miércoles, 24 de junio de 2020

Doble ración de ‘olvidos’ sobre Siria: la OPAQ y los grandes medios.

En su informe sobre el ataque químico en Duma de 2018, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas omitió un documento clave, que contradice la versión oficial y acaba de ser filtrado.



miércoles, 20 de mayo de 2020

Después de Siria, ¿quién será el nuevo objetivo?‎

por Thierry Meyssan

Los acontecimientos que se han desarrollado en el «Medio Oriente ampliado» desde ‎el año 2001 corresponden a una lógica implacable. La cuestión actual es saber si ha ‎llegado el momento de desatar una nueva guerra en Turquía o en Arabia Saudita. ‎La respuesta depende sobre todo de la reactivación de las hostilidades en Libia. Es en ‎ese contexto que debe interpretarse el Protocolo Adicional que los presidentes Erdogan ‎y Putin acaban de negociar para resolver la crisis de Idlib. ‎

JPEG - 27.4 KB
Mapa ilustrativo del proyecto inicial de “rediseño del Medio Oriente ampliado”, o “Gran ‎Medio Oriente”, publicado por el coronel estadounidense Ralph Peters.‎

19 años de «guerra sin fin»

Como explicó el coronel Ralph Peters, el 13 de septiembre de 2001, en Parameters, la ‎publicación del US Army –el ejército terrestre de Estados Unidos–, el presidente estadounidense ‎George W. Bush decidió transformar radicalmente las misiones asignadas al Pentágono. ‎El entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, asignó al almirante Arthur Cebrowski ‎la tarea de formar a los futuros oficiales. El almirante Cebrowski pasó 3 años recorriendo las ‎universidades militares del país y, hoy en día, todos los oficiales de alta graduación han seguido sus cursos en algún momento. Las ideas de Cebrowski fueron divulgadas públicamente por ‎su ayudante, Thomas Barnett.‎
Las zonas afectadas por las guerras estadounidenses serán mantenidas en situación de caos. ‎El concepto mismo de “caos” no tiene en este caso nada que ver con la interpretación bíblica ‎que habla de una destrucción total previa al surgimiento de un nuevo orden. En el caso que ‎nos ocupa el concepto de “caos” debe interpretarse en el sentido descrito, en 1651, por el ‎filósofo inglés Thomas Hobbes, o sea como la ausencia de estructuras políticas capaces de ‎proteger a los ciudadanos de la violencia que ellos mismos pudieran ser capaces de perpetrar, ‎siguiendo el principio según el cual «Homo homini lupus» (“el hombre es el lobo del hombre”). ‎
Esta guerra es una adaptación de la misión de las fuerzas armadas de Estados Unidos a la era de ‎la globalización, una adaptación al paso del capitalismo productivo al capitalismo financiero. ‎‎«War is a racket», o sea (“La guerra es una forma de extorsión”) decía, antes de la Segunda ‎Guerra Mundial, el general estadounidense Smedley Butler, el más condecorado en ‎Estados Unidos [1]. ‎En lo adelante, no habrá diferencia entre amigos y enemigos, la guerra permitirá simplificar el ‎acceso a los recursos naturales. ‎
Esta forma de guerra implica perpetrar numerosos crímenes contra la humanidad –principalmente ‎‎«limpiezas étnicas»– que las fuerzas armadas de Estados Unidos evitan cometer por sí mismas. ‎Para eso están los ejércitos privados –como Blackwater–, contratados por el Pentágono desde la ‎época del secretario de Defensa Donald, y las organizaciones terroristas que el propio Rumsfeld ‎desarrolló mientras fingía combatirlas. ‎
Las administraciones del republicano George W. Bush y del demócrata Barack Obama siguieron ‎esta estrategia: destruir las estructuras de los Estados en los países de regiones enteras del ‎planeta. El objetivo de las guerras de Estados Unidos no es vencer sino prolongar el estado de ‎guerra, mantener la «guerra sin fin» anunciada por George W. Bush. El presidente Donald ‎Trump y su primer consejero para la Seguridad Nacional, el general Michael Flynn, cuestionaron ‎esa política pero sin lograr modificarla. Hoy en día, los partidarios de la estrategia ‎Rumsfeld/Cebrowski persiguen los mismos objetivos, pero ya no tanto a través del Pentágono ‎sino utilizando la OTAN. ‎
Después de que el presidente Bush hijo iniciara la «guerra sin fin», invadiendo Afganistán e Irak ‎‎–en 2001 y en 2003–, surgió entre las élites políticas de Washington un fuerte cuestionamiento de ‎los argumentos utilizados para justificar la invasión de Irak y grandes críticas sobre el caos ‎reinante en el país ya ocupado. Se creó entonces la Comisión Baker-Hamilton (2006). ‎Sin embargo, la guerra nunca cesó, ni en Afganistán ni en Irak, aunque sí hubo que esperar ‎‎5 años antes de que el presidente demócrata Barack Obama se decidiera a abrir nuevos teatros ‎de operaciones: Libia, en 2011; Siria, en 2012 y Yemen, en 2015. ‎
Dos actores externos interfirieron el plan de Estados Unidos:
- En 2010-2011, el Reino Unido inició la «primavera árabe», operación concebida según ‎el modelo de la «Rebelión Árabe» de 1915, mediante la cual Lawrence de Arabia puso a los ‎wahabitas en el poder en la Península Arábiga. Pero esta vez se trataba de poner el poder ‎en manos de la Hermandad Musulmana, no con ayuda del Pentágono sino del Departamento ‎de Estado y la OTAN.
- En 2014, Rusia intervino en Siria, país cuyo Estado no se había derrumbado y que Moscú ayudó ‎a resistir la embestida. A partir de ese momento, tuvieron que retirarse de Siria los británicos –‎que habían tratado de lograr allí un «cambio de régimen», desde 2011 hasta principios de 2012– ‎y después los estadounidenses –que no trataban de derrocar el gobierno sino de destruir ‎el Estado sirio, desde mediados de 2012 hasta este el momento actual. Rusia, que trata de ‎concretar el sueño de la emperatriz Catalina II (Catalina la Grande), lucha hoy en la región contra ‎el caos y por la estabilidad –o sea por la preservación de los Estados del Medio Oriente y el ‎respeto de las fronteras. ‎
Después de haber revelado en 2001 la nueva estrategia del Pentágono, el coronel Ralph Peters ‎publicó en 2006 el mapa que mostraba los objetivos del almirante Cebrowski. En ese mapa podía ‎verse que sólo quedarían intactos Israel y Jordania. Todos los demás países del «Medio Oriente ‎ampliado» –o sea, desde Marruecos hasta Pakistán– verían sus Estados destruidos y todos los ‎países de gran extensión territorial –como Arabia Saudita y Turquía– serían desmembrados. ‎
Habiendo comprobado que Estados Unidos, su “mejor aliado”, planeaba dividirla en dos para ‎crear un «Kurdistán libre», Turquía trató inútilmente de acercarse a China y adoptó después ‎el principio del profesor Ahmet Davutoglu: «Cero problema con los vecinos.» A pesar del ‎diferendo territorial turco-sirio sobre la región de Hatay, Turquía creó un mercado común con Siria. ‎Sin embargo, en 2011, cuando Libia ya se encontraba aislada, Francia convenció a Turquía ‎de que podía librarse del desmembramiento uniéndose a los designios de la OTAN. El presidente ‎turco Recep Tayyip Erdogan, político islamista proveniente de la organización Milli Gorus, se hizo ‎miembro de la Hermandad Musulmana con la esperanza de beneficiarse con los resultados de la ‎‎«primavera árabe». Turquía se volvió entonces en contra uno de sus principales clientes –Libia– ‎y después contra uno de sus principales socios –Siria. ‎
En 2013, el Pentágono adaptó la «guerra sin fin» a las realidades que había encontrado en el ‎terreno. La periodista estadounidense Robin Wright publicó en el New York Times 2 mapas que ‎rectificaban el que el coronel Ralph Peteres había publicado antes. El primero de los mapas ‎publicados por Robin Wright mostraba la división de Libia y el segundo la creación de un ‎‎«Kurdistán», sólo en territorios de Siria y de Irak, y sin tocar la mitad oriental de Turquía ni ‎los territorios de Irán. También anunciaba la creación de un «Sunnistán» que abarcaría ‎territorios de Siria e Irak, el desmembramiento de Arabia Saudita en 5 países y la división de ‎Yemen en dos. Esta última operación comenzó en 2015. ‎
Entusiasmado ante esta rectificación, el estado mayor turco comenzó a prepararse para los ‎acontecimientos. Concluyó acuerdos con Qatar, en 2017; con Kuwait, en 2018, y con Sudán, ‎en 2017, para instalar bases militares en esos países, cercando así el reino saudita. Este ‎respondió financiando en 2019 una campaña internacional de prensa contra el «sultán» ‎Erdogan y un golpe de Estado en Sudán. Por su parte, Turquía respaldó el nuevo proyecto de ‎creación de un «Kurdistán»… que no afectara el territorio turco y participó en la creación del ‎‎«Sunnistán», proclamado por el Emirato Islámico (Daesh) bajo la apelación de «Califato». Pero ‎las intervenciones de Rusia en Siria y de Irán en Irak echaron por tierra ese proyecto. ‎
En 2017, el presidente del gobierno regional kurdo en Irak, Massud Barzani, organizó un ‎referéndum tendiente a proclamar la independencia del Kurdistán iraquí. Irak, Siria, Turquía e Irán ‎comprendieron de inmediato que el Pentágono –volviendo a su plan inicial– se disponía a crear ‎un «Kurdistán libre» amputando sus territorios respectivos y decidieron hacer fracasar el ‎proyecto. En 2019, el PKK/YPG kurdo anunció que estaba preparándose para proclamar la ‎independencia del territorio sirio que la prensa occidental denomina como «Rojava». ‎Sin demora, Irak, Siria, Turquía e Irán se concertaron nuevamente. Turquía invadió «Rojava», ‎expulsando de allí al PKK/YPG, sin que el ejército sirio ni las fuerzas rusas reaccionaran ‎en contra. ‎
Más tarde, el estado mayor turco estimó que el Pentágono, habiendo renunciado ‎momentáneamente a destruir Siria, debido a la presencia rusa en ese país, se disponía ahora a ‎destruir el Estado turco. Para tratar de alejar esa posibilidad, la cúpula militar turca trató de ‎reactivar la «guerra sin fin» en Libia –o sea, lejos de Turquía– y de amenazar a los países ‎miembros de la OTAN con las peores calamidades: un tsunami de subversión migratoria para la ‎Unión Europea y, para Estados Unidos, una guerra con Rusia. Así que Ankara abrió a los ‎migrantes la frontera de Turquía con Grecia y agredió a las fuerzas de Rusia y de Siria en Idlib, ‎donde esas fuerzas estaban bombardeando a los yihadistas de al-Qaeda y de Daesh atrincherados en esa ‎gobernación siria. Eso es lo que estamos viviendo en este momento. ‎
JPEG - 49.3 KB
Este es el mapa que rectifica el proyecto estadounidense de “rediseño del ‎Medio Oriente ampliado”, publicado por la periodista Robin Wright.

El Protocolo Adicional de Moscú

En febrero de 2020, el ejército turco infligió bajas a las fuerzas rusas y sirias mientras que ‎el presidente turco Erdogan llamaba constantemente por teléfono al presidente ruso Putin para ‎aliviar con una mano la tensión que alimentaba con la otra. ‎
El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, se comprometió a contener los apetitos ‎del Pentágono si Turquía ayudaba a reactivar la ‎«guerra sin fin»‎ en Libia, país dividido en ‎un millar de tribus que se enfrentan entre sí alrededor de dos líderes principales, ambos agentes ‎de la CIA: el presidente del Consejo Presidencial, Fayez al-Sarraj, y el comandante del Ejército ‎nacional, Khalifa Haftar.‎
La semana pasada el enviado especial del secretario general de la ONU para Libia, Ghassan ‎Salamé, fue invitado a presentar su dimisión «por razones de salud». El profesor Salamé hizo ‎lo que se le había instruido, aunque sin dejar por ello de expresar su descontento en una ‎conferencia de prensa. Para respaldar a al Sarraj, se constituyó un eje, con la Hermandad ‎Musulmana, alrededor de Qatar y Turquía. Para apoyar a Haftar, se creó una segunda coalición ‎en la que participan Egipto y Emiratos Árabes Unidos, pero también Arabia Saudita y Siria. ‎
Esto constituye el gran regreso de Siria a la escena internacional, con la aureola de sus 9 años de ‎resistencia victoriosa ante la Hermandad Musulmana y Estados Unidos. El 4 de marzo ‎se abrieron, por todo lo alto, una embajada libia en Damasco y una embajada de Siria ‎en Bengazi. ‎
Por otro lado, la Unión Europea, después de haber condenado solemnemente el «chantaje ‎turco» sobre el tema de los refugiados, envió la presidente de la Comisión Europea a observar el ‎flujo de refugiados en la frontera greco-turca mientras que el presidente del Consejo Europeo era ‎enviado a Ankara para tantear el terreno con el presidente Erdogan. Este último confirmó que ‎es posible llegar a un arreglo si la Unión Europea se compromete a defender «la integridad ‎territorial» de Turquía. ‎

JPEG - 49.6 KB
Moscú planeó cuidadosamente la “coreografía” de la rendición turca: la delegación de Turquía ‎estuvo de pie todo el tiempo, teniendo a sus espaldas una estatua de la emperatriz Catalina la Grande, para recordar que Rusia ya estaba presente en Siria en el siglo XVIII. El presidente Erdogan está sentado con el presidente Putin y detrás de ellos puede verse un reloj conmemorativo de la victoria de Rusia ‎sobre el Imperio Otomano.
Fue sobre esa base que el presidente ruso Vladimir Putin recibió en el Kremlin al presidente turco ‎Recep Tayyip Erdogan, el 5 de marzo. Primero tuvieron una reunión, con participación restringida, de 3 horas de ‎duración y dedicada a las relaciones con Estados Unidos. Rusia se comprometió a proteger la ‎República de Turquía de una posible partición, a condición de que Turquía firmara y pusiera en ‎aplicación un Protocolo Adicional sobre la Estabilización de la Situación en la Zona de Desescalada ‎de Idlib [2]. ‎
Una segunda reunión, también de 3 horas pero abierta a los ministros y consejeros, se dedicó a la ‎redacción de ese texto, que prevé la creación de un corredor de seguridad de 12 kilómetros ‎de ancho alrededor de la autopista siria M4, corredor que será vigilado conjuntamente por las ‎dos partes. Eso significa que Turquía retrocede hacia el norte de la autopista, que se abre ‎nuevamente a la circulación, y que Turquía “pierde” la ciudad de Jisr-el-Chogur, bastión de los ‎yihadistas en suelo sirio. Pero lo más importante es que Turquía tendrá que aplicar por fin el ‎memorándum de Sochi, en el cual se comprometía a respaldar solamente la oposición armada ‎siria –presuntamente democrática y no islamista– y a combatir a los yihadistas. El hecho es que la ‎‎«oposición armada democrática» es una leyenda inventada por la propaganda británica. ‎De hecho, Turquía tendrá que optar entre liquidar a los yihadistas por sí misma o seguir trasladándolos de Idlib (en Siria) hacia Yerba (en Túnez) para enviarlos finalmente a Trípoli ‎‎(en Libia), como había empezado a hacerlo en enero. ‎
Además, el 7 de marzo, el presidente Putin se puso en contacto con el ex presidente de ‎Kazajastán, Nursultán Nazarbayev, para estudiar con él la posibilidad de desplegar en Siria ‎‎«chapkas azules» kazajos, bajo los auspicios de la Organización del Tratado de Seguridad ‎Colectiva (OTSC). Esa opción ya se había planteado en 2012. Los soldados kazajos presentan la ‎ventaja de ser de confesión musulmana, mientras que los rusos son cristianos ortodoxos. ‎
En Riad se piensa que el Pentágono ha activado ahora la variante de arremeter contra Arabia ‎Saudita –en vez de hacerlo contra Turquía– a pesar de las astronómicas compras de armamento ‎estadounidense que el presidente Trump impuso al reino a cambio de la protección de ‎Washington. El Pentágono ya se había planteado la disección de Arabia Saudita en 2002 ‎‎ [3].‎
El palacio real de Riad fue blanco de varios misiles esta semana. El príncipe Mohamed ‎ben Salman (de 34 años y conocido como «MBS») ordenó el arresto de varios príncipes ‎y generales entre los que se hallan su tío, el príncipe Ahmed (de 70 años), y el príncipe ‎Mohamed ben Nayaf (de 60 años), quien fue heredero designado del trono saudita hasta que ‎el rey Salman decidió transferir ese título a su hijo MBS. La provincia saudita de Qatif, de ‎población chiita y donde varias ciudades ya han sido arrasadas, fue aislada del resto del reino. ‎Nadie cree las explicaciones oficiales que hablan de disputas de sucesión y coronavirus [4]. ‎

[1] «Hice 33 años y 4 meses de servicio de servicio activo y, durante todo ese ‎periodo, pasé la mayor parte del tiempo haciendo de matón para el mundo de los negocios, para ‎Wall Street y para los banqueros. En resumen, yo era un extorsionista, un gánster al servicio del ‎capitalismo. Ayudé a que México, sobre todo la ciudad de Tampico, fuese un lugar seguro para los ‎grupos petroleros estadounidenses, en 1914. Ayudé a convertir Haití y Cuba en lugares ‎convenientes para que los hombres de la National City Bank pudieran obtener ganancias. Ayudé a ‎la violación de media docena de repúblicas de América Central en beneficio de Wall Street. Ayudé ‎a limpiar Nicaragua para el banco estadounidense Brown Brothers, de 1902 a 1912. Llevé luz a la ‎República Dominicana en provecho de las empresas azucareras estadounidenses, 1916. ‎Puse Honduras en manos de las empresas estadounidenses productoras de fruta, en 1903. ‎En China, en 1927, ayudé a que la Standard Oil pudiera hacer sus negocios en paz.», escribió ‎el general Smedley Butler en su libro War Is a Racket, Smedley Butler, Feral House, 1935.
[3] "Taking Saudi out of Arabia", Powerpoint de ‎Laurent Murawiec para una reunión del Defense Policy Board (10 de julio de 2002).
[4] “Two Saudi Royal Princes Held, Accused of Plotting a Coup”, Bradley Hope, Wall Street Journal; “Detaining Relatives, Saudi Prince Clamps Down”, David Kirkpatrick & Ben Hubbard, The New Yok Times, March 7, 2020.

Publicado originalmente en: Red Voltaire

miércoles, 8 de abril de 2020

Idlib: el último bastión del yihadismo en Siria.




"La provincia de Idlib parece ser un imán para los grupos terroristas, especialmente porque es un territorio ingobernado. Hay una gran variedad de grupos ahí, y todos son una amenaza para los cientos de miles de civiles que solo buscan una forma de vivir y sobrevivir". Con estas palabras el Coronel Myles Caggins, portavoz de la coalición anti-ISIS, la 'Operación Resolución Inherente', hablaba de la provincia del norte de Siria que estos días está viviendo el colapso de grupos yihadistas y rebeldes bajo el paraguas de Turquía.
El 19 de diciembre de 2019, el Ejército Árabe Sirio con el apoyo de Rusia anunció la operación "Amanecer de Idlib 2"; una ofensiva terrestre para recuperar el Gran Idlib, gobernado actualmente por la Organización para la Liberación del Levante (Hayat Tahrir al-Sham - HTS), o lo que es lo mismo, el brazo original de al-Qaeda en Siria. Desde entonces y en apenas unas semanas, el estado sirio ha recuperado más de 2.000 kilómetros cuadrados de territorio, cientos de localidades y colinas, las cruciales ciudades de Ma’arrat al-Numaan y Saraqib, ha rodeado 18 puestos de observación turcos y ha retomado el control de la vital autopista M5, que además de unir la capital financiera de Siria (Damasco) con la capital industrial (Alepo), recorre el país de norte a sur, desde Turquía hasta Jordania. El esfuerzo, sin embargo, está siendo cuantioso, y las bajas de cada bando ya suman más de un millar.
Esta ofensiva de Idlib es algo más que una batalla del gobierno sirio contra la última región que tiene declarada abiertamente la guerra al estado: es una batalla contra la infamia. La infamia de los grupos yihadistas que han envenenado la región con su ponzoña. Grupos yihadistas como HTS, el Ejército Nacional Sirio (también conocidos como TFSA o rebeldes proturcos, los mismos que cometieron auténticas barbaridades en el noreste de Siria hace poco), la sala de operaciones 'Incita a los Creyentes', compuesta por la Organización de Guardianes de la Religión (Tanzim Hurras ad-Din, el nuevo al-Qaeda en Siria), los Partidarios del Monoteísmo (Ansar al-Tawhid, también parte de al-Qaeda) y otros grupos de ideología radical. De acuerdo Brett McGurk, el diplomático de EE.UU. encargado de supervisar la lucha contra ISIS, en 2017 ya era obvio que la provincia de Idlib era "el mayor espacio seguro de al-Qaeda desde el 11S, con conexiones directas con Ayman al-Zawahiri (líder de al-Qaeda global)". No es baladí en este contexto, recordar que el líder de ISIS Abu bakr al-Baghdadi, fue eliminado en Idlib.
Los grupos rebeldes y yihadistas sin embargo, no están solos. Hemos llegado a un punto en el que hay pruebas irrefutables de que Turquía, país miembro de la OTAN, está entregando tanques, transporte blindado y armamento a al-Qaeda. Hemos llegado a un punto en el que cuando Rusia bombardea a los rebeldes en Nayrab… ¡mueren soldados turcos! Una evidencia que ni los que voluntariamente cierran los ojos pueden negar después de que los propios grupos rebeldes y yihadistas que participaron en la ofensiva de Nayrab publicasen horas antes videos junto a los soldados turcos que se preparaban para a atacar. Porque hemos llegado a un punto en el que Turquía está deseando convertirse en la fuerza aérea de al-Qaeda. Por muy loco que esto suene, es así, y es que para frenar la superioridad aérea de Rusia, el pusilánime intento de sultán otomano, Recep Tayyip Erdogan, ha pedido a EE.UU. que despliegue dos baterías Patriot para así poder despegar sus F-16 y dar apoyo desde el cielo a los grupos rebeldes/yihadistas anteriormente citados a los que ya está impulsando (aunque con resultados catastróficos) desde el suelo.
Frente a lo que deberían ser buenas noticias —que la guerra militar está terminando en Siria y la derrota de al-Qaeda como estructura con poder en la región es inminente—, todavía hoy hay que lidiar con los instigadores de la guerra, los falsos expertos y todo tipo de fanáticos que desean desesperados un conflicto directo con Rusia (como si fuese un juego que no provocaría la muerte y el sufrimiento de miles) con tal de defender a sus yihadistas radicales, o que apelan al discurso humanitario para ocultar los porqués de la "Operación Amanecer de Idlib", defendiendo así los intereses de al-Qaeda en Siria sin que se note mucho que están defendiendo los intereses de al-Qaeda en Siria.
Es innegable que la nueva campaña del ejército sirio para recuperar la provincia de Idlib está provocando decenas de miles de desplazados, pero este dato es muy importante contextualizarlo antes de hacer juicios de valor:
  • En la guerra la gente mata y muere; por eso la guerra es despreciable, terrible y solo un sádico puede disfrutarla. Pensar que la violencia en Idlib está siendo unilateral, convirtiendo a uno de los actores en sujeto pasivo es, en el mejor de los casos, mentir.
  • Un alto el fuego en Idlib ya es imposible. Rusia y Turquía se han reunido en múltiples ocasiones para intentar pactar un acto el fuego y una desescalada de la violencia, pero los grupos radicales se niegan a aceptarlo y siempre terminan reactivando las hostilidades. Turquía además, ha decidido amenazar con una guerra directa contra el estado soberano de Siria, cuyo norte ya ha invadido, dejando claro así que Erdogan y su cúpula no tienen la paz como prioridad, aunque la oposición en el parlamento se oponga a las aspiraciones neo-otomanas del intento de sultán.
  • Los propios turcos reconocen que en Idlib hay al menos 40.000 rebeldes bajo su paraguas y 20.000 militantes pertenecientes a al-Qaeda. La única alternativa a recuperar Idlib por la vía militar que tienen Rusia y el estado sirio es la de aceptar que una de las principales zonas agrícolas de Siria sea de facto la capital del yihadismo global. ¿Estaría el lector dispuesto a aceptar algo así en su país? ¿Estarían aquellos que desde Europa enarbolan el discurso apologético de los rebeldes y al-Qaeda en Idlib a aceptar algo así en su país? Lo dudo mucho.
Mientras que Siria es un país multi-cultural y multi-étnico, en Idlib la ley es la jurisprudencia islámica suní. Mientras el Ejército Árabe Sirio combate bajo la bandera nacional, con la media luna y la cruz, los rebeldes avanzan bajo la shahadda (declaración de fe), la bandera turca y los gritos de 'Allahu Akbar'. Porque la batalla por el Gran Idlib es algo más que una batalla por territorio: es la última gran batalla contra la infamia.


Publicado originalmente en: RT en Español


sábado, 7 de marzo de 2020

La realidad de Idlib.

Por 
Eduardo Kabak


La República Árabe Siria vuelve a estar en el foco mediático de todos los medios nacionales e internacionales a raíz de la ofensiva que está llevando a cabo el Ejercito Árabe Sirio y sus aliados para liberar en su totalidad la provincia de Idlib. Los medios de difusión masiva, las grandes ONG  y todo ese “periodismo” y “activismo” mercenario que desde que comenzara el conflicto en 2011 se han encargado de difundir propaganda anti-Siria para demonizar al presidente sirio, a su Gobierno, a su Ejército y a sus aliados, llaman a Idlib “el último bastión rebelde” o “el último bastión opositor”. Sin embargo, la realidad es bien distinta.
Todo aquel que ha analizado y seguido el conflicto sirio desde sus inicios allá por 2011, o simplemente todo aquel que haya realizado un trabajo de búsqueda de contrainformación para entender la naturaleza del conflicto, sabe que la provincia siria de Idlib es, en realidad, el último bastión terrorista. Hace tiempo que se convirtió en el refugio donde eran enviados todos los yihadistas derrotados en cada ciudad siria que era liberada por el EAS, de modo que allí se concentra toda una amalgama de entes terroristas que junto a sus familiares se hicieron fuertes en la zona gracias principalmente al apoyo de Turquía, quien tiene desplegados a tropas de soldados que combaten codo a codo junto a los radicales, sin olvidar a EE.UU., a las petro-dictaduras del Golfo y a la entidad sionista de ocupación Israel, quien se encarga de realizar ataques militares contra Siria cada vez que el ejército sirio logra algún avance significativo.
La ofensiva para liberar Idlib ha comenzado, el Ejército Árabe Sirio en coordinación con el Ejército ruso y aliados han iniciado una minuciosa batalla para eliminar el último enclave del terror en Siria. Con el inicio de esta misión se inicia igualmente el de la propaganda, desinformación, mentiras y ataques mediáticos contra el país árabe, algo que durante todo el conflicto sirio ha sido un arma arrojadiza y envenenada  para desacreditar a Siria y demonizar a su presidente Bashar al-Assad, y de la misma manera a sus aliados en el conflicto y la región; Rusia, Irán y Hezbollah.
No hay que olvidar que la mayoría de las imágenes e información que llegan de allí son producto de los Whites Helmets (Cascos Blancos), una organización con disfraz humanitario, integrada por miembros de al-Qaeda y financiada por occidente, que sólo actúa en las zonas controladas por los terroristas en Siria. Profesionales de la propaganda que ya desarrollaron montajes sobre ataques químicos en Alepo, Duma o Guta Oriental cuando estaban ocupadas por el terrorismo “rebelde”. Así persiguen conmocionar y manipular a la opinión pública para presionar, alentar y legitimar una intervención militar internacional a gran escala en Siria. Terrorismo “humanitario” del cual hablaremos con más detalle en otro momento.
Dichas imágenes son emitidas por los telediarios occidentales y difundidas viralmente en redes sociales por “activistas” y periodistas posicionados a favor de todo aquello que combata al Gobierno sirio. Esta propaganda de guerra tiene como cometido final acusar a las presidencias siria y rusa de masacres, matanzas e incluso genocidio mediante el asesinato indiscriminado de la población civil por medio de bombardeos masivos. Nada afirman de los esfuerzos del Gobierno sirio que a través de su ejército trata de salvaguardar a la población civil y asegurar sus necesidades evacuando a los ciudadanos a través de corredores humanitarios, como por ejemplo el de Abu Duhour. Corredores que una y otra vez son boicoteados por los propios grupos terroristas que en su desesperación intentan impedir cualquier acción humanitaria gubernamental. De este modo, el fanatismo salafista impide pasillos humanitarios propuestos para la evacuación de civiles, secuestrando así a la población y dejando de esta forma a las familias sin demasiada opción de abandonar el área antes del comienzo de las hostilidades. Esto ya ocurrió en otros feudos terroristas que actualmente se encuentran bajo control gubernamental.
Cabe destacar que antes de cada ofensiva militar en cualquier aldea, pueblo o ciudad siria, el gobierno informa previamente a la población, del mismo modo que ofrece a los terroristas y a sus familiares la reconciliación o rendición. En Idlib, los grupos fieles a al-Qaeda rechazaron cualquier tipo de acuerdo y decidieron luchar militarmente sin dar a la población alguna opción de escapar y evitar el fragor de la batalla.
Expuesto muy brevemente todo esto sobre la mesa, es obligatorio recordar algunos puntos para comprender en qué se ha convertido la provincia tras ser ocupada por el fundamentalismo islamista y por qué es tan necesario apoyar su liberación y a quienes van a efectuarla.
Al-Qaeda ha creado su propia capital autónoma en Idlib al igual que hicieron en su momento Daesh/ISIS en Raqqa. Como ya he comentado, allí es donde se ha ido concentrando y refugiando toda la índole terrorista que ha sido derrotada en la liberación de otras ciudades sirias, recordemos los famosos autobuses verdes. Por lo tanto, se ha convertido en el último reducto de al-Qaeda en Siria, una ciudad tomada por las distintas facciones terroristas entre las que se encuentran en mayoría los salvajes de Hay’at Tahrir al-Islam (HTS). Además, la ciudad está plagada de otros grupos terroristas como Jabhat Fateh al-Sham (al-Nusra, vinculada al-Qaeda), el frente Ansar al-Din, Ahrar al-Sham, Jaysh al-Sunna, Liwa al-Haqq o el movimiento Nur Din al-Zenki, que recordamos por la cruel decapitación de Abdallah Issa en Alepo, un niño palestino de tan sólo 12 años a quien cortaron la cabeza y difundieron el vídeo en las redes. Hay que sumar grupos pro-turcos apoyados por la Turquía de Erdogan. Es importante resaltar la existencia de una rama terrorista que se ha hecho fuerte en la zona, se trata de alrededor de 10.000 a 20.000 yihadistas chinos del Partido Islámico de Turkmenistan (uigures) que son liderados por Ibrahim Mansour. A todo esto hay que añadir un gran número de takfiries de Asia Central y de otras tantas nacionalidades de todos los continentes. Este conglomerado es lo que los medios de comunicación de masas definen como “rebeldes sirios”, pero ni son rebeldes ni son sirios en su mayoría.
Pero, ¿qué sucede en un territorio en guerra dominado, saqueado y secuestrado por el terrorismo más sanguinario? Tras la ocupación terrorista, en Idlib se aplica la sharia más fundamentalista. Wahabismo y salafismo en estado puro que afecta a toda la población, incluidos niños, mujeres y ancianos. El adoctrinamiento de niños es sistemático, de esta manera se aseguran niños soldados y futuros terroristas listos para la batalla. Entre los libros de enseñanza que los fanáticos usan para su formación existe uno impreso en Turquía que incluye un tema titulado “Cómo tratar a las mujeres esclavizadas”. Y es que las mujeres sufren el yugo más integrista, de forma que la mujer es tratada como un objeto y su papel está relegado exclusivamente al hogar y al apoyo incondicional al marido en tareas que puedan beneficiar la yihad.
Las calles son un elemento más de propaganda terrorista, y es por eso que están plagadas de eslóganes de al-Qaeda tales como “La democracia es la religión de occidente”“Los chiitas son enemigos del islam”“La democracia es politeísmo”“La mujer en su conjunto es pudendum, incluso sus uñas”“Las canciones están prohibidas (haram)” y también escrito sobre las paredes se encuentran frases de Ayman az- Zawahiri, líder de al-Qaeda, junto a las leyes que todo ciudadano debe cumplir en relación a hábitos, vestimenta, valores, etc. Las calles se han convertido en el escaparate del odio y la violencia y allí se suceden ajusticiamientos y linchamientos de todo tipo contra aquel que no jure lealtad a al-Qaeda y no se declare enemigo del gobierno sirio. De igual manera son condenados aquellos que intenten escapar de la ciudad o que sean sospechosos de ser “enemigo”. Las ejecuciones se realizan en lugares públicos y a la vista de todos los habitantes.
Al-Nusra (al-Qaeda en Siria) cuenta en toda la provincia con sus propias unidades de policía religiosa, sus propios tribunales, oficinas de reclutamiento y prisiones. Convirtieron escuelas en centros de tortura y según el relato de exprisioneros disponen de una cárcel subterránea secreta cerca de Kafrenbel llamada “al-Oqab” donde son llevados los sospechosos de ser pro-gubernamentales o contrarios a al-Qaeda. El responsable de la prisión es Abu Yusuf Helfay, cabecilla de al-Nusra en Hama, su director es Abu Khadija, nativo de Soran, y el supervisor es Abu Islam Mutaba’a (Yusuf al Oman). La maquinaria fundamentalista se encargó de marcar las casas de los cristianos para su posterior expulsión o ejecución. Igualmente, sus propiedades fueron confiscadas y utilizadas como vivienda de terroristas privilegiados. Asimismo, los cultivos de la población cristiana fueron subastados al mejor postor. Todo está controlado por los grupos violentos, incluida la economía, mientras los yihadistas llenan sus bolsillos de dinero procedente de sus oscuros negocios y de la financiación extranjera, la población civil que queda allí es pobre y apenas malvive con lo mínimo para sobrevivir.
Todos hemos podido ver años atrás “manifestaciones” de protesta contra el gobierno sirio en algún barrio de la ciudad, los medios se han encargado de emitir esas imágenes para legitimar una falsa “revolución”, si bien, olvidan mencionar algunos detalles. Por ejemplo, en estas manifestaciones se pudo observar a los extremistas portando armas y eslóganes de distintos grupos terroristas pro-turcos así como de al-Qaeda. Precisamente el hijo del cofundador de al-Qaeda llegó a pedir a los “manifestantes” no portar banderas a favor de la yihad por la posibilidad de que las imágenes pudieran llegar a periodistas internacionales, ya que lo que buscaban eran difundirlas para poner el foco mediático internacional sobre lo que para ellos era su “revolución contra el dictador Bashar al-Assad”. Aún así, los simpatizantes e integrantes de las distintas facciones terroristas hicieron caso omiso y ondearon sus banderas. Las pocas mujeres que pudieron asistir entonaban canticos islamistas como “Con nuestras almas, con nuestra sangre, nos sacrificamos por ti, oh, islam”. Estas concentraciones realmente fueron una reunión de sectarios.
Los encargados de difundir al resto del mundo las imágenes de lo que allí sucede son White Helmets y los propios grupos armados, ya que los periodistas tienen prohibida la entrada en la ciudad. Reporteros que lo han intentado han acabado secuestrados o asesinados, incluidos los opositores.
Algunos cambios se efectuaron en el lugar cuando al-Nusra cambió su nombre, por enésima vez, y acabó llamándose Hayat Tahrir al-Sham (HTS). Estaban en el punto de mira internacional y modificaron su estrategia para aglutinar adeptos en sus zonas controladas. Transformaron su mensaje a otro un poco más atractivo y convincente, maquillaje de cara a la galería. En algunos casos añadieron colores a los carteles de al-Qaeda y borraron el nombre de su líder az-Zawahiri. En los numerosos ‘checkpoints’ de carreteras cuyo control se disputaban cada uno de los distintos bandos terroristas, borraron los nombres de las organizaciones y sus logos de tal forma que los puestos de control parecían no tener dominio particular dando así sensación de unidad en la región. Poco más.
Actualmente, el Ejército Árabe Sirio y sus aliados avanzan imparables en su firme misión de liberar la totalidad del territorio sirio, pese a ello, los ataques mediáticos e informativos contra Siria se suceden día a día y se suman a los que ya lleva resistiendo desde el inicio de la injerencia en 2011. Sabiendo todo esto ya podemos imaginar por quien derraman lágrimas aquellos que eligieron posicionarse junto al fundamentalismo y sectarismo en el conflicto sirio contra un país secular que defiende a su pueblo y su soberanía. También lloran otros tantos “humanitarios” que aún creen que una guerra tan sucia e inhumana como la que el terrorismo internacional e injerencia extranjera ha declarado a la República Árabe Siria se combate lanzando flores y caramelos al enemigo.
Publicado originalmente en: El Común

lunes, 24 de febrero de 2020

Conozca las bandas terroristas que luchan contra Siria en Idlib.

Combatientes de Yeish Al-Izza, afiliados al Ejército Libre de Siria (ELS) en una sesión de entrenamiento en Idlib, 9 de abril de 2018. (Foto: AFP)
Combatientes de Yeish Al-Izza, afiliados al Ejército Libre de Siria (ELS) en una sesión de entrenamiento en Idlib, 9 de abril de 2018. (Foto: AFP)

El Ejército sirio sigue ganando terreno contra las agrupaciones terroristas en Idlib y Alepo, pese a la gran variedad de estas que se cuentan por decenas.
Con el comienzo de la crisis en Siria en 2011, los grupos terroristas llegaron a controlar más del 60 por ciento de la superficie total del país árabe; no obstante, en los últimos tiempos fueron obligados a retirarse de importantes espacios en enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales sirias y sus aliados.
Las fuerzas sirias ya han logrado recuperar el control de más del 90 por ciento de su territorio que había caído en manos de los terroristas y actualmente su enfoque recae sobre la provincia de Idlib (noroeste), el último baluarte de los extremistas, así como en las partes occidentales de Alepo, sita también en el noroeste sirio.
Efectivamente, desde finales de enero, el Ejército sirio ha iniciado la segunda fase de una operación para liberar los últimos feudos terroristas del país en Idlib y Alepo.
Idlib forma parte de una de las cuatro zonas de distensión acordadas en mayo de 2017 durante las negociaciones en Astaná, que ya ha expirado el plazo de su vigencia.
Rusia: 90 % del suelo sirio ya está libre de terroristas | HISPANTV

Posteriormente, en septiembre de 2018, Moscú y Ankara acordaron crear en Idlib una zona desmilitarizada de 20 kilómetros entre el Ejército sirio y los grupos armados, pero las bandas extremistas, apoyadas por Ankara, siguieron fortaleciendo sus posiciones y actualmente vuelven a desplegar en la provincia armas pesadas y dispositivos bélicos que retiraron en aplicación del acuerdo, razón por la que las fuerzas sirias dieron inicio a su operación en la referida provincia.
Los grupos terroristas, con los que lucha Damasco, son de una amplia variedad. Los grupos asociados a Al-Qaeda, como el Frente Al-Nusra (autoproclamado Frente Fath Al-Sham) —que lidera la llamada alianza Hayat Tahrir Al-Sham (HTS)—, Hurras Al-Din (Organización de Guardianes de Religión) y el denominado “Partido Islámico del Turkistán”, controlan el 70 por ciento de Idlib.
Otro 30 por ciento de Idlib está bajo el control de los grupos afiliados al movimiento egipcio Hermanos Musulmanes (HHMM), así como varias otras bandas armadas como Ahrar Al-Sham, Faylaq Al-Sham, el llamado Ejército Libre de Idlib, la 1.ª y 2.ª división costera de las llamadas brigadas turcomanas, grupo aliado del autodenominado Ejército Libre Sirio (ELS), el Ejército de Élite, la Brigada Libre de Siria, el Movimiento Nur Al-Din al-Zenki y Soqur Al-Sham, entre otros.
Asimismo, entre 5000 y 7000 terroristas activos en Idlib son extranjeros, la mayoría de los cuales, son de países europeos como Alemania y Francia.
El principal objetivo proclamado por las agrupaciones terroristas es derrocar al constitucional Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Asad, y apropiarse de las riquezas naturales del país como el petróleo y gas, propósito que también comparten implícitamente potencias extranjeras que apoyan a dichos grupos.
La existencia de tal colección de terroristas en Idlib y Alepo ha hecho que la operación del Ejército sirio en Idlib sea una de las acciones militares más sensibles, una batalla que podría poner fin a la crisis de ocho años que sufre el país levantino.
¿Cómo fue ocupado Idlib?
En 2015, el Frente Al-Nusra y la banda Yeish al-Fath, así como el llamado Ejército Libre de Siria (ELS) lanzaron una ofensiva contra Idlib y la ocuparon.
Ejército sirio recaptura la segunda ciudad más grande de Idlib | HISPANTV

Idlib se convirtió en uno de los epicentros vitales de los terroristas en Siria, especialmente a medida que los extremistas comenzaron a perder al Ejército sirio todas las partes que ocupaban, como en las provincias de Deir Ezzor (este), Al-Raqa (norte), la localidad de Guta Oriental, la ciudad de Duma y el campamento de Yarmuk, todos cerca de la capitalina Damasco, así como las provincias de Daraa y Al-Quneitra (suroeste).
Lo que aumentó la importancia de Idlib fue el que muchos de los terroristas derrotados por el Ejército, tras entregar sus armas pesadas, optaron por dirigirse a Idlib, pues si no, debían rendirse ante las fuerzas gubernamentales. Así que, la citada provincia noroccidental se convirtió en el centro de los terroristas takfiríes en el país levantino.
De hecho, Frente Al-Nusra y el ELS fueron los primeros grupos terroristas establecidos en Siria con el apoyo de EE.UU., Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Turquía y el régimen de Tel Aviv.
Frente Al-Nusra y el ELS fueron dos bandas creadas por los militares sirio separados del Ejército del país con el inicio de la crisis en Siria.
Los miembros del ELS fueron a Turquía y, tras ser equipado y organizado, volvieron a Siria para luchar contra el Gobierno de Al-Asad. A su vez, Al-Nusra fue compuesto por los extremistas militares sirios que, antes del estallido de la crisis en Siria, fueron entrenados y equipados por la Inteligencia saudí.
Transcurridos meses sin que el Frente Al-Nusra y el ELS puedan materializar los objetivos de sus patrocinadores extranjeros en Siria, surgió el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), nacido de un complot de ciertos países occidentales y árabes, así como Israel.
Turquía, huésped inesperado
Teniendo en cuenta cómo fueron creados los grupos ya activos en el noroeste sirio, resultará más fácil analizar la oposición que siguen expresando Turquía, EE.UU. y otros ciertos países a la reciente operación del Ejército sirio para recuperar la paz de su país y defender a su pueblo.
Turquía ha ido invadiendo diversos territorios pertenecientes a la República Siria en Idlib y Alepo desde su intervención militar de 2016 en la guerra siria, generando el contundente rechazo del Gobierno de Damasco que en reiteradas ocasiones ha resaltado el carácter ilegítimo de la presencia de Turquía en Siria.
‘Siria no dejará a Turquía avanzar ni una pulgada dentro del país’ | HISPANTV

Ankara proclama que su objetivo es hacer frente a las milicias kurdas. Por eso, ya ha lanzado operaciones militares en la ciudad siria de Afrin, en Alepo, y en la zona oriental del río Éufrates, en la provincia de Al-Raqa, y recientemente viene amenazado a Damasco con librar una ofensiva militar en Idlib, si el Ejército sirio no frena sus ofensivas en dicha provincia.
Además, ha estado desplegando un mayor número de fuerzas en Idlib y Alepo, donde ataca zonas residenciales y puestos militares, en respaldo a los llamados ‘rebeldes sirios’, que son apoyados por facciones terroristas como la alianza Hayat Tahrir Al-Sham.
El Gobierno sirio ha denunciado que Turquía recurre a amenazas “despreciables” y “vacías” contra el país árabe, debido a la derrota de sus soldados y “aliados terroristas” frente al Ejército sirio.
La Cancillería siria, en su momento, denunció los intentos de Ankara por “ocupar, colonizar e intervenir en los asuntos internos de Siria”.
Bashar al-Asad, aseguró ayer lunes que “la batalla por la liberación de las provincias de Alepo e Idlib continúa, independientemente de todas las palabras huecas que vienen del norte”, en alusión a las advertencias turcas.

Publicado originalmente en: HispanTV

martes, 7 de enero de 2020

Entrevista a Pablo Sapag.

“EE UU ha sufrido una derrota estratégica en Oriente Medio a manos de Rusia, Irán y, posiblemente, Turquía”



Pablo Sapag profesor de la Universidad Complutense de Madrid de origen sirio y autor de Siria en perspectiva (Ediciones Complutense, 2019)

Resultado de imagen de guerra siria

Turquía dice aspirar a crear una “zona segura” en la que reasentar a unos dos millones de refugiados sirios que escaparon de la guerra en su país natal,  ¿Qué consecuencias podría tener está nueva ofensiva militar de Turquía?
La ofensiva turca sobre una parte del norte de Siria tiene objetivos declarados, aunque no necesariamente reales, y otros que, aunque no declarados, pueden ser muy relevantes. Turquía busca seguridad en su frontera con Siria y para Ankara ello pasa porque las milicias lideradas por kurdos en el norte de Siria se alejen lo más posible de esa frontera. Turquía no quiere que los kurdos de Siria puedan desestabilizar aún más el sur de Turquía, donde vive la mayoría de los kurdos de la región. En realidad, Ankara también busca una salida definitiva de Siria, donde no le ha ido nada bien. Apostó por la caída del Gobierno sirio y por la reconfiguración del sistema político sirio de acuerdo a las líneas ideológicas islamistas radicales que hoy presiden Turquía. Fracasó en ambos casos con un coste enorme para su seguridad, su economía, su estabilidad demográfica y su imagen internacional. Esta operación busca salir de ahí de manera más o menos airosa y salvaguardando lo que de verdad es su problema en relación a Siria, es decir, la cuestión kurda. Determinadas amenazas y proyectos son parte de una escenificación para vestir de cara a la opinión pública turca e internacional una operación que además de ilegal es inviable en sus objetivos máximos.
Tras las críticas recibidas por la ofensiva iniciada contra las milicias kurdosirias en el norte de Siria, Erdogan amenazó directamente a la UE con abrir las puertas de la migración al continente Europeo, ¿Tendrá efecto dicha amenaza?
Puede tener efecto solo en parte. En realidad no hay tantos sirios en Turquía como asegura Erdogan para presionar con ellos a la Unión Europea. En el verano de 2015 se habló incluso de varios millones que debían llegar o estaban ya en Europa. La realidad ha desmentido esa cifra que le sirvió a Turquía para obtener facilidades comerciales de la UE y recursos millonarios para supuestamente atender a esos desplazados. Paradójicamente, la operación militar y propagandística turca sobre el norte de Siria puede contribuir a estabilizar el área y con ello se agilizará el proceso de retorno de desplazados sirios en Turquía. Ha ocurrido ya antes con los desplazados en Líbano y Jordania. Cuando las zonas fronterizas en las que había combates, inestabilidad e incertidumbre se pacificaron y quedó claro quién volvía a ser la autoridad y el proveedor de servicios, los sirios regresaron por decenas de miles a su país. Ocurrirá también en el norte, más aún teniendo en cuenta que Turquía pasa por una situación económica muy difícil y ya no le sale rentable mantener a los desplazados sirios para lograr objetivos políticos inalcanzables. Eso también explica el momento y la escenificación de esta operación turca.
Estados Unidos ha demostrado en Siria su actual debilidad estratégica
¿Goza Erdogan de apoyo popular interno en su decisión de iniciar esta operación contra el YPG?
Goza del apoyo de su partido, el islamista AKP (Justicia y Desarrollo), también de algunos sectores ultranacionalistas turcos. Fuera de eso, poco. Como se vio en las últimas elecciones municipales, la popularidad de Erdogan y su partido ha caído en picado después de más de una década hegemonizando el poder. Muchos turcos discrepan de su política hacia siria, no necesariamente en lo que a la cuestión kurda se refiere pero sí por su afán desestabilizador de Siria.
¿Podría explicar brevemente los intereses de cada actor en este conflicto?
Erdogan busca limitar al máximo la visibilidad y capacidad de maniobra política de los kurdos en la propia Turquía. Eso pasa por limitar el apoyo que puedan recibir de los kurdos sirios. Siria busca recuperar el control de todo su territorio y ejercer su soberanía sobre el mismo. Es una obligación y una necesidad básica del Estado, tanto política como económica y militar. Los kurdos de Siria pretendían crear algún tipo de entes autónomos en el norte de Siria. Algunos de ellos, los menos, fantasearon con la posibilidad de tener un seudo estado que luego pudiese extenderse hacia el norte, es decir, a Turquía. Algunos dirigentes de la heterogénea amalgama de formaciones y milicias kurdas del norte de Siria también buscaban seguir beneficiándose de los negocios derivados del control de algunos pozos de petróleo del Estado sirio que desde 2014 en adelante quedaron en sus manos y de los impuestos derivados del control de algún paso fronterizo sirio con Iraq, entre otros. Al principio de la crisis siria, EE UU buscaba eliminar de la región al único estado al que no controla ni política ni económicamente. Para ello estaba dispuesto a que Siria se dividiera en mini estados. Ello favorecería sus intereses políticos y económicos. También los de sus aliados regionales, Arabia Saudí e Israel. Estos dos últimos apostaban por una cantonalización religiosa y sectaria de Siria. En el caso de Israel, el único estado confesional en el mundo al extremo de que después de 1948 solo los judíos pueden obtener la nacionalidad de ese estado definido solo por lo religioso, replicar ese modelo en otras zonas de la región ha sido siempre su proyecto estratégico ya que si surgieran otros estados confesionalizados siguiendo el modelo israelí, el Estado de Israel podría justificar mejor su presencia en una región en la que se le ve como un injerto occidental extraño a la realidad demográfica, histórica y social de la misma. Para Arabia Saudí, la constitución de un estado de corte wahabita salafista en una parte de Siria habría sido la plasmación práctica de la exportación de la ideología político-religiosa que inspira al reino saudí. Cuando el autodenominado Estado Islámico, al que varias potencias dejaron crecer para debilitar a Siria, se le fue de las manos, EE UU reforzó su alianza con los kurdos, a los que usó como fuerza de choque de usar y tirar frente a los yihadistas. Derrotado el EI pero ya sin posibilidad de volver a sus planes iniciales para Siria, EE UU llevaba tiempo buscando una salida más o menos ordenada de Siria. La maniobra turca ha sido la ocasión perfecta para ello. Finalmente, Rusia, que con su actuación a lo largo de la crisis siria ha recuperado su condición de respetada gran potencia mundial. Con su alianza con Damasco desde el día uno de la crisis, en Siria Rusia ha logrado imponerse claramente a EE UU. La salida de este último de Siria viene a reforzar el papel de Rusia como único árbitro creíble para toda la región. Por eso Moscú ha mediado entre el Gobierno sirio y las milicias kurdas logrando que el Ejército sirio vuelva a ocupar posiciones en el norte del país. Hoy Rusia es respetada como mediadora por Turquía, Irán, Arabia Saudí, Israel y otras potencias regionales. Con esta operación, Rusia ha reforzado aún más su crédito en la región, que al ser crítica en términos globales, le permite a Moscú proyectar su influencia en todo el mundo.
El problema de la inmensa mayoría de kurdos de Siria está en Ankara, no en Damasco
La administración Trump ha declarado oponerse a “las acciones descoordinadas de Turquía” porque ponen en peligro el progreso alcanzado con la coalición internacional para la derrota de Daesh, ¿supone la invasión del gobierno de Turquía un claro riesgo para la reactivación de células islamistas en la región? ¿considera que Estados Unidos podría realmente oponerse de forma firme a la intervención de Turquía?
Supone un riesgo relativo. La organización EI está muy mermada y hoy Iraq y Siria la enfrentarían en zonas acotadas, desérticas y sin capacidad de lograr lo que consiguieron en 2014, cuando a nadie se le escapa que recibieron apoyo por acción u omisión de determinadas potencias extranjeras, lo cual le permitió al autodenominado Estado Islámico practicar la yihad en frente abierto. Hoy esa situación no es la misma. El EI sí podría beneficiarse en su estrategia de yihad por células o individual –lo que los medios llaman de lobos solitarios-, no tanto en Siria e Iraq, sino que en otros escenarios. Por algo la misma organización hace mucho tiempo dejó caer de sus siglas cualquier referencia a Iraq y Siria. Se trata de una organización global y globalizada, no de una territorializada. De ahí que sea incorrecto llamarle DAESH, ISIS, ISIL o EIIS. Al hacerlo los políticos occidentales tratan a través de la propaganda semántica de tranquilizar a sus poblaciones, haciéndoles creer que solo es un problema y una amenaza para Iraq y Siria. El Estado Islámico no tiene fronteras. Respecto a una posible oposición de EE UU a la maniobra turca, dudo de que tenga interés en hacerlo. Ha sido su gran coartada para salir de Siria responsabilizando a otros de sus muchos errores en ese país. Los turcos no habrían actuado sin la concertación e incluso visto bueno de otras potencias. EE UU es una de ellas. De hecho y menos de una semana después de anunciarlas, Washington dice que no aplicará las sanciones con las que aparentemente castigaría a Turquía por una operación a la que EE UU no es ajeno.
El presidente ruso, Vladimir Putin, ha advertido que el plan antikurdo de Ankara podría facilitar el retorno de los terroristas de Daesh a Siria, ¿supone la eliminación total de la amenaza de Daesh el objetivo principal de Occidente en la región? 
Más bien el plan puede favorecer la salida por Turquía y hacia otros escenarios de los miembros de esa organización. Da la impresión de que ciertos ejercicios retóricos están orientados a favorecer una acción concertada para resolver definitivamente uno de los últimos focos de conflicto en Siria. También para forzar esa concertación. El objetivo principal de occidente en la región ha sido la destrucción y desmembración de Siria por razones variadas, desde las geoestratégicas a las económicas pasando, en el caso de Francia, por ejemplo, por las más psicológicas, dada la obsesión histórica de Francia con Siria. De esa forma se apuntalaba al gran socio de occidente en la región que es el estado de Israel y se habría logrado la apertura del mercado sirio, más aún si en lugar de una Siria unida, de lo que venimos viendo desde 2011 hasta ahora hubiesen salido cuatro o cinco mini sirias dependientes política y económicamente. Sin la desestabilización de Iraq y Siria, de la cual Occidente tiene una gran responsabilidad, difícilmente el Estados Islámico hubiese surgido y se hubiese desarrollado como consiguió en cierto momento.
El departamento de Defensa de Estados Unidos anunció recientemente el envío de más tropas y medios a Arabia Saudita. En medio de una creciente tensión entre Irán y Arabia Saudita y tras la irrupción de Turquía en el escenario sirio, ¿se plantea realmente Trump un repliegue de las tropas estadounidenses en Oriente Medio?
No, se plantea y empieza a concretar el repliegue de Siria. Su dependencia petrolera de Arabia Saudí, su necesidad de ir cercando poco a poco a China y su irrestricto apoyo a Israel hacen impensable una retirada de la región, menos ahora, cuando EE UU ha sufrido una derrota estratégica en Oriente Medio a manos de Rusia, Irán y, posiblemente, Turquía.
La administración kurdosiria ha abierto las puertas al diálogo con Damasco de cara a poder colaborar de cara a rechazar la agresión turca, ¿se encuentra en disposición el gobierno sirio para responder a este ataque?
El Estado sirio no responderá directamente salvo que sus tropas sean atacadas por las turcas. Eso no está contemplado. Hay una operación concertada para garantizar la seguridad de la frontera entre Turquía y Siria. Ello pasa por la vuelta de las tropas sirias. Ya lo están haciendo de manera masiva después de que las milicias kurdas negociaran primero con Rusia y luego con el propio gobierno sirio. A cambio de que el Estado sirio le garantice el control de la frontera, Turquía tendrá que dejar caer a los yihadistas que con su aquiescencia actúan en el norte de la noroccidental provincia siria de Idlib. Siria y Turquía se cuidarán mucho de no provocar incidentes que puedan perjudicar a este escenario. Rusia y en menos medida Irán, que tratan tanto con Damasco como con Ankara son los garantes de este proceso y sus etapas.
El problema de los kurdos trasciende con mucho a Siria
En caso afirmativo, ¿sería favorable a un diálogo con las fuerzas kurdas tras su pacto con Estados Unidos durante la guerra en Siria?
Los kurdos sirios ya han aceptado las condiciones del Estado al que pertenecen para que las fuerzas del mismo vuelvan a hacerse cargo de la seguridad en aquellas partes del norte de Siria donde venían operando esas milicias. Hay que destacar que la mayoría de los kurdos de Siria jamás han planteado un cambio del modelo de Estado que rige en Siria desde su Independencia en 1946. Más bien al contrario. Los kurdos se integraron mayoritariamente a ese Estado que siempre les ha protegido de Turquía. Viven tantos o más kurdos en Damasco, Alepo y otras ciudades sirias que en el norte del país. Desde la Independencia, Siria ha tenido dos presidentes de origen kurdo, dos primeros ministros, varios ministros a cargo de carteras relevantes; el Partido Comunista de Siria ha sido históricamente dirigido por un kurdo sirio; en el Parlamento sirio siempre ha habido diputados de etnia kurda y varios dirigentes religiosos del más alto nivel tanto de ámbito estatal y teológico han sido kurdos. El problema de la inmensa mayoría de kurdos de Siria, especialmente de esos 300 mil de origen kurdo a los que el Estado sirio les concedió nacionalidad al principio de la crisis, está en Ankara, no en Damasco. Esas realidades y la nueva Ley de Administración Local por las que se celebraron hace un año elecciones municipales en las que EE UU prohibió participar a los kurdos de las zonas del norte de Siria donde había tropas estadounidenses, son junto a la Constitución que garantiza la cohabitación entre sirios de distintas etnias y religiones y la igualdad entre hombres y mujeres como aspiración de todos los sirios los instrumentos para un diálogo posterior. El Comité Constitucional que podría reformar la carta magna de 2012 y que ha sido ya validado por todas las partes sirias, incluidos los kurdos que participan en el mismo, también es una instancia para cualquier diálogo. Ese Comité cuenta con el pleno respaldo de la Naciones Unidas. El diálogo también nacerá de la realidad de un Estado sirio que desde el realismo y la necesidad siempre ha respetado formas de representatividad tradicionales a las que no son ajenas ni los kurdos ni otros sirios.

¿Podríamos habernos encontrado en caso de que Siria hubiese decidicido responder a la agresión turca, ante un hipotético caso de invocación por parte de Ankara del artículo 5 de la OTAN en materia de defensa colectiva?
El Estado sirio está obligado constitucionalmente a defender su territorio. Es lo que viene haciendo desde 2011, cuando es agredido por organizaciones que responden a agendas estatales y transnacionales y que enviaron a Siria a miles de combatientes que nada tienen que ver con Siria. Ahora bien, la defensa del territorio es un concepto integral que trasciende las acciones armadas. El redespliegue del Ejército Árabe Sirio en zonas en las que antes operaban milicias kurdas es una forma de hacerlo. La coordinación con Rusia, otra. Siria es un Estado al que desde el final de la Primera Guerra Mundial se le han amputado secciones esenciales de su territorio histórico. Liwa Alexandreta, lo que los turcos llaman Hatay desde que Francia extirpara de Siria toda esa región donde está Antioquia para dársela a los turcos es un ejemplo de ello, pero no el único. En el sur hay otros casos. Sin embargo, Siria siempre ha actuado de acuerdo al Derecho Internacional y sus acciones siempre han sido defensivas y no ofensivas, mucho menos de conquista. En ocho años de crisis Siria jamás ha atacado el territorio de sus vecinos, en algunos casos desde donde se armaba, apoyaba logísticamente y coordinaban las acciones de los grupos armados que actuaban en contra del Estado. De ahí cabe colegir que un conflicto mayor solo podría ser provocado por Turquía, aunque ese no parece ser su objetivo real. Ni Siria ni Rusia favorecerán tal escenario que en caso de producirse respondería a las acciones de terceros y como hasta ahora redoblarían la defensa por parte de Siria y sus aliados. En ocho años la OTAN no ha entrado directamente en Siria, menos lo haría ahora frente a un Ejército sirio reforzado tras ocho años de conflicto que ya apenas tiene otros frentes que atender y que cuenta con el apoyo irrestricto de una potencia como Rusia.
Hoy Rusia es respetada como mediadora por Turquía, Irán, Arabia Saudí, Israel y otras potencias regionales
¿Qué lugar han ocupado los kurdos en la guerra siria? ¿Y el YPG?
Hay que distinguir ya que los kurdos de Siria no son ni mucho menos un bloque homogéneo como se ha pretendido hacer creer. La mayoría de los kurdos han estado con el Estado que históricamente los ha protegido de Turquía y donde han podido alcanzar las más altas magistraturas del Estado. Luego están algunos grupos de kurdos del norte de Siria que al principio de la crisis entendieron que la necesidad del Estado de combatir en varios frentes y no descuidar el flanco que tiene abierto desde 1948 con Israel era una oportunidad para ellos. Crearon milicias que se repartieron con las fuerzas del Estado el control de la seguridad en ciudades como Qamishli y Hasaka. Esa colaboración les permitió lograr una histórica reivindicación: la de que el Estado otorgara nacionalidad siria a 300 mil kurdos de origen no sirio que al carecer de documentación tenían serios problemas para estudiar, o realizar otras actividades cotidianas. El problema vino cuando algunos de esos grupos pactaron con EEUU, que usando la excusa de combatir a un Estado Islámico que jamás hubiese existido si EE UU no hubiese invadido Iraq, ocupó ilegalmente algunas zonas del noreste de Siria. Esa alianza les hizo creer a algunos de esos grupos kurdos que antes o después EE UU lograría para ellos una zona autónoma como la del norte de Iraq, algo imposible en Siria tanto por la trayectoria de apoyo y compromiso con el Estado de la mayoría de los kurdos de Siria y por el hecho de que los kurdos están dispersos en el norte del país, que comparten con árabes, siriacos, armenios y otros grupos que a diferencia de ellos no son musulmanes suníes. La presión de algunos grupos kurdos de la propia Turquía también influyó en la acción de esos grupos. Ahora tienen una nueva posibilidad de salvar lo mucho que obtuvieron en 2011 y de renovar su lealtad con un estado que con luces y sombras les ha ofrecido mucho más que cualquier otro de la zona. El problema de los kurdos trasciende con mucho a Siria.
¿Cómo se compone actualmente el organigrama del poder kurdo?
Los kurdos de Siria no son monolíticos. Está el Partido de la Unión Democrática con su agenda confederal, sus vínculos con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán del encarcelado Abadala Oçalan y su dominio del Comité Supremo Kurdo. Hay otras formaciones a las que la anterior ha absorbido o sometido. Cuenta con las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo que luego nutrieron las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias, milicias en las que para hacer frente al Estado Islámico también se integraron árabes y representantes de los otros grupos que viven en el norte de Siria. Fuera de eso hay que insistir en que desde siempre los kurdos sirios han participado en la política siria a través de los muchos partidos que han protagonizado la política siria, incluidas las fuerzas islamistas. En definitiva, ningún grupo u organización puede arrogarse la representatividad de un colectivo plural, presente en toda Siria y con intereses diversos.
¿Ha pasado el pueblo kurdo de una independencia cercana a la nada tras su alianza con Estados Unidos?
No ya que dada la realidad demográfica, geográfica y política de los kurdos sirios era imposible constituir no ya una entidad estatal sino una autonomía homogéneamente kurda por la sencilla razón de que los kurdos viven en toda Siria desde hace siglos y en el norte lo hacen con árabes, siriacos, armenios y otros sirios. Su alianza con Estados Unidos les ha restado crédito de cara a otros sirios e incluso frente a muchos kurdos sirios que han sentido que semejante alianza ha perjudicado su imagen de cara al conjunto de sirios. No obstante, la larga tradición de lealtad al Estado de la mayoría de los kurdos sirios terminará imponiéndose a este episodio. Contrariamente a la mirada cortoplacista que desde fuera se hace, ni Siria ni su población, incluidos los kurdos, nacen en 2011. Hablamos de muchos siglos de historia por lo que hechos de estos últimos años, siendo muy graves, no se impondrán frente a otros. Ibrahim Hanano es un héroe de la resistencia frente a los turcos primero y los también imperialistas franceses, después. Tiene calles y estatuas en toda Siria. Era étnicamente kurdo, como Saladino, que no es un héroe kurdo o musulmán, sino árabe y sirio frente a unos cruzados europeos que tanto como combatir al islam quisieron acabar con las iglesias cristianas orientales que nacieron justamente en Siria. Los restos de Saladino descansan en Damasco, hoy junto a los del clérigo Mohammed Said Ramadán al Buti, uno de los mayores teólogos suníesde las últimas décadas. Fue asesinado en 2013 por defender el carácter multiconfesional de Siria y la separación estricta entre religión y política. Era un kurdo sirio. Creo que esos precedentes y aspectos positivos logrados por los kurdos estos años se impondrán a ese pacto con unos Estados Unidos que como ya hicieron en 1991 con los kurdos iraquíes, los abandonaron sin más.
¿Qué opina de la experiencia política y social de Royava? 
Se trata de un concepto equívoco que se ha demostrado inviable. Primero por la realidad sobre el terreno en el norte de Siria donde no solo viven kurdos, también árabes, siriacos, armenios, circasianos y otros. En segundo lugar por desconocer la trayectoria histórica de la mayoría de los kurdos sirios y su integración en el Estado sirio. En tercer lugar por su dependencia de los EE UU. Apenas 48 horas después de retirarse, facilitando así la agresión turca, ese proyecto tuvo que recurrir nuevamente al Estado sirio para salvaguardar la vida de las personas, las viviendas, las tierras de labranza, la presa de Tabqa o los pozos de petróleo. Es un baño de realpolitik del que sin duda los kurdos sirios, que en otras ocasiones han demostrado buena capacidad de análisis, sacarán conclusiones de cara a un futuro en el que tendrán que seguir conviviendo con la realidad de una Turquía amenazante, de unos EE UU que los han utilizado a capricho, de la injerencia de kurdos turcos que ejercieron la administración de algunos municipios en el norte de Siria y de una imagen que en determinados países occidentales respondía más a las realidades y deseos de esos mismos países que a la de los propios kurdos en Siria o en el resto de la región. En el haber, la rapidez de reflejos en 2011 y ahora para tratar con el Estado y adaptarse a una situación adversa. También la lucha junto a otros sirios contra el Estado Islámico y otras organizaciones que amenazabn la seguridad colectiva.
Al principio de la crisis siria, EE UU buscaba eliminar de la región al único estado al que no controla ni política ni económicamente
¿Qué papel ha jugado la prensa en Siria? ¿gozan los lectores de un buen marco periodístico desde el que conocer la realidad de lo que sucede en el país?
El mejor marco que han tenido los sirios para conocer lo que sucede en el país es la propia realidad. Si cualquier sirio ve que desde el día uno los grupos armados hacen proclamas islamistas, en el contexto de una sociedad multiconfesional como la siria no tendrá ninguna duda de las consecuencias que ello tendrá para su vida cotidiana. Si ese mismo sirio ve que entre los grupos armados hay muchos combatientes que no son sirios y responden a otras agendas, también sacará sus conclusiones. Si en un país tan celoso de su independencia, entre otras cosas porque Siria estuvo muchos siglos ocupada por los turcos y luego 26 años por los franceses, algunos abrieron las puertas a EE UU, Turquía, Francia e incluso a Israel, no es necesario esperar que el Gobierno o la prensa nacional siria te diga qué está ocurriendo y qué está en juego en el país. En realidad habría que preguntarse si los occidentales han gozado de un periodismo suficientemente informativo no ya para entender pero al menos sí para tener una idea básica de lo que estaba pasando en Siria.
¿Resulta posible recuperar el complejo equilibrio confesional sirio previo a la guerra?
El equilibro no se ha roto. Es el deseo de los sirios de mantener un marco social multiconfesional garantizado por un Estado aconfesional, que no laico, lo que ha salvado a Siria. Los sirios han luchado por defender ese esquema, no necesariamente por apoyar a un partido o al Gobierno entendido como algo distinto al Estado. Ocho años no acaban con un sociedad multiétnica y multiconfesional tejida a lo largo de siglos y que ya antes ha hecho frente con éxito a otros intentos desde fuera por cantonalizar siria. En Siria han muerto sirios de todas las etnias y confesiones. Hoy como en el pasado la sociedad ha demostrado tener herramientas para hacer frente a estos desafíos.
Parece que aún vivimos una gran replica de las “revoluciones árabes” de 2011, ¿se puede a estas alturas vislumbrar una salida a ese proceso?
El término revolución en muchos casos es equívoco, en Siria sin lugar a dudas. Las legítimas demandas por cuestiones económicas, políticas, sociales y de derechos humanos carecieron de una dirección capaz de pasar de la protesta a la propuesta realista. Eso se debió a que en Siria había varias oposiciones. Una interna integrada en el sistema y que actuaba desde el Parlamento y otras instancias. Otra igualmente interna pero extra sistémica y finalmente una exterior dominada por la Hermandad Musulmana. Fue esta última la que cooptó la revuelta introduciendo implícitamente la posibilidad de que el Estado se confesionalizara. Es lo que siempre ha planteado el Islam político. Eso en una sociedad multiconfesional como la siria genera muchos anticuerpos en la inmensa mayoría de la población. En aquellos lugares que fueron ocupados por los grupos armados se vio que el modelo político era confesional y próximo al wahabismo salafista ajeno a Siria. Eso más que revolución es involución.
Erdogan busca limitar al máximo la visibilidad y capacidad de maniobra política de los kurdos en la propia Turquía
¿Cómo interpreta el papel de Estados Unidos durante la guerra en Siria?
Estados Unidos ha demostrado en Siria su actual debilidad estratégica derivada de la fractura política interna que desde hace unos años tiene el país y de la desconexión del pueblo estadounidense de sus fuerzas armadas, hoy solo profesionales e incluso externalizando servicios con empresas contratistas. Así es imposible desplegar una estrategia coherente en un lugar tan importante como Siria, país al que además los estadounidenses como los occidentales en general desconocen profundamente. El concepto de la multiconfesionalidad al margen de mayorías y minorías numéricas jamás ha sido entendido por los occidentales. De ahí sus análisis parciales, simplistas o completamente erróneos sobre lo que estaba ocurriendo en Siria y lo que podía ocurrir. Si se toman decisiones de acuerdo a información errónea los resultados siempre serán como los vistos. En Siria Estados Unidos ha sufrido una gran derrota estratégica de la que le costará reponerse. A través de Siria, Rusia ha vuelto y ha vuelto para quedarse, no solo en Oriente Próximo y Medio, a nivel mundial. Irán, el gran enemigo de EE UU en la región, tampoco ha resultado debilitado. En realidad, desde la invasión de Afganistán en 2001 y la de Iraq en 2003 las acciones estadounidenses solo han servido para que Irán refuerce su proyección al Mediterráneo y a Asia Central.
¿Cómo afectan las sanciones occidentales al pueblo sirio?
Le afectan duramente. Hay grandes restricciones, por ejemplo de gasolina o gas. El Estado tiene dificultades para reemplazar instrumental y aparatos médicos esenciales para enfermedades como el cáncer. La lira siria ha sufrido una gran devaluación por las sanciones comerciales que impiden a Siria vender sus productos y financieras, que no la dejan financiarse en los mercados internacionales. Todo ello golpea a una población que hoy, sin embargo, ve con alivio la vuelta de la seguridad en la práctica totalidad del territorio del Estado sirio.
¿Se puede justificar diplomáticamente este embargo?
La diplomacia permite justificar cualquier cosa, para eso está. Otra cuestión es que ese embargo sea ajustado a derecho, éticamente aceptable o útil a una proclamada intención de ayudar al pueblo sirio y consolidar la paz y la estabilidad en Oriente Próximo y la cuenca mediterránea. Una cosa y la otra se contradicen. En realidad, el embargo es otra forma de castigar a Siria, digan lo que digan los diplomáticos occidentales. No hay más que pasearse por Damasco o cualquier ciudad siria para ver quiénes y de qué manera sufren las consecuencias de unas sanciones cuyos inductores, EE UU y la Unión Europea, decían que eran para otra cosa.
¿Cómo valora el acuerdo entre Turquía y Rusia para la creación de una zona de amortiguación a lo largo de la frontera entre Turquía y Siria? 
Lo veo como parte del complejo acuerdo a varias bandas para desactivar el penúltimo frente que queda en Siria. Las tres partes ganan. Rusia porque se confirma su papel de nuevo poder en la región de Oriente Próximo y Medio. Turquía porque obtiene parte de lo que quería, que era garantizar la seguridad de la frontera. De paso, evita una operación militar que habría sido costosa y de resultado incierto. El acuerdo le permite replegarse sin ver perjudicada su imagen. Siria gana mucho. El Ejército Árabe Sirio ha vuelto a esa región nororiental sin necesidad de disparar un tiro ni exponer a sus efectivos. Ejerce ya la soberanía y ha recuperado importantes recursos para hacer frente a la difícil situación económica. Pozos de petróleo y presas que generan energía eléctrica han vuelto a quedar bajo control de las autoridades del Estado. También importantes vías de comunicación por las que transita el comercio, entre otros productos, el trigo que se produce en la región siria de Yazira. El garantizarle el control de la frontera a Turquía le permite a Damasco esgrimir el Acuerdo de Adana por el que Damasco y Ankara se comprometían a combatir el terrorismo en la zona fronteriza. Eso abre una puerta a la liquidación del último foco yihadista que hay en Siria en el norte de la provincia de Idlib junto a la frontera turca. Siria es, sin duda, un ganador nato. Pierden Estados Unidos y los kurdos. Los primeros porque su abrupta salida del norte de Siria ha demostrado lo contradictoria de su política en Siria y su falta de lealtad con sus fuerzas proxies. A los kurdos los ha traicionado. Lo dicen en Washington quienes se dedican a la política exterior y de defensa. Es un pésimo precedente de cara no ya a esa región, donde EE UU cada vez cuenta menos, sino de otras. Queda como aliado poco fiable. Los otros grandes derrotados son los políticos y milicianos kurdos del norte de Siria, aunque si negocian bien con Damasco y entran en el proceso político entre sirios, pueden salvar algo de lo conseguido a partir de 2011.



Publicado originalmente en: Nueva Revolución