente.
En materia de tráfico de armas, incluso cuando se recurre a individuos o firmas privadas que sirven de pantalla, es imposible exportar equipamiento sensible sin contar con el consentimiento expreso de los gobiernos implicados.
Todo el armamento que mencionaremos en este artículo, exceptuando los sistemas de inteligencia electrónica, es de tipo soviético. Por definición, aunque se afirme que ejércitos dotados de armamento del tipo OTAN son los destinatarios finales de esos envíos de armas, eso es imposible. Esos ejércitos sólo están sirviendo de pantalla para disimular el tráfico de armas.
Ya se sabía que la CIA había recurrido a la SIC y a Boiko Borisov para garantizar urgentemente la fabricación de Captagón [2] destinado a los yihadistas presentes en Libia y, posteriormente, también para los que operan en Siria. Desde que se publicó la investigación de María Petkova en la Balkan Investigative Reporting Network (BIRN), también se sabía que entre 2011 y 2014 la CIA y el Special Operations Command del Pentágono (SOCom) habían comprado a Bulgaria armamento para los yihadistas por valor de 500 millones de dólares. Posteriormente, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos también pagaron más lotes de armas, de cuyo transporte se encargaron las compañías Saudi Arabian Cargo y Etihad Cargo [3].
Según Kresimir Zabec, del diario Jutarnji list, que se publica en Zagreb, a finales de 2012, Croacia enviaba a los yihadistas que operan contra Siria 230 toneladas de armamento, por un valor ascendente a 6,5 millones de dólares. El envío de ese armamento a Turquía se realizaba utilizando 3 aviones de carga Iliushin de la compañía Jordan International Air Cargo y posteriormente aviones del ejército de Qatar lanzaban las armas en paracaídas en zonas bajo control de los yihadistas [4]. Según Eric Schmitt, del New York Times, todo ese dispositivo fue concebido por el general estadounidense David Petraeus, director de la CIA [5].
En 2012, cuando el Hezbollah trató de descubrir el tráfico de armas organizado por la CIA y el SOCom, hubo un atentado contra un grupo de turistas israelíes en el aeropuerto de Burgas, centro neurálgico de dicho tráfico. En total contradicción con la investigación de la policía búlgara y con las conclusiones forenses, el gobierno de Boiko Borisov atribuyó el atentado al Hezbollah y la Unión Europea clasificó a la resistencia libanesa como «organización terrorista» (sic). Hubo que esperar a que Borisov se viera temporalmente fuera del poder para que el ministro búlgaro de Relaciones Exteriores Kristian Vigenin, subrayara que la acusación contra el Hezbollah carecía totalmente de bases concretas.
Según una fuente cercana al PKK turco (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), los servicios secretos de Turquía fletaron trenes especiales para hacer llegar a la ciudad siria de Raqqa, bajo control de lo que entonces se conocía como el Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL) [6] lotes enteros de armamento fabricado en Ucrania y pagado por Arabia Saudita y más de 1 000 camionetas de doble cabina modelo Hilux, de la marca japonesa Toyota, especialmente adaptadas para soportar las duras condiciones del desierto. Según una fuente belga, quien negoció la compra de esos vehículos con la firma japonesa Toyota fue la empresa saudita Abdul Latif Jameel.
Según Andrei Fomin, de la Oriental Review, Qatar –deseoso de no quedarse atrás– compró para los yihadistas la versión más reciente del Air Missile Defense Complex Pechora-2D a la empresa estatal ucraniana UkrOboronProm. La entrega estuvo a cargo de la empresa chipriota Blessway Ltd [7].
Según Jeremy Binnie y Neil Gibson, de la revista especializada en armamento Jane’s, el US Navy Military Sealift Command (el mando de la marina de guerra de Estados Unidos a cargo del transporte marítimo) abrió en 2015 dos licitaciones para el transporte de armas desde el puerto rumano de Constanza hacia el puerto jordano de Aqaba. El contrato lo obtuvo la Transatlantic Lines [8] y su ejecución comenzó justo después de que Washington firmara el alto al fuego, el 12 de febrero de 2016, con lo cual Estados Unidos violaba su compromiso.
Según Pierre Balanian, de Asia News, ese dispositivo se mantuvo en marzo de 2017, con la apertura de la línea marítima regular de la compañía estadounidense Liberty Global Logistics entre los puertos de Livorno (Italia), Aqaba (Jordania) y Yeda (Arabia Saudita) [9]. El geógrafo italiano Manlio Dinucci señala que esa línea marítima estaba destinada principalmente al envío de blindados a los yihadistas que operan en Siria y en Yemen [10].
Según los periodistas turcos Yoruk Isik y Alper Beler, los últimos de la administración Obama se concretaron a través de la empresa Orbital ATK, que organizó, mediante Chemring y Danish H. Folmer & Co., una línea regular entre los puertos de Burgas (Bulgaria) y Yeda (Arabia Saudita). Y por primera vez se habla aquí no sólo de armamento fabricado por Vazovski Machine Building Factory (VMZ) (Bulgaria) sino también por Tatra Defense Industrial Ltd. (Chequia) [11].
Muchas otras operaciones de envío de armamento a los yihadistas se han realizado en secreto, como lo demuestran, por ejemplo, los casos del carguero Lutfallah II, capturado por la marina libanesa el 27 de abril de 2012, y del barco togolés Trader, interceptado por Grecia el 1º de marzo de 2016.
Esas operaciones representan en total cientos de toneladas de armamento y municiones, quizás incluso miles de toneladas, pagadas principalmente por las monarquías absolutistas del Golfo, supuestamente como respaldo a una «revolución democrática». En realidad, esas petrodictaduras intervinieron únicamente para que la administración Obama no tuviera que rendir cuentas al Congreso de Estados Unidos (Operación Timber Sycamore) y hacer pasar gato por liebre ante los parlamentarios [12]. Todo ese tráfico fue controlado personalmente por el general David Petraeus, primeramente desde su puesto de director de la CIA y más tarde desde la firma de inversiones financieras KKR. Petraeus se valió para ello de la ayuda de altos funcionarios, a veces bajo la presidencia de Barack Obama y después, de forma masiva, bajo la actual administración Trump.
El papel, hasta ahora secreto, de Azerbaiyán
Según Sibel Edmonds, ex funcionaria del FBI y fundadora de la National Security Whistleblowers Coalition, de 1997 al 2001, el Azerbaiyán del presidente Gaidar Aliev albergó en Bakú, a pedido de la CIA, al número 2 de al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri. A pesar de que aparecía oficialmente como buscado por el FBI, al-Zawahiri, que ya por entonces era el segundo jefe más importante de al-Qaeda, viajaba regularmente en aviones de la OTAN por Afganistán, Albania, Egipto y Turquía. También recibía frecuentes visitas del príncipe saudita Bandar ben Sultan [13].
A sus relaciones de seguridad con Washington y Riad, Azerbaiyán –país de población principalmente chiita– agrega el gobierno sunnita de Ankara, que lo respalda en su conflicto con Armenia sobre la secesión del Alto Karabaj.
A raíz del fallecimiento, en Estados Unidos, de Gaidar Aliev, en 2003, su hijo Ilham se hace cargo del poder. La Cámara de Comercio Estados Unidos-Azerbaiyán se convierte entonces en patio de Washington, que rodea al presidente Aliev de personajes como Richard Armitage, James Baker III, Zbigniew Brzeziński, Dick Cheney, Henry Kissinger, Richard Perle, Brent Scowcroft y John Sununu.
Según Dilyana Gaytandzhieva, en 2005, el ministro de Transportes, Ziya Mamadov, pone a disposición de la CIA la compañía estatal Silk Way Airlines, pagan Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Por su parte, el nada escrupuloso ministro de Relaciones Exteriores Elmar Mamadyarov, envía a varias de sus embajadas instrucciones para que presenten pedidos de aprobación para «vuelos diplomáticos» que, en virtud de la Convención de Viena, no pueden ser sometidos a ningún tipo de control de seguridad o aduanero. En menos de 3 años, más de 350 vuelos dispondrán de ese tipo de ese privilegio.
En virtud de los tratados internacionales, y al igual que los vuelos civiles, los vuelos diplomáticos no pueden transportar equipamiento militar y los pedidos de reconocimiento como «vuelos diplomáticos» incluyen relaciones muy completas de la carga que transportan. Sin embargo, a pedido del Departamento de Estado de Estados Unidos, países como Afganistán, Alemania, Arabia Saudita, Bulgaria, el Congo, los Emiratos Árabes Unidos, Hungría, Israel, Pakistán, Polonia, Rumania, Serbia, Eslovaquia, Chequia, Turquía y el Reino Unido simplemente hicieron caso omiso de esta violación del derecho internacional, como anteriormente ya habían ignorado los vuelos secretos de la CIA entre sus cárceles secretas.
En menos de 3 años, Silk Way Airlines transportó así armamento por valor de al menos 1 000 millones de dólares.
Atando cabos, la periodista búlgara Dilyana Gaytandzieva puso al descubierto un extenso sistema que aprovisiona con armamento y municiones a los yihadistas, no sólo en Irak y en Siria sino también en Afganistán, Pakistán y el Congo, todo pagado siempre por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Algunas armas entregadas en Arabia Saudita fueron reenviadas a Sudáfrica.
Las armas entregado en Afganistán llegaron a manos de los talibanes, quienes actúan bajo control de Estados Unidos, país que dice luchar contra ellos. El armamento entregado en Pakistán estaba probablemente destinado a la realización de atentados islamistas en la India. No se sabe quiénes son los destinatarios finales de las armas entregadas en el Congo a la Guardia Republicana del presidente Sassou N’Guesso y a la Sudáfrica del presidente Jacob Zuma.
Los principales negociantes eran las firmas estadounidenses Chemring y Orbital ATK, ya mencionadas, así como las igualmente estadounidenses Culmen International y Purple Shovel.
Además del armamento de tipo soviético fabricado en Bulgaria, Azerbaiyán compró, bajo la responsabilidad de su ministro de la Industria de Defensa, Yavar Jamalov, varios alijos de armas en Serbia, Chequia y en otros países, declarando siempre ser el destinatario final de las compras. En cuanto al equipamiento de inteligencia electrónica, Israel puso a disposición de la red la firma Elbit Systems para que apareciera como destinatario final ya que Azerbaiyán no está autorizado a comprar ese tipo de equipos. Esas excepciones demuestran que el programa de Azerbaiyán, utilizado por Estados Unidos y Arabia Saudita, se hallaba totalmente bajo control de Tel Aviv.
El Estado hebreo, que dice haber observado una estricta neutralidad durante todo el conflicto sirio, en realidad ha bombardeado en repetidas ocasiones al Ejército Árabe Sirio. Cada vez que Tel Aviv ha reconocido la realización de ese tipo de acciones, lo ha hecho afirmando haber destruido armamento destinado al Hezbollah libanés. La realidad es que todas esas operaciones, quizás con excepción de una sola, se realizaron en coordinación con los yihadistas. Y hoy sabemos que Tel Aviv supervisaba además las entregas de armas a esos mismos yihadistas, o sea que si bien Israel se limitó a utilizar su fuerza aérea para apoyarlos, en realidad estaba desempeñando un papel central en la guerra contra Siria.
Según las convenciones internacionales, la falsificación de los certificados de entrega final y el envío de armas a grupos mercenarios para que derroquen gobiernos legítimos o destruyan Estados reconocidos son crímenes internacionales.
Thierry Meissan
Intelectual francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace
Notas
[1] “350 diplomatic flights carry weapons for terrorists”, por Dilyana Gaytandzieva, Trud, 2 de julio de 2017.
[2] «De cómo Bulgaria abastece en drogas y armas a al-Qaeda y el Emirato Islámico», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 4 de enero de 2016.
[3] “War Gains: Bulgarian Arms Add Fuel to Middle East Conflicts”, María Petkova, Balkan Investigative Reporting Network, 21 de diciembre de 2015.
[5] “In Shift, Saudis Are Said to Arm Rebels in Syria” and “Airlift To Rebels In Syria Expands With C.I.A.’S Help”, C. J. Chivers y Eric Schmitt, The New York Times, 26 de febrero y 25 de marzo de 2013.
[6] También designado en Occidente bajo la denominación Estado Islámico en Irak y Siria o las siglas en inglés ISIL o ISIS, y actualmente conocido sobre todo como Daesh, acrónimo árabe peyorativo. Nota de la Red Voltaire.
[7] “Qatar and Ukraine come to deliver Pechora-2D to ISIS”, por Andrei Fomin, Oriental Review (Rusia), Voltaire Network, 22 de noviembre de 2015.
[8] “US arms shipment to Syrian rebels detailed”, Jeremy Binnie y Neil Gibson, Jane’s, 7 de abril de 2016.
[9] “Jordan strengthens military presence on border with Syria and Iraq”, Pierre Balanian, AsiaNews, 11 de abril de 2017.
[10] «Desde Camp Darby, armas estadounidenses para la guerra contra Siria y Yemen», por Manlio Dinucci, Il Manifesto(Italia), Red Voltaire, 18 de abril de 2017.
[12] “U.S. Relies Heavily on Saudi Money to Support Syrian Rebels”, Mark Mazzetti y Matt Apuzzojan, The New York Times, 23 de enero de 2016.
[13] Classified Woman. The Sibel Edmonds Story: A Memoir y The Lone Gladio, de Sibel Edmonds.

Publicado originalmente en: Red Voltaire

domingo, 30 de julio de 2017

Timber Sycamore: la CIA desató la guerra contra Siria.

[traducción íntegra del artículo del New York Times que reveló los planes de la CIA contra el pueblo de Siria]


Cuando en 2013 el presidente Obama autorizó a la CIA secretamente para armar a los aguerridos rebeldes, la agencia de espionaje supo que tendría un socio seguro que ayudaría a pagar la operación encubierta. Era el mismo socio en el que la CIA había encontrado apoyo durante décadas en cuestiones monetarias y de discreción en sus conflictos lejanos: el Reino de Arabia saudí.

Desde entonces, la CIA y sus amigos saudíes han mantenido un acuerdo poco habitual para la misión de entrenar a los rebeldes, operación que los norteamericanos han bautizado con el nombre en clave de Timber Sycamore [Madera de Platanero]. En ese acuerdo, según indicaron funcionarios de la actual y de la anterior administración, los saudíes contribuyen con armas y con amplias sumas de dinero, asumiendo la CIA la labor de entrenar a los rebeldes en el uso de los rifles de asalto AK-47 y misiles antitanque.

El apoyo a los rebeldes sirios es solamente el último capítulo de la larga relación entre los servicios de espionaje de Arabia saudí y Estados Unidos, alianza fortalecida durante el escándalo Irán-contra, el apoyo a los muyaidines contra los rusos en Afganistán, y las luchas en África por medio de fuerzas interpuestas. A veces, como en Siria, los dos países han trabajado de forma conjunta. En otras, Arabia saudí se ha limitado a extender cheques para financiar las actividades encubiertas norteamericanas.

El programa conjunto de armamento y adiestramiento, al que otros Estados de Oriente Medio contribuyen con dinero, sigue adelante, en tanto que las relaciones con Arabia saudí (y el papel del reino en la zona) son fluidas. Los antiguos lazos de petróleo barato y de tipo geopolítico que han unido a los dos países se han debilitado, a medida que la dependencia de Estados Unidos del petróleo extranjero declina, y el gobierno de Obama se desliza hacia un acuerdo diplomático con Irán.

Pero la alianza persiste, aupada en un mar de dinero saudí y en la existencia de intereses recíprocos. Además de las vastas reservas petrolíferas de Arabia saudí y su papel como referencia espiritual del mundo suní, la larga relación entre los servicios de inteligencia ayuda a explicar por qué Estados Unidos se han mostrado reacios a criticar abiertamente las violaciones de derechos humanos, su trato a las mujeres y su apoyo a la vertiente extremista del Islam, la wahabita, inspiradora de muchos de los auténticos grupos terroristas con los que lucha Estados Unidos. La administración Obama no condenó de forma pública la decapitación este mes de un clérigo chiíta disidente, Sheikh Nimr al-Nimr, que había desafiado a la familia real.

Pese a que los saudíes han hecho pública su ayuda armando a los grupos rebeldes en Siria, el alcance de su asociación con la campaña encubierta de la CIA y su apoyo financiero no se ha hecho público. Los detalles fueron extrayéndose de las entrevistas a una media docena de actuales y antiguos funcionarios estadounidenses, y de fuentes de bastantes países del Golfo Pérsico. La mayoría habló de forma anónima, porque no estaban autorizados a discutir sobre el programa.

Desde el momento en que comenzó la operación de la CIA, contó con el dinero saudí. “Comprenden que tienen que tenernos, y nosotros sabemos que les tenemos que tener”, dijo Mike Rogers, antiguo congresista republicano de Michigan que fue secretario del House Intelligence Committee cuando comenzó la operación de la CIA. Rogers declinó discutir detalles del programa secreto.

Los funcionarios norteamericanos no han desvelado la suma de la contribución saudí, que es con diferencia mayor que la de cualquier otro país al programa de armamento de rebeldes contra el ejército del presidente Bashar al-Assad. Pero estiman que el coste total de armamento y entrenamiento asciende a bastantes miles de millones de dólares. La Casa Blanca ha recibido bien la cobertura financiera por parte de Arabia saudí (y de Qatar, Jordania y Turquía) en un momento en que Obama ha presionado a las naciones del golfo a protagonizar un papel mayor en la seguridad de la región. Tanto los portavoces de la CIA como de la embajada saudí declinaron hacer comentarios.

Cuando Obama aprobó el armamento de los rebeldes en la primavera de 2013, se debió en parte al intento de ganar control de la aparente situación de impunidad en la región. Los qataríes y los saudíes habían estado inyectando armas en Siria durante más de un año. Los qataríes incluso estaban introduciendo de contrabando cargamentos de lanzacohetes personales chinos FN-6 desde la frontera con Turquía. Los esfuerzos de los saudíes estaban dirigidos por el extravagante príncipe Bandar bin Sultan, en aquella época jefe de la inteligencia, quien compró miles de AK-47 y millones de municiones en Europa del este para los rebeldes sirios. LA CIA ayudó a organizar algunas de las compras de armas de los saudíes, incluyendo un gran contrato con Croacia en 2012.

Hacia el verano de 2012 existía una sensación de “barra libre” a lo largo de la frontera entre Turquía y Siria, mientras seguían las inyecciones de armas y dinero hacia los grupos rebeldes, incluso hacia algunos de los que los funcionarios norteamericanos sospechaban tener lazos con grupos radicales como Al Qaeda. Durante este período la CIA mantuvo un papel secundario, estando autorizada por la Casa Blanca bajo el programa de entrenamiento Timber Sycamore [Madera de Platanero] para entregar ayuda a los rebeldes excepto armas. A finales de 2012, según dos antiguos funcionarios estadounidenses, David H. Petraeus, a la sazón director de la CIA, aplicó un duro rapapolvos a los oficiales de inteligencia de bastantes países del Golfo, en un encuentro cerca del Mar Rojo en Jordania. Les reprendió por enviar armas a Siria sin previa coordinación con los funcionarios de la CIA en Jordania y Turquía.

Meses más tarde, Obama dio su aprobación a la CIA para dar inicio al armamento y entrenamiento de los rebeldes en una base en Jordania, modificando el programa Timber Sycamore [Madera de Platanero] para introducir ayuda letal. Bajo el nuevo acuerdo, la CIA se puso al frente del entrenamiento, mientras la inteligencia saudí, el Directorio General de Inteligencia, proporcionaba dinero y armas, incluyendo misiles antitanques TOW. Los qataríes también ayudaron financieramente, permitiendo el uso de una base en Qatar como centro complementario de entrenamiento. Pero, según los funcionarios norteamericanos, Arabia saudí era, con diferencia, el mayor contribuyente a la operación.

Mientras el gobierno de Obama consideraba esta coalición un asunto que se vendería excelentemente en el Congreso, algunos, incluyendo al senador Rin Wyden, un demócrata de Oregón, planteó objeciones al respecto, porque la CIA necesitaba el dinero saudí, según la versión de un antiguo funcionario.

Wyden declinó ser entrevistado, pero su oficina emitió una declaración exigiendo más transparencia. “Antiguos funcionarios han declarado públicamente que Estados Unidos está intentando estructurar las capacidades bélicas de la oposición contra Assad, pero no han proporcionado al público los detalles sobre cómo se está realizando esto, qué agencias oficiales están implicadas, o con qué socios extranjeros están trabajando estas agencias”, afirma el comunicado.

Cuando las relaciones entre los países involucrados pasan malos momentos, a menudo le toca a Estados Unidos negociar soluciones. Como anfitrión, Jordania espera pagos regulares de los saudíes y de los norteamericanos.

Cuando los saudíes pagan tarde, según un antiguo funcionario de inteligencia, los jordanos se quejan a los miembros de la CIA. Mientras que en anteriores misiones de la CIA, los saudíes han proporcionado financiación sin condiciones, no ocurre así con el dinero para Siria, según cuentan funcionarios antiguos y actuales. “Quieren un sitio en la mesa, y tener voz y voto respecto a cuales van a ser los planes de la mesa”, declaró Bruce Riedel, antiguo analista de la CIA y ahora socio de la Brookings Institution.

El programa de entrenamiento de la CIA está separado del programa de armamento de los rebeldes sirios, del que el Pentágono afirma su final. Ese programa se diseñó para entrenar a los rebeldes a combatir a los miembros del Califato Islámico en Siria, al contrario que el programa de la CIA, que se centra en los grupos rebeldes que combaten al ejército de Siria.

En tanto que la alianza en cuestiones de inteligencia es central en la lucha en Siria y ha sido importante en la guerra contra Al-Qaeda, una constante irritante en las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudita es el nivel de apoyo de los ciudadanos saudíes a grupos terroristas, indican los analistas. “Cuanto más se incide en el argumento ‘les necesitamos como socio antiterrorista’ menos persuasivos se hacen”, comentó Williams McCants, antiguo consejero antiterrorista del Departamento de Estado y autor de un libro sobre el Califato Islámico. “Si esto es una conversación sobre cooperación antiterrorista, y los saudíes son parte principal del problema en la creación del terrorismo, ¿cómo puede resultar convincente un argumento como ese?” Es increíble la cantidad de gente que piensa que el moderno Islam no es el Islam, sino la estricta interpretación que Arabia saudí hace del Islam. Así que...

Pero... ¿por qué no? Así se hizo en Afganistán, en donde Estados Unidos financió, apoyó y entrenó a grupos terroristas como los muyaidines y los talibanes, junto a los saudíes... A corto plazo, la alianza sigue siendo sólida, reforzada por el lazo entre dos jefes del espionaje. El príncipe Mohamed bin Nayef, ministro de Interior saudí que recibió el encargo de armar a los rebeldes sirios del príncipe Bandar, conoció al director de la CIA John O. Brennan en la época en que éste era el jefe de la estación de la CIA en Riad, en los años 90. Antiguos colegas consideran que siguen estando cercanos, y el príncipe Mohamed ha ganado amigos en Washington con su agresividad en el desmantelamiento de grupos terroristas como Al-Qaeda en la Península Arábiga.

La función que Brennan desempeñó en Riad es, más que la del embajador, el auténtico núcleo del poder norteamericano en el reino. Antiguos diplomáticos recuerdan que las discusiones más importantes siempre se canalizaron a través del jefe de estación de la CIA. Los funcionarios de inteligencia dicen que este canal de comunicación tiene una ventaja. Los saudíes son mucho más receptivos a la crítica de los norteamericanos cuando ésta se hace en privado, y este canal secreto ha hecho más para manejar el comportamiento de los saudíes en pro de los intereses norteamericanos que cualquier crítica pública.

Las raíces de la relación son antiguas. A finales de los años 70, los saudíes organizaron lo que se conocía como el“Safari Club”, coalición de naciones que incluía a Marruecos, Egipto y Francia, que realizaban operaciones encubiertas en África en un tiempo en que el Congreso había recortado las alas de la CIA tras años de abusos. “De esta manera, con esos países, el reino ayudó de alguna manera a mantener el mundo seguro en una época en que Estados Unidos no podía hacerlo”, recordaba el príncipe Turki al-Faisal, antiguo dirigente de la inteligencia saudí en una charla en la Universidad de Georgetown en 2002.

En los ochenta los saudíes ayudaron a financiar las operaciones de la CIA en Angola, en donde Estados Unidos respaldaban a los rebeldes contra el gobierno, apoyado por Rusia [Unión Soviética]. Aunque los saudíes eran fervorosamente anticomunistas, el principal incentivo de Riad parecía ser consolidar sus lazos con la CIA.

“Estaban comprando buena voluntad”, recuerda un antiguo funcionario de inteligencia que participó en la operación. Tal vez en lo que fue el episodio con más repercusiones, los saudíes ayudaron a armar a los rebeldes muyaidines para expulsar a Rusia de Afganistán. Estados Unidos comprometió centenares de millones de dólares cada año para la misión, y los saudíes lo igualaron, dólar a dólar. El dinero fluía a través de una cuenta en Suiza propiedad de la CIA. En el libro “Charlie Wilson’s War”, el periodista George Crile III relata que la CIA organizó una cuenta que no rindiera intereses, para mantener la prohibición islámica de la usura.

En 1984, cuando el gobierno de Reagan buscaba ayuda para su plan secreto de vender armas a Irán para financiar a los rebeldes de la contra en Nicaragua, Robert C. McFarlane, consejero nacional de seguridad, se entrevistó con el príncipe Bandar, en aquel tiempo embajador saudí en Washington. La Casa Blanca dejó claro que los saudíes “ganarían una cantidad considerable de consideración” mediante la cooperación, recordó más tarde McFarlane.

El príncipe Bandar prometió un millón de dólares mensuales para financiar a la contra, como reconocimiento del anterior apoyo de la Casa Blanca a los saudíes. Las contribuciones continuaron después de que el Congreso cortara esa financiación. Al final, los saudíes donaron 32 millones de dólares, pagados a través de una cuenta en las Islas Caimán.

Al surgir el escándalo Iran-contra y plantearse cuestiones en torno al papel de los saudíes, el reino mantuvo sus secretos. El príncipe Bandar rechazó cooperar con la investigación dirigida por Lawrence E.R. Walsh, el consejero independiente. En una misiva, el príncipe rechazó testificar, explicando que “los secretos y los compromisos de mi país, así como nuestra amistad, no son coyunturales, sino algo a largo plazo”.


Publicado originalmente en: Movimiento Político de Resistencia