lunes, 8 de marzo de 2021

Conozca a las 'leonas sirias', las mujeres que defienden Siria en plena guerra contra el terrorismo

El batallón femenino forma parte del Ejército sirio desde el año 2013 y lo integran unas 800 mujeres. Las llaman 'las leonas de la defensa' y se ocupan en la mayoría de los casos de patrullar las grandes ciudades y mantener la seguridad en los puestos de control. Conozca en nuestra galería cómo se entrenan las mujeres más valientes de Siria.


El presidente Bashar al Assad permitió en 2013 que las mujeres se unieran a las filas del Ejército. Sputnik / Valeriy Melnikov / Sputnik


Las mujeres se someten junto a los hombres a un intenso entrenamiento de combate. Sputnik / Valeriy Melnikov / Sputnik


Aprenden a lanzar granadas de mano. Sputnik / Valeriy Melnikov / Sputnik



Saben usar el fusil. Sputnik / Valeriy Melnikov / Sputnik



Combaten contra los bastiones rebeldes en la región de la capital siria, Damasco. Sputnik / Valeriy Melnikov



Y asisten a las clases de la Academia Militar. Sputnik / Valeriy Melnikov / Sputnik



Las mujeres soldado sirias no son las únicas que luchan por la paz en su país. Sputnik / Valeriy Melnikov / Sputnik



Los kurdos también formaron un batallón femenino para combatir al Estado Islámico. Sputnik / Valeriy Melnikov / Sputnik



Los islamistas las temen porque creen que si mueren en combate a manos de una mujer soldado sus almas arderán en el infierno. Sputnik / Valeriy Melnikov / Sputnik



Las mujeres se convierten en francotiradoras para expulsar a los terroristas. Sputnik / Valeriy Melnikov / Sputnik



Publicado originalmente en: RT en Español

martes, 2 de febrero de 2021

Siria. Anatomía de una guerra.

Conferencia a cargo de Pablo Sapag M.

Universidad Complutense.
Pablo Sapag M.: Siria en perspectiva. De una crisis internacionalmente mediatizada al histórico dilema interno. Madrid: Ediciones Complutenses, 2017.
Pablo Sapag M.: Bonitos misiles contra la seguridad mundial. El Mundo Finaciero, 14 de Abril 2018.




miércoles, 20 de enero de 2021

Abandonado por Washington, París ‎se apoya en Tel Aviv contra Damasco.

 por Thierry Meyssan

Cegada por su sueño de recuperar su pasada influencia en la región, la Francia de los ‎partidarios de la colonización –bajo la presidencia de Francois Hollande– no logra ‎entender la política de Estados Unidos en el Medio Oriente ampliado. Francia opta ‎por acercarse a Israel, pero fracasa en sus esfuerzos por lograr que las potencias ‎occidentales decidan bombardear Damasco. También a pesar de todos los esfuerzos ‎de París, los electores sirios participan en la elección presidencial –dentro y fuera de ‎su país– y eligen democráticamente al presidente Bachar al-Assad, en un escrutinio ‎realizado en presencia de numerosos observadores internacionales. ‎

Este artículo es parte del libro De la impostura del 11 de septiembre a ‎Donald ‎Trump. ‎Ante nuestra ‎mirada, la gran farsa de las primaveras árabes.‎
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27- La «línea roja»

En mayo de 2013, la OTAN distribuye a sus países miembros un informe donde se afirma que el ‎‎70% de la población siria apoya al presidente Assad, un 20% respalda a los rebeldes y un 10% ‎no tiene opinión al respecto [1]. París y Ankara concluyen que la ‎victoria sólo será posible regresando al plan inicial y bombardeando Siria. Hay que tomar la ‎iniciativa y hacer algo para presionar a Washington.‎

El 21 de agosto, civiles sirios son víctimas de un ataque químico en la Ghouta, el cinturón verde ‎de Damasco, en un sector bajo control de los yihadistas. En pocas horas, una poderosa máquina ‎de comunicación se pone en marcha para atribuir la responsabilidad del ataque a la República ‎Árabe Siria. Este ataque químico sería una violación de la «línea roja» trazada por el presidente ‎estadounidense Barack Obama. Los occidentales se disponen a «castigar al régimen» ‎bombardeando Damasco, la capital siria. ‎

El gobierno sirio desmiente toda implicación y recuerda que el 23 de mayo la policía turca había ‎arrestado, en la ciudad turca de Adana, 11 yihadistas en posesión de una importante cantidad de ‎gas sarín. El jefe del grupo, Hytam Qassap, es de nacionalidad siria, pero los demás detenidos ‎son turcos [2]. Además, el propio «Ejército Sirio Libre» ‎había divulgado antes varios videos mostrando un pequeño laboratorio de fabricación de armas ‎químicas y había amenazado con utilizar gases venenosos para exterminar a los alauitas [3].‎

Antes del ataque químico registrado en la Ghouta, cerca ‎de Damasco, el “Ejército Libro Sirio” ya había publicado en internet un video ‎donde anunciaba –y demostraba– que disponía de armas químicas y amenazaba con ‎utilizarlas para exterminar a los alauitas.‎


    Lo sucedido en la Ghouta es más que dudoso: los servicios secretos de Estados Unidos afirman ‎haber observado –sin intervenir– los preparativos del Ejército Árabe Sirio para utilizar el gas, ‎durante los 4 días anteriores al ataque químico. La oposición siria difunde una serie de videos ‎pero uno de ellos está fechado –por YouTube, o sea según la hora de California–, en un ‎momento anterior a la salida del sol en Damasco, aunque la escena está filmada a la luz del día ‎‎ [4]. Las víctimas son niños –todos de la misma edad– u hombres y sólo aparecen ‎‎2 mujeres entre las 1 429 víctimas que Estados Unidos afirma haber contabilizado en los videos. ‎Finalmente, los niños muertos resultan ser niños alauitas que los yihadistas habían secuestrado ‎varias semanas antes de los hechos. Aunque no están oficialmente representadas en el terreno, ‎Francia y Gran Bretaña afirman haber recogido en el lugar de los hechos algunas muestras que, ‎procesadas de inmediato, prueban el uso de gas sarín. Pero un detalle contradice esa versión: ‎el único análisis conocido para la detección del gas sarín en las muestras exige 10 días de trabajo ‎antes de la obtención del resultado. ‎


Todos los niños muertos en el incidente químico de la Ghouta ‎tenían la misma edad.


Según los servicios de inteligencia franceses y británicos, el uso de armas químicas por parte del ‎ejército sirio también estaría demostrado por la intercepción de comunicaciones telefónicas entre ‎oficiales sirios [5]. Pero luego se sabe que esas intercepciones ‎provienen de… los israelíes [6]. Rápidamente se verá que la inteligencia militar ‎francesa mantiene una extrema reserva con respecto a tales “intercepciones”, al extremo que ‎no es la inteligencia militar francesa quien redacta la Nota de Síntesis publicada por el ministerio ‎de Defensa sino Sacha Mandel, un consejero, con doble nacionalidad israelo-francesa, del ‎ministro francés de Defensa.‎

En el fondo, resulta difícil entender por qué el uso de armas químicas sería una «línea roja», ‎como si fuesen peores que las demás «armas de destrucción masiva». ¿Por qué ‎Estados Unidos, firmante de la Convención para la Prohibición de las Armas Químicas, critica el ‎supuesto uso de ese tipo de armas por parte de Siria, país que no había firmado esa Convención, ‎si Estados Unidos violó su propio compromiso internacional en Bagdad, en 2003? [7] ‎

En el momento de su aparición, durante la Primera Guerra Mundial, las armas químicas tomaron ‎desprevenidos a todos los beligerantes, y por eso resultaron tan mortíferas. Pero los Estados ‎encontraron rápidamente cómo enfrentarlas, de manera que ningún beligerante recurrió a ellas ‎de forma significativa en el campo de batalla durante la Segunda Guerra Mundial. En el Medio ‎Oriente, Israel se negó a firmar la Convención contra las armas químicas, lo cual llevó a Egipto y ‎a Siria a adoptar la misma actitud. Desde 1985 y hasta 1994, Israel financió investigaciones, ‎realizadas en Sudáfrica, para crear armas químicas “selectivas”, capaces matar a las personas ‎según sus características raciales. El objetivo de aquellas investigaciones era encontrar agentes ‎tóxicos que mataran a los negros o a los árabes sin afectar al pueblo judío y se realizaron bajo ‎la dirección del coronel Wounter Basson, el cardiólogo personal del presidente sudafricano Pieter ‎Botha. No se sabe si esas investigaciones llegaron a tener éxito –lo cual parece bastante ‎improbable científicamente hablando. Lo que sí se sabe es que costaron la vida a varios miles de ‎personas utilizadas como conejillos de Indias [8].‎

Siendo primer ministro de Israel, el futuro premio Nobel de ‎la Paz, Yitzhak Rabin, confió a Sudáfrica la realización de investigaciones para ‎desarrollar armas químicas y biológicas. El Dr. Wouter Basson (en la foto) propuso buscar una ‎enfermedad que matara sólo a los negros y los árabes y dirigió un programa de ‎investigación en ese sentido hasta la caída del apartheid en Sudáfrica. 

En cuanto al ataque químico en Siria, los servicios de inteligencia británicos validan rápidamente ‎las observaciones ya mencionadas y advierten al primer ministro David Cameron sobre ‎la posibilidad de que todo sea una operación «bajo bandera falsa» [9]. Mientras tanto, ‎la televisión siria transmite el testimonio de un chofer de los yihadistas. Este individuo revela ‎haber estado en un cuartel, en Turquía, donde recibió un cargamento de municiones químicas, ‎que él mismo transportó en secreto hasta la periferia de Damasco.‎

Respondiendo a preguntas de la prensa rusa, el presidente sirio Bachar al-Assad señala:‎

«Las declaraciones de los políticos estadounidenses, occidentales y de otros países ‎constituyen un insulto al sentido común y son una muestra de desprecio por la opinión ‎pública de sus propios pueblos. Es absurdo: primero se acusa y sólo después se buscan ‎las pruebas (…) Ese tipo de acusación es exclusivamente política y responde a la serie de ‎victorias que las fuerzas del gobierno han alcanzado frente a los terroristas.»‎

Desde París, el presidente francés Francois Hollande vocifera que su conciencia le ordena ‎‎«golpear» Damasco. Hollande no hace más que seguir las huellas de los partidarios de la ‎colonización que, durante el gobierno provisional de Charles De Gaulle –en mayo de 1945– y ‎el de Georges Bidault –en noviembre de 1946– bombardearon por propia iniciativa Setif, Guelma ‎y Kherrata (en Argelia), después Damasco (en Siria) y finalmente Haiphong (en Indochina, ‎hoy Vietnam). En el momento de retirar sus tropas, justo después de la independencia de Siria, ‎el ejército del general francés Fernand Olive atacó Damasco, sólo por despecho, destruyendo ‎parcialmente el milenario mercado popular de la capital siria –lo mismo que ha sucedido ahora ‎en Alepo– y la sede de la Asamblea Nacional, símbolo de la nueva República siria que ‎París rechazaba. ‎

En 1945, las tropas francesas se retiran de Siria. Pero los partidarios de ‎la colonización, furiosos, ordenan al general Olive bombardear Damasco, a pesar de que ‎Siria ya es independiente. En París, el gobierno provisional se verá ante el hecho consumado.‎

Alemania es el primer país en observar que, aunque Siria hubiese utilizado realmente armas ‎químicas, bombardearla sería ilegal a la luz del derecho internacional, sin una decisión del ‎Consejo de Seguridad de la ONU en ese sentido. En todo caso, Estados Unidos y el Reino Unido ‎están convencidos de que todo es un engaño orquestado por Turquía con respaldo de Francia y ‎de Israel. ‎


El 30 de agosto de 2013, el presidente francés Francois Hollande declara ‎al diario Le Monde: “La masacre química de Damasco no puede ni debe quedar impune. ‎Eso sería correr el riesgo de una escalada que banalizaría el uso de esas armas y que ‎amenazaría a otros países. No soy favorable a una intervención internacional tendiente para ‎‎‘liberar’ Siria o derrocar al dictador pero estimo que es necesario poner fin a un régimen que ‎perpetra lo irreparable contra su población.”‎

En Londres, la Cámara de los Comunes prohíbe al primer ministro Cameron atacar Damasco ‎sin que se haya demostrado antes la responsabilidad del gobierno de Bachar al-Assad en ‎el ataque químico. Los diputados británicos, muchos de los cuales conocen el grado de ‎implicación de su propio país contra Siria, recuerdan el costo que tuvo para el Reino Unido ‎la guerra emprendida contra Irak en 2003, basada en las mentiras acusatorias de George Bush y ‎Tony Blair. En Washington, Barack Obama recurre a la opinión del Congreso, sabiendo ‎perfectamente que ese órgano es contrario a toda nueva aventura militar. De hecho, ‎Obama recurre al Congreso sólo para justificar su propia negativa a involucrarse, cuando ‎en realidad la Syrian Accountability Act, adoptada en 2003, pone en sus manos todos los ‎poderes para destruir Siria. ‎

Después de haber hablado demasiado fuerte y demasiado pronto, Francois Hollande se queda ‎solo. Impotente, se encierra en el palacio del Elíseo mientras que la palabra de Francia pierde toda ‎credibilidad en el plano internacional. A nadie se le ocurre pedirle cuentas a Turquía y no serán ‎individuos influyentes como Anne Lauvergeon, Alexandre Adler, Joachim Bitterlich, Helene ‎Conway-Mouret, Jean-Francois Copé, Henri de Castries, Augustin de Romanet, Laurence ‎Dumont, Claude Fischer, Stephane Fouks, Bernard Guetta, Elisabeth Guigou, Hubert Haenel, Jean-‎Pierre Jouyet, Alain Juppé, Pierre Lellouche, Thierry Mariani, Gerard Mestrallet, Thierry ‎de Montbrial, Pierre Moscovici, Philippe Petitcolin, Alain Richard, Michel Rocard, Daniel Rondeau, ‎Bernard Soulage, Catherine Tasca, Denis Verret o Wilfried Verstraete quienes se aventuren ‎a hacerlo. Todos estos personajes de la política y la prensa francesa han recibido “regalos” de ‎los empresarios turcos en nombre de Recep Tayyip Erdogan. ‎

Es Rusia quien ayuda a Estados Unidos a salir de esta crisis con la frente alta. Ambos países ‎invitan a Siria a firmar la Convención para la Prohibición de las Armas Químicas, lo cual Damasco ‎hace sin demora. El presidente Bachar al-Assad negocia con la Organización para la Prohibición ‎de las Armas Químicas (OPAQ) la destrucción de los arsenales químicos sirios, pero Washington ‎correrá con los gastos. ‎

Posteriormente, el conocido periodista estadounidense Seymour Hersh saca a la luz las ‎vacilaciones de su país sobre todo este asunto del ataque químico [10]. Y luego dos profesores del Massachusetts Institute of Technology ‎‎(MIT), Richard Lloyd y Theodore Postol, demuestran que los obuses químicos habían sido ‎disparados desde la zona controlada por los «rebeldes» [11]. Sólo Francia persiste en acusar ‎a la República Árabe Siria. Según la sabiduría popular de los campesinos franceses, «quien quiera ‎matar a su perro, dirá que tiene rabia».‎

En todo caso, los occidentales volverán a retomar repetidamente sus acusaciones contra Siria ‎sobre el empleo de armas químicas, a pesar de que, trabajando en conjunto, Rusia y ‎Estados Unidos han destruido todo el arsenal químico sirio. Esas acusaciones cesan sólo cuando ‎Damasco descubre armas químicas en varios bunkers de los yihadistas, armas que habían sido ‎entregadas por la CIA y fabricadas por la empresa británica Chemring Defense, y las firmas ‎estadounidenses Federal Laboratories y Non-Lethal Technologies [12].‎

El 15 de septiembre de 2013, el presidente francés Francois Hollande ‎se refiere a su marcha atrás en su propia decisión inicial de bombardear Damasco: “Francia no está sola, ‎nunca ha estado sola. Me dicen: ‘Usted está con los Estados Unidos de Obama.’ ¿Por qué ‎sería un crimen estar con el presidente Obama sobre este asunto de los derechos esenciales de ‎la persona humana y de nuestra seguridad?”‎

28- Indecisión

Al haber cerrado su embajada en Damasco y retirado todo su personal de Siria en 2012, ‎habiendo retirado también la mayor parte de sus fuerzas especiales luego de su intervención ‎en Mali en 2013 y después de verse abandonado por Washington cuando ya había dado el paso ‎adelante, París se ve sin recursos en el teatro de operaciones y sin plan de acción. ‎

Sin saber qué hacer, Francois Hollande se vuelve hacia su aliado de siempre, Israel, que le había ‎presentado una falsa prueba de la supuesta responsabilidad siria en el ataque químico de ‎la Ghouta. Pero, en este punto de nuestro recuento, es necesario echar un vistazo a la actividad que ‎Hollande había desarrollado antes, como primer secretario del Partido Socialista, a favor de la ‎colonización de Palestina:‎
- En el año 2000, mientras Israel ocupa el sur del Líbano, Hollande prepara con el futuro alcalde ‎socialista de París, Bertrand Delanoe, el viaje del primer ministro francés Lionel Jospin –también ‎socialista– a Palestina. El discurso de Jospin incluye una condena contra la resistencia libanesa ‎ante la ocupación militar israelí, y asimila esa resistencia al terrorismo.
- En 2001, Hollande exige que el especialista en geopolítica Pascal Boniface, culpable de haber ‎criticado en una nota interna del Partido Socialista francés el ciego respaldo de esa formación ‎política a Israel, presente su renuncia al Partido.‎
- En 2004, Hollande escribe al Consejo Superior de la actividad audiovisual de Francia ‎cuestionando la autorización de transmisión concedida a Al-Manar, la televisión del Hezbollah. ‎Hollande mantendrá sus presiones hasta lograr que Francia censure ese medio de difusión de ‎la resistencia libanesa.
- En 2005, el Consejo Representativo de las Instituciones judías de Francia (CRIF, siglas ‎en francés) recibe a Hollande a puertas cerradas. Según el acta de esa reunión, Hollande ‎expresó allí su respaldo a Ariel Sharon y criticó duramente la política de Charles De Gaulle hacia ‎el mundo árabe. Según el acta, Hollande declaró: ‎

«Hay una tendencia que viene de hace mucho, lo que se denomina como la política árabe ‎de Francia y no es admisible que una administración tenga una ideología. Hay ‎un problema de reclutamiento en el ministerio de Relaciones Exteriores y en la ENA y ‎ese reclutamiento debería ser objeto de una reorganización.»‎‎


Con esas palabras, Francois Hollande invierte la realidad ya que la «política árabe de Francia» ‎no es una política favorable a los árabes en detrimento de los israelíes sino la política francesa ‎en el mundo árabe [13].
- En 2006, Hollande toma posición en contra del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, ‎quien había invitado a Teherán a varios rabinos e historiadores, entre los cuales había algunos ‎negacionistas. Al adoptar esa actitud hostil, Hollande finge no conocer el sentido del ‎congreso organizado en Irán, con el cual se buscaba demostrar que los europeos han ‎reemplazado su cultura cristiana por un culto al Holocausto. Hollande incluso afirma que el ‎presidente iraní pretende negar el derecho de los judíos a la vida y que se prepara para continuar ‎el Holocausto.
- También ejerce presiones para obtener la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, prisionero ‎del Hamas, alegando que Shalit, quien tiene doble nacionalidad, es francés. Hollande pasa ‎por alto el hecho que Shalit fue hecho prisionero por la resistencia palestina mientras servía ‎como soldado de un ejército ocupante en guerra contra la Autoridad Palestina, igualmente ‎aliada de Francia.
- En 2010, Hollande publica en el diario Le Monde, con Bertrand Delanoe y Bernard-Henri Levy, ‎un artículo de opinión en contra del boicot contra los productos israelíes. Según Hollande, ‎ese boicot sería un castigo colectivo infligido también a los israelíes que luchan por la paz con los ‎palestinos, razonamiento que nunca se le ocurrió utilizar durante la campaña de boicot contra el ‎apartheid sudafricano. ‎

En busca de aliados, el presidente Hollande viaja a Israel el 17 de ‎noviembre de 2013. Al llegar al aeropuerto de Tel Avid proclama: “Tamid écha-er ravér ‎chel Israel.” (“Soy amigo de Israel y lo seré por siempre.”)‎


En noviembre de 2013, a su llegada al aeropuerto de Tel Aviv, ya como presidente de Francia, ‎Hollande declara, en hebreo «Tamid écha-er raver chel Israel», o sea: «Soy amigo de Israel y ‎lo seré por siempre.» ‎

El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, observa que Estados Unidos y Reino Unido ‎se han retirado del teatro de operaciones sirio, lo cual no impide que la CIA y el MI6 prosigan ‎la guerra secreta. Netanyahu propone entonces crear una coordinación de los países ‎‎(Arabia Saudita, Francia, Israel, Qatar y Turquía) que desean continuar la guerra abierta hasta el ‎derrocamiento de la República Árabe Siria. Líbano y Jordania seguirán aportando apoyo logístico ‎pero no participarán en la dirección de las operaciones. Como Washington ya no desea seguir ‎apareciendo, todo el dispositivo estará bajo la dirección del embajador estadounidense Jeffrey ‎Feltman, quien actuará desde la sede de la ONU, en Nueva York. Pero habrá que apurarse ‎porque el viento ha cambiado en Washington, donde los partidarios de la agresión contra Siria ‎se ven apartados de sus cargos. El 8 de noviembre, el general David Petraeus es obligado a ‎renunciar a su cargo como director de la CIA, mientras que Hillary Clinton sufre un «accidente» ‎y desaparece durante un mes. ‎

El hombre orquesta de la primavera árabe es el embajador estadounidense Jeffrey D. Feltman, ‎por demás un gran amigo de Netanyahu. Convertido, desde hace más de un año, en Director de ‎Asuntos Políticos de la ONU, Feltman ordenó al alemán Volker Perthes, director del Stiftung ‎Wissenschaft und Politik (SWP), el tanque pensante más poderoso de Europa, la redacción de ‎un plan de capitulación total e incondicional de Siria. Perthes está además a cargo de la ‎Dirección África del Norte y Medio Oriente del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea. ‎Cuando la Alta Representante de la UE para los Asuntos de Política Exterior y Seguridad, ‎Catherine Ashton, abre la boca es para decir lo que le dicta Perthes. Feltman pone en manos de ‎Arabia Saudita la formación, por segunda vez, de un ejército de 50 000 hombres en Jordania. Y ‎también inicia una reorganización paralela de los grupos yihadistas mientras que, ‎por instrucciones de la Casa Blanca, organiza las negociaciones conocidas como «Ginebra 2». ‎

Benyamin Netanyahu concibe una alianza de 3 miembros en la cual Francia defenderá ‎los intereses de Israel y de Arabia Saudita en el plano internacional, a cambio de gigantescos ‎contratos, inversiones y sobornos. El objetivo es sabotear las negociaciones entre ‎Estados Unidos e Irán para mantener el monopolio que ejerce el directorio regional Tel Aviv-‎Riad. ‎

En Líbano, el ejército de ese país acaba de arrestar a Majed al-Majed, uno de los agentes más ‎importantes de Arabia Saudita. El rey de Arabia Saudita ofrece a los libaneses 3 000 millones de ‎dólares en armamento “Made in France” para que no graben la confesión de al-Majed [14]. El jefe terrorista muere oportunamente ‎mientras el rey saudira distribuye “regalos” a dirigentes libaneses y franceses –por ejemplo, ‎‎100 millones de dólares para Michel Sleimane, el “presidente” libanés designado en violación de ‎la Constitución. Finalmente, sólo saldrán beneficiados los individuos que recibieron “regalos” ‎personales, pero los pedidos y entregas de armamento francés al Líbano nunca llegarán a ‎concretarse [15]. El único dirigente francés que no recibe algún “regalo” ‎personal del rey de Arabia Saudita, el ministro de Defensa Jean-Yves Le Drian, negocia para ‎su región –en Francia– el salvamento del grupo productor de carne de pollo Doux, endeudado en ‎‎400 millones de euros, que será parcialmente adquirido y salvado de la quiebra por el saudita Al-‎Munajem.‎

Después de la renuncia de Kofi Annan al puesto de mediador de la ONU para Siria, el secretario ‎general de la ONU Ban Ki-moon pone el tema sirio en manos del argelino Lakhdar Brahimi. Pero ‎Brahimi, a diferencia de Annan, no actúa bajo el título de “mediador” porque Ban Ki-moon ‎considera ahora que «¡Bachar tiene que irse!». La misión de Brahimi será conducir a Siria hacia ‎‎«una transición política, conforme a las legítimas aspiraciones del pueblo sirio». Brahimi es ‎el creador del «Servicio de Apoyo a la Decisión» [16], que es ‎en realidad el servicio secreto personal del secretario general de la ONU, organización que ‎ha dejado de ser un foro de paz y que ahora dispone de un servicio secreto para implementar ‎la política de Washington. Debido a su papel en situaciones como el fin de la guerra civil ‎en Líbano, el golpe de Estado en Argelia y la agresión anglosajona contra Afganistán, Brahimi ‎está muy lejos de ser un desconocido para la diplomacia francesa. ‎

La conferencia Ginebra 2 es sólo un gran show que se transmite en vivo a través de las ‎televisoras internacionales. En vez de dirigirse a los demás participantes, los oradores ‎sólo tratan de justificar sus posiciones respectivas ante las opiniones públicas de ‎sus propios países. ‎

Ginebra 2, que se abre el 22 de enero de 2014, es una trampa. En la primera conferencia ‎de Ginebra sobre Siria, Estados Unidos y Rusia se reunieron, en presencia de sus socios más ‎cercanos, y sin la participación de sirios. Pero en Ginebra 2 participan no sólo Siria y ‎‎«representantes de la oposición» sino también todos los Estados implicados –con excepción ‎de Irán, cuya invitación, después de haber sido enviada, será anulada, supuestamente a pedido ‎de Arabia Saudita. Pero, ¿quién puede creer que el reino saudita tiene realmente tanto poder ‎sobre la ONU? En realidad, el estadounidense Jeffrey Feltman, está organizando por otro lado ‎las negociaciones 5+1 con Irán, y prefiere no anticipar el levantamiento de las sanciones ‎estadounidenses y europeas contra la República Islámica. En cuanto a los representantes de la ‎oposición siria, sólo podrán participar los que cuentan con el aval de Arabia Saudita, o sea la ‎nueva «Coalición Nacional de Fuerzas de la Oposición y la Revolución» (CNFOR) que preside ‎Ahmed Jarba. Este personaje es un narcotraficante de poca monta que alcanza así su momento ‎de gloria, únicamente porque proviene de la misma tribu saudo-siria de la cual proviene el rey de ‎Arabia Saudita. ‎

Qatar organiza una campaña de prensa internacional para el lanzamiento del ‎‎“Informe César”, presentado por el gabinete Carter-Ruck.‎

Sólo dos días antes de la apertura de Ginebra 2, Qatar hace que el gabinete londinense de ‎abogados Carter-Ruck publique un informe de 3 ex fiscales internacionales sobre el testimonio ‎de «César» y las pruebas acusatorias que este individuo ha entregado a ese gabinete [17]. «César» se presenta como un oficial ‎desertor de la policía militar siria, habitualmente encargado de fotografiar lugares donde se han ‎cometido crímenes, y afirma haber fotografiado, desde el inicio del conflicto, las «víctimas del ‎régimen» en los depósitos de cadáveres de los hospitales militares. «César», quien ‎supuestamente acaba de desertar, entrega 55 000 fotos de 11 000 cadáveres, imágenes que ‎dice haber captado personalmente. Para que todo parezca más convincente, cada página del ‎comunicado que anuncia el informe lleva estampada –dos veces– la mención «Confidencial». ‎Los ex fiscales concluyen que las víctimas fueron sometidas a privación de alimentos y a las ‎torturas que el «régimen«» aplica sistemáticamente a las «personas encarceladas». ‎En realidad, las fotos verdaderamente tomadas en Siria –que están lejos de ser todas– muestran ‎los cuerpos de mercenarios de diversas nacionalidades recogidos por el Ejército Árabe Sirio en el ‎campo de batalla y cadáveres de civiles y militares sirios muertos bajo las torturas infligidas ‎a ellos por los yihadistas que los acusaban de apoyar la República Árabe Siria. ‎

El nuevo secretario de Estado, John Kerry, quien conoce bien al presidente sirio Bachar al-Assad, ‎sabe que todo eso es pura propaganda, pero el comunicado del gabinete Carter-Ruck le aporta ‎un nuevo argumento para el discurso que va a pronunciar en Ginebra 2, el 22 de enero de 2014. ‎

Como nadie entiende bien lo que sucede desde la exclusión de Hillary Clinton y de sus seguidores, ‎las televisiones del mundo entero están presentes en Ginebra. Pero cuando el ministro sirio ‎de Exteriores, Walid Mouallem –a quien los franceses habían tratado de asesinar–, hace uso de ‎la palabra en la apertura de la conferencia, no sabe adaptarse a la situación y pronuncia ‎un discurso dirigido a la opinión pública siria, desperdiciando así la única oportunidad que ‎se le ofrece de desmontar directamente, ante los ojos del mundo entero, el complot occidental. ‎Walid Mouallem es un diplomático con un gran sentido de la lealtad –en una reunión de la ‎Liga Árabe, rechazó un soborno de 100 millones de dólares que su homólogo qatarí le ofrecía ‎para que traicionara a Siria. En su discurso, Mouallem plantea la cuestión del apoyo que la ‎‎«delegación de la oposición» y sus padrinos presentes en la sala aportan al terrorismo. ‎

En definitiva, Ginebra 2 no aporta nada porque, entre el momento de su convocación y la ‎realización misma de la conferencia, Washington había adoptado una nueva estrategia. ‎Ahora estima que Estados Unidos no está obligado a renunciar a su sueño de mantener ‎un mundo unipolar ni a pactar con Rusia. Todavía le queda una carta por utilizar, y esa carta es ‎precisamente el terrorismo. ‎

Mientras los diplomáticos discuten inútilmente en Ginebra 2, el presidente Obama recibe al rey ‎de Jordania para fijar las condiciones de participación de su país, y la consejera de Seguridad ‎Nacional, Susan Rice, recibe a los jefes de los servicios secretos de la coalición antisiria. ‎

Después de haberse negado a bombardear Damasco, a pesar de la coartada de la ‎‎“línea roja”, Estados Unidos hace que su Congreso, reunido a puertas cerradas, acepte ‎financiar a los yihadistas del Frente al-Nusra y del Emirato Islámico (Daesh). En vez de tratar ‎de derrocar al presidente sirio Bachar al-Assad, Estados Unidos organiza así una aparente ‎‎“guerra civil”. ‎

Como todos los años, el Congreso de Estados Unidos se reúne a puertas cerradas para votar los ‎‎«presupuestos negros» del Pentágono. Esta reunión del Congreso, recogida en un despacho de ‎la agencia de prensa británica Reuters [18], nunca será mencionada en la prensa estadounidense ‎y ni siquiera aparece en los registros oficiales. Los congresistas aprueban mantener ‎el financiamiento y la entrega de armamento a los grupos armados en Siria, en violación de las ‎resoluciones 1267 y 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin saberlo, acaban de abrir las ‎puertas del infierno. ‎

Los servicios secretos exteriores de Francia (DGSE) se pronuncian por “el aislamiento ‎diplomático del régimen sirio” y “una ayuda militar sustancial a las brigadas del Ejército ‎Libre”. Para convencer a la opinión pública francesa, la DGSE pone en primera línea a ‎Basma Kodmani, amante siria de Jean-Claude Cousseran… ex director de la DGSE. Basma ‎Kodmani se convierte en portavoz de la oposición siria en Francia. Su hermana, Hala ‎Kodmani, divulga la propaganda de la DGSE en el diario francés de izquierda “Libération”.‎

29- Y habló el Pueblo sirio

Aunque la señora Bassma Kodmani, portavoz de la «oposición siria», había afirmado que ‎‎«el régimen es incapaz de organizar una elección presidencial [y que] eso prueba que es una ‎dictadura», la República Árabe Siria adopta un nuevo Código Electoral –conforme a las normas ‎occidentales– y convoca una elección presidencial. ‎

Hasta entonces, el presidente de la República era designado por el partido Baas y su designación ‎era sometida después a validación mediante un referéndum popular. Por primera vez, ‎el presidente será electo recurriendo al sufragio universal directo. Es poco probable que la ‎‎«Coalición Nacional de Fuerzas de Oposición y de la Revolución» logre presentar un candidato, ‎pero no por causa de la cláusula que estipula que los candidatos deben haber residido en Siria ‎durante los 10 últimos años sino porque los grupos armados son frenéticamente contrarios a la ‎democracia. Según esos grupos, cuya opinión formula la Hermandad Musulmana, ‎‎«El Corán es nuestra constitución» y toda elección es, por ende, ilegítima. Esa actitud favorece ‎la elección del candidato del gobierno, pero su eventual legitimidad ya no dependerá del ‎porciento de votos a su favor sino de la cantidad misma de sufragios y de la representatividad ‎de estos en relación con el conjunto de la población. ‎

Francia está consciente del hecho que, de los 22 millones de sirios, sólo menos de 2 millones ‎permanecen en las «zonas liberadas» y no participarán en la votación. Otros 2 millones ‎están refugiados en Jordania, Líbano, Turquía y Europa. Para sabotear la elección, habrá que ‎impedir por todos los medios que los sirios deseosos de votar puedan hacerlo. Francia logra ‎convencer a sus socios europeos para que sigan sus pasos y prohíban la apertura de colegios ‎electorales en los consulados sirios, prohibición que viola la Convención de Viena del 24 de abril ‎de 1963 [19]. ‎Cuando varios refugiados sirios en Francia denuncian ese abuso de poder, el Consejo de Estado ‎francés se declara incompetente. Por su parte, el «Grupo de Amigos de Siria» denuncia una ‎‎«parodia de democracia» tendiente a «mantener la dictadura». ‎

Tres candidatos participan en la elección presidencial siria: el comunista Maher el-Hajjar, ‎el liberal Hassan al-Nuri y el baasista Bachar al-Assad. El Estado proporciona a los candidatos ‎los medios para hacer campaña y garantiza su seguridad física. Los medios de difusión les dan ‎la palabra. En la práctica, los sirios siguen con interés las proposiciones de los candidatos, ‎pero al-Assad está en una situación comparable a la que vivió Charles De Gaulle en la Francia ‎de 1945. La opción de los electores es simple: apoyar al candidato Assad para salvar ‎la República Árabe Siria o no votar y ponerse con ello del lado de los yihadistas.

La Seguridad General libanesa contabiliza más de 100 000 refugiados sirios que acuden ‎a la embajada de Siria en Beirut para votar en la elección del presidente de la República ‎Árabe Siria, a pesar de las amenazas de la oposición y de las potencias occidentales.

Antes del inicio de la votación en Siria, se organiza –sin mucha convicción– el escrutinio para ‎los refugiados que quieran votar fuera del país. La propaganda occidental ha convencido a ‎los sirios de que todos los refugiados son “opositores”, a pesar de que al ser interrogados ‎la mayoría de los refugiados aseguran haber salido de Siria no «por culpa de la dictadura» ‎sino a causa de los combates. Los días 28 y 29 de mayo de 2014, una multitud de ‎‎100 000 sirios –cifra divulgada por la Seguridad General libanesa– deseosos de votar en ‎la embajada de Siria en Líbano, autorizada a abrir un colegio electoral, paraliza Beirut (ver foto). ‎El ejército libanés trata de dispersar la multitud, pero los refugiados sirios ansiosos de votar siguen llegando desde ‎todos los rincones del Líbano. Ante la enorme afluencia de electores sirios que quieren votar en ‎la elección presidencial, la embajada siria se ve obligada a extender los horarios de apertura ‎del colegio electoral e incluso las fechas inicialmente anunciadas como plazo para votar. Es una ‎agradable sorpresa para los sirios que permanecen en Siria… y causa de consternación en ‎las cancillerías occidentales [20]. ‎

Finalmente, a pesar de todos los llamados a boicotear la elección presidencial, el 73,42% de ‎los sirios en edad de votar acuden a las urnas. 360 medios de prensa extranjeros presentes ‎en Siria y todas las embajadas que se mantienen abiertas en Damasco dan fe del ‎buen desarrollo de la elección. Bachar al-Assad obtiene 10 319 723 votos, o sea el 88,7% de ‎los votos válidos y el apoyo del 65% de la población en edad de votar. El candidato liberal ‎Hassan al-Nuri recoge 500 279 sufragios y el candidato comunista Maher el-Hajjar recibe ‎‎372 301 votos.‎

Triunfalmente electo, el presidente Bachar al-Assad presta juramento sobre el Corán. ‎

Durante la campaña electoral, Francia y sus aliados, estimulados por el estadounidense Jeffrey ‎Feltman, tratan de lograr que el Consejo de Seguridad de la ONU reconozca la competencia de ‎la Corte Penal Internacional (CPI) en relación con la guerra civil siria. Por supuesto, el proyecto ‎de resolución sobre ese tema mete en el mismo saco a todos los actores sirios del conflicto –‎poniendo la República al mismo nivel que los yihadistas– ya que sus promotores tienen ‎la certeza de que la fiscal Fatou Bensouda actuará como su predecesor Luis Moreno Ocampo ‎en el caso de Libia: siguiendo las órdenes de la OTAN. ‎

Este proyecto de resolución da seguimiento a las acusaciones del informe «César» y del ‎gabinete de abogados Carter-Ruck, y también a las del diario francés Le Monde, según el cual ‎‎«la dictadura alauita» viola sistemáticamente a las mujeres sunnitas que militan en la oposición. ‎La periodista de Le Monde Annick Cojean publica el testimonio de una víctima que asegura: ‎‎«Nos violaban todos los días mientras gritaban: “Nosotros, los alauitas, os aplastaremos.”» ‎Annick Cojean, presidente del Premio Albert Londres, fue formada por la Fundación Franco-‎Americana. Fue ella quien publicó, mucho después del linchamiento de Muammar el-Kadhafi, ‎‎Les Proies: dans le harem de Kadhafi [21], un libro fantasioso donde acusa al Guía de la Yamahiriya de haber violado ‎numerosos niños, justificando así, a posteriori y sin aportar la menor prueba, la destrucción ‎de Libia. ‎

Pero, después de la aplastante elección democrática de Bachar al-Assad, ¿quién puede creer aún ‎las historias sobre la crueldad, las torturas sistemáticas y la «dictadura alauita»? En el Consejo de Seguridad, Rusia ‎y China rechazan el proyecto de resolución de Francia, recurriendo por cuarta vez al veto. ‎

‎(Continuará)‎