jueves, 26 de noviembre de 2020

ISIS Hunter: “No somos superhéroes, estamos cansados de la guerra y solo queremos vivir una vida decente”.

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Pese a que el Estado Islámico ha llegado hasta Europa, es en el desierto de Siria e Irak donde realmente se le combate. Ahí es donde escuché por primera vez hablar de los Isis Hunters, una fuerza de élite entrenada por fuerzas especiales rusas para combatir al Daesh en su propio territorio. Hoy os traigo el resultado de muchas horas de conversaciones con Jamel; un soldado del ejército sirio que decidió convertirse en ‘cazador’.


Los ISIS Hunters, la brigada a la que pertenece Jamel, se definen a sí mismos como una unidad compuesta por aquellos que perdieron sus familias y sus hogares; aquellos a los que no les queda nada más que su tierra y el odio hacia sus enemigos. A pesar de estar entrenados por Spetznas rusos, solo pueden ser ‘cazadores’ los sirios que hayan sufrido una pérdida importante a manos del Estado Islámico.

Sin embargo, para Jamel, la guerra no es épica si no triste. En la guerra no hay superhéroes; solo se escuchan gritos y disparos, y en medio de todo eso, están los soldados.

‘’No te imaginas lo traumática y dura que es esta guerra, sobre todo al principio, porque tienes que matar por primera vez, ves como matan a tus seres queridos. Yo ahora me veo en el frente teniendo que vengar a mi mejor amigo. Cualquier error puede costarme la vida. No vale tener miedo hay que luchar”, explica Jamel, que de la noche a la mañana tuvo que coger las armas. A pesar de la situación, no pierde la moral. “Vamos a reconstruir Siria incluso si todos los países se ponen en contra nuestra, somos jóvenes y puede que no regresemos pero no nos importa perder la vida con tal de vengar a nuestros seres queridos”, afirma con seguridad.

Ahora está de permiso. Nos cuenta que hay veces en las que es mejor no recordar el pasado. Sin embargo, esta vez lo intentará. Los compases del tiempo marcan el sufrimiento por el que pasó, pero nos insiste en que la verdad es algo que se tiene que saber, aunque nunca se lo hubiese contado a nadie de esta manera antes.

Comienza hablando sobre cómo empezó todo para él: “La verdad es que la guerra comenzó cuando vi que las personas, mis vecinos y amigos, cambiaban en su forma de actuar conmigo. Me odiaban solo porque yo, desde la costa siria, veía discriminación y odio en sus ojos hacia los alawitas; incluso antes de que los terroristas vinieran y nos forzaran a abandonar nuestros hogares. Nosotros teníamos una buena vida, nuestra mayor preocupación era estudiar y construir un buen futuro, pero de repente vimos que habíamos perdido todo eso. Por nuestra parte, ya no recordamos lo que es la vida o el futuro, solo tenemos el temor y el miedo de reconocer en las noticias el rostro de algún familiar o conocido”.

Jameel sabe que hay muchas versiones sobre cómo comenzó la guerra, pero en lo que todos coinciden, es que les ha cambiado la vida. “La guerra es algo horrible…yo lo tenía todo en la vida y en un momento dado me vi solo, sin nada ni nadie”, asegura.

Un soldado de los ISIS Hunters en los campos de petróleo y gas del desierto de Homs / ISIS Hunters


Lo más difícil de asimilar para Jameel fue tener que matar de un día para otro. De ese modo supo que nada volvería a ser igual. No se quiere justificar, pero quiere que le entiendan: “Yo un día estaba con mis amigos y al día siguiente me vi matando a gente, porque los revolucionarios eran unos terroristas que masacraban sin piedad y no podía permitirlo”. Continúa: “Sabes, ellos matan niños, violan a las mujeres y mutilan los cuerpos de los jóvenes. Nosotros creíamos que eran nuestros amigos porque crecimos en el mismo vecindario, eran mis vecinos… pero se convirtieron en terroristas del Estado Islámico”.

Desde el comienzo de las protestas en 2011 hasta hoy, han muerto más de medio millón de personas en Siria. Antes de la guerra era un país moderno y lleno de vida, donde el turismo cada vez era más importante, Damasco en 2008 se había convertido en la capital árabe de la cultura. De esa Siria, ya queda muy poco pero los sueños y el empeño de reconstruir el país se niegan a desaparecer.

“Yo quería ser piloto militar desde la infancia, ese era mi sueño cuando era pequeño aunque si te digo la verdad si no estuviera en el ejército, completaría mis estudios y trabajaría como capitán en el mar porque amo viajar y y me gustaría disfrutar de mi vida, vivirla de una manera diferente, y para eso la mejor oportunidad es el mar porque puedes recorrerte muchos países y dedicarte a conocer mundo.

Hoy día tengo 23 años, entré al ejercito con 20 años porque cuando me quise alistar no podía, tenía sólo 17 años.

En realidad llevo viviendo en la guerra media vida”, a pesar de lo que le ha tocado, Jameel mantiene la esperanza de que algún día la vida podrá volver a la normalidad.

Combatiente cerca de Palmira mostrando un parche con la insignia del grupo / ISIS Hunters

Le pregunto por qué decidió entrar a los Isis Hunters, pero es algo a lo que todavía no puede contestar. “Puede que lo haga después de la guerra, igual entonces te lo pueda decir”, contesta. Aquello me crea la incertidumbre de que tal vez la guerra no acabe nunca para él, que cualquier día puedo perder a un amigo.

Ante mi silencio, envuelto en tantas dudas, vuelve a hablar: “Lo que sí te puedo decir es por qué estoy en el frente, y muchas veces en primera linea. Es porque estoy con la brigada más fuerte, y juntos podemos abatir a los terroristas de manera mas eficaz’’.

Cada uno está ensimismado, yo en nuestra conversación y él en su pasado por lo que decido preguntarle por su batalla más difícil.

Todas lo han sido, pero destaca una en concreto: “Yo estuve participando en la batalla de Duma, en el este de Ghouta. Para mi ha sido la más dura porque luchábamos contra terroristas que utilizaban personas inocentes que no habían crecido para que les hiciéramos daño. Los utilizaban como escudos humanos. Además de eso, la zona estaba repleta de túneles que dificultaban mucho el combate”.

La batalla de Ghouta Oriental fue uno de los frentes más sangrientos de la guerra en Siria, con más de 10.000 muertos en combate. Era conocido como ‘el matadero’ de Damasco, porque los soldados que entraban al frente a combatir corrían un alto riesgo de no volver jamás.

Por el material poroso de su suelo, los rebeldes con ayuda de antiguos contrabandistas enrolados en Faylaq al-Rahman habían construido prácticamente una nueva ciudad bajo tierra. En ese frente, que tuvo Damasco dividido más de 5 años y mantuvo en todo momento a los rebeldes con capacidad de lanzar ataques de mortero contra los barrios residenciales de la capital, combatían contra el ejército sirio Faylaq al-Rahman, Ahrar al- Sham (los mujahidines sirios), Hay’at Tahrir al-Sham (al-Qaeda en Siria) y Jaysh al-Islam (salafistas sirios).

Además de por las armas, Jaysh al-Islam que era el grupo más fuerte, impuso su ley y orden a base del terror. Ya no sorprendían cuando difundieron videos de civiles enjaulados sobre camionetas que recorrían sus centros de operaciones. Eran escudos humanos.

Un ISIS Hunter descansa junto a un vehículo destruido en mitad del desierto / ISIS Hunters

Según Jameel, el miedo está siempre presente, pero cuando escucha las balas silbar sobre su cabeza todo cambia: “Pienso en que estoy aquí para proteger a las personas. A los niños, las mujeres, a los ancianos… Yo solo estoy aquí para proteger a mi pueblo. No somos superhéroes, estamos cansados de la guerra y solo queremos vivir una vida decente. Quiero que cuando tenga hijos, ellos estén orgullosos de que su padre haya defendido a su país y se haya convertido en una buena persona. También pienso en volver a casa y ver a mi madre feliz al verme de vuelta. Sabes, en el frente puedes tener un poco de miedo pero cuando las balas vuelan por encima de tu cabeza el miedo desaparece y lo único que importa es luchar y salir adelante”.

En cada conversación bromeo con que está un poco loco, y él se ríe, porque en Siria todo el mundo le dice lo mismo. Su madre la primera, que siempre ha estado en contra de que se enrolase en los ISIS Hunters por el enorme peligro que conlleva. “Mi familia tiene miedo de que yo no regrese, siempre han protestado contra mi decisión y me dicen que tenga mucho cuidado porque saben que tal vez no vuelva”, explica.

Aunque no se lo quiera decir a su madre, él es consciente en todo momento del peligro. Recuerda entonces a su mejor amigo, que lo perdió en Deir ezzor, tras un ataque de la Aviación Norteamericana. “Todo aquello fue un genocidio, murieron más de 50 personas porque los Estados Unidos defendieron a los terroristas que estaban luchando contra nosotros. He perdido a muchos amigos en la guerra, y la verdad es que no quiero perder más”, se lamenta.

Fue el 7 de febrero de 2018. El Ejército Sirio acompañado por una fuerza de 30 ISIS Hunters estaban avanzando contra el Estado Islámico en Khasham, al este del río Éufrates, en el desierto de Deir Ezzor. Al acercarse a la planta de procesado de gas de CONICO, estallaron los enfrentamientos entre gubernamentales y Fuerzas Democráticas Sirias (kurdos y rebeldes árabes) que se encontraban en esa posición, por lo que EEUU comenzó una serie de bombardeos contra el Ejército Sirio y los ISIS Hunters en apoyo a las FDS según el propio mando de la Operación Resolución Inherente (la coalición internacional en Siria liderada por EEUU en la que participan Reino Unido, Francia, Qatar, Arabia Saudí…).

Nos tomamos unos minutos de descanso de la entrevista, porque aunque él no quiera reconocerlo, los recuerdos pesan. Pasado rato y casi finalizando la entrevista, le pregunto sobre qué nos diría a aquellos que no vivimos en una guerra, que nuestras vidas están envueltas en problemas que nada tienen que ver con los suyos.

Jameel sabe lo que dice la prensa europea a diario sobre la gente como él, por lo que no busca convencer a nadie, solo que entiendan por qué está en el ejército: “Quiero que sepáis que defiendo a mi país; es mi tierra, es donde nací, donde crecí. Ahora mismo es todo lo que tengo y no permitiré que nadie nos ponga en peligro, y creo que si se pone en la misma situación, comprenderán mis sentimientos y defenderán su tierra de la misma manera o incluso más”.

Jameel descansando en una roca


Por mi mente pasan miles de preguntas, ¿qué harías tu si de repente en tu barrio tus vecinos o amigos quisieran matarte? ¿Cogerías las armas o te dejarías matar?

Después de darle vueltas a nuestra conversación de más de cinco horas, me pregunto por qué decidió contarme su historia.

Sin que haga la pregunta, él me responde: “El pueblo sirio está cansado, yo estoy cansado. Van a ser casi 8 años de guerra. Yo solo quiero que se sepa la verdad, y se nos visibilice a los que estamos luchando pero también a todos los mártires que han perdido la vida”.

Ya no me queda nada más que una pregunta. Ya conozco la respuesta, pero algo dentro de mi tiene la esperanza de que haya cambiado.

¿Vas a volver al frente próximamente?

Y entre risas porque conoce mi preocupación, responde: “Si, amiga mía. Ésta es mi vida… ¿por qué no iba a ir?”

La guerra son los civiles, los mártires y los soldados. Jameel es un cazador que no descansará hasta ver su país en paz. Detrás de los números hay personas como él, que aunque tal vez mañana mueran, decidieron quedarse para luchar, cada uno a su manera.

Un mes después de la entrevista, Jameel nos envió este selfie camino al frente


Publicado originalmente en: 14 milímetros





























jueves, 22 de octubre de 2020

La pseudo revolución de la llamada Rojava.



"Las FDS-YPG están actuando por la destrucción de Siria, al servicio del imperialismo y por obstaculizar la reconstrucción del país"


Tras la caída del Imperio otomano


Francia y Gran Bretaña en previsión de la victoria en la IGM sobre la Triple Alianza a la que pertenecía el Imperio otomano, acordaron ya, a media guerra, en 1916, un primer proyecto de reparto colonial de los dominios otomanos en el Oriente Medio, plasmado en el Acuerdo de Sykes-Picot. Finalizada la guerra, en el Tratado de Sèvres de agosto de 1920, se hicieron realidad y se plasmaron básicamente los Acuerdos de Sykes-Picot, aunque con ciertas modificaciones. El Tratado de Sèvres, representó por una parte, el fraccionamiento de lo que había sido la Siria histórica, el País de Sham, de la que formaban parte la Siria actualmente conocida, Líbano, Palestina y Jordania, para incorporarlas en los Mandatos de Francia y Gran Bretaña. Así la Siria actual y Líbano quedaron bajo el Mandato francés y Palestina y Jordania bajo el Mandato inglés. A este último se le añadió lo que pasó a llamarse Irak, que era la suma de los Vilayet (provincias otomanas) de Bagdad, Basora y Mosul (Kurdistan iraki).

El presidente norteamericano Woodrow Wilson era especialmente sensible al tema de los kurdos y armenios y otras minorías y quiso darle una solución al problema por lo que ordenó la constitución de lo que sería la comisión King-Crane para verificar la ubicación exacta de dichas poblaciones. En función del resultado de las investigaciones de esta comisión se incluyó en el Tratado de Sèvres la independencia de Armenia en el territorio histórico de los armenios en el nordeste de Turquía (que en breve plazo se anexionara a la Armenia que se había independizado de Rusia en 1918) y se acordó la creación de una comisión para la redacción en 6 meses a partir de la aprobación del Tratado de Sèvres de una autonomía para los kurdos en el sureste de Turquía. Una autonomía que  podría convertirse en independencia si así lo manifestaba la mayoría de su población en un año. Al mismo tiempo, con la eventual independencia de los kurdos en el sureste de Turquía se acordaba abrir la puerta y reconocer una posible adhesión a esta independencia del Vilayet de Mosul, del Kurdistan iraquí, si así lo deseaba su población.  A esta normativa del reconocimiento de Kurdistan y Armenia se incluía la exigencia del reconocimiento de otras minorías en su seno, como los asirios por ejemplo, y el compromiso de Turquía de respetar estas decisiones.

El desmembramiento de Siria se verá agravado con la política de división que a su vez practicaron ambos Mandatos para controlar mejor a sus poblaciones, de manera que el Mandato francés creó dentro de su jurisdicción el Gran Libano como estado separado del resto, y se crearon también divisiones entre los alauitas, drusos y sunitas. En el Mandato inglés se estableció una división clara entre Palestina y lo que al principio era Tansjordania y luego Jordania, además de la división con el nuevo estado de Irak. Para los kurdos, al igual que para los armenios, fue una oportunidad histórica en principio, pero que luego se frustrará como veremos, en el Tratado de Lausana. En cualquier caso es de destacar, que los kurdos sirios no son contemplados en el proyecto de autonomía kurda del Tratado de Sèvres, precisamente por su poca entidad corroborada con las propuestas de la comisión King-Crane,  basando el proyecto en los kurdos de Turquía y de Irak. Tampoco  son contemplados los kurdos sirios en las divisiones que realizó en su jurisdicción el Mandato francés, que no incluye a los kurdos cuando sí incluye por ejemplo a los drusos, o a los alauitas. Este Tratado de Sèvres  hace referencia lógicamente a los kurdos  procedentes del Imperio Otomano y no a los kurdos del Imperio Persa, separados históricamente del resto por las fronteras de ambos Imperios enfrentados.


Mapa del Tratado de Sèvres


Frente a la decadencia  del Imperio Otomano había surgido por otra parte un fuerte movimiento nacionalista turco  impulsado por los llamados “jóvenes turcos” en pro de reformas modernizadoras y de un Estado turco laico e independiente. La derrota en la IGM y el Tratado de Sèvres fueron la gota que colmó el vaso. El líder militar Mustafá Kemal participante del movimiento de los jóvenes turcos, se enfrentó al Tratado de Sèvres por lo que concebía como concesiones territoriales a las potencias imperialistas y a los grupos nacionalistas no turcos, forzando con sus campañas militares contra armenios, griegos…el Tratado de Lausana de 1923, en donde desaparecían las autonomías armenia y kurda y se creaban las bases de lo que sería la República Turca. En el Tratado de Lausana se consagró la división de los kurdos procedentes del Imperio Otomano en tres estados.

Los “jóvenes turcos” en su afán nacionalista proturco veían con malos ojos las minorías cristianas (armenios, griegos pónticos y asirio-caldeos) así como a los yazidíes, al igual que lo hizo el ISIS, realizando una gran masacre entre ellos. Las matanzas contra estas minorías las inicia el sultán Abdulhamid II que pretendía crear una Turquía islamista homogénea. Pero en estas matanzas como en las posteriores los kurdos jugaron un papel importante. De hecho, durante el otoño de 1895, los HAMIDIYE kurdos –regimientos tribales de caballería ligera al servicio del sultán Abdulhamid II- participan en las masacres armenias y de otros grupos cristianos –las “matanzas hamidianas”, con entre 80000 y 300.000 víctimas-, y de 1915 hasta 1923, de nuevo jefes tribales y notables kurdos se alían a los jóvenes turcos para realizar una gigantesca matanza de armenios y otras minorías (entre 1,2 y 1,5 millones de muertos). Sucedió además que estaba de por medio el control de las tierras de los armenios sobre todo, pero también de los asirios. Con la matanza de los armenios iba muchas veces aparejada la apropiación de sus tierras, de manera que muchas tierras y territorios ocupados por los kurdos son en realidad armenios. Junto con las matanzas iban acompañados con frecuencia trabajos forzados, robos, violaciones, deportaciones de hombres, mujeres, niños y ancianos y privaciones de alimentos y de agua.

La llamada Rojava

Las realidades demográficas, económicas, sociales, culturales y políticas kurdas de cada Estado en que están divididos los kurdos, tienen unas características propias, y están muy condicionadas por la historia de cada uno de estos grupos y por las respuestas que ha dado cada Estado al tema kurdo. Los kurdos tienen, a diferencia de en Siria, una presencia y una entidad importantes en Turquía, en Irak y en Irán, que vienen avaladas incluso por las diferentes rebeliones kurdas que se han producido en estos Estados. Así, en Turquía se han producido entre otras, las rebeliones de Cheik Said en 1925, la de la República de Ararat en 1927-30, en Dersim 1936-38 y la iniciada por el PKK en 1984 y que sigue todavía de alguna manera. En Irak, se producen las revueltas de Cheik Mahmud Berzenji en 1919, 1923-24 y 1931,  la resistencia dirigida por Mustafá Barzani entre 1943-46 primero y luego en otra fase desde 1961 a 1975 y posteriormente se produce  la rebelión de los kurdos irakies en la guerra Irak-Irán de 1980-88 sofocada mediante el uso masivo de armas químicas conocido como de Anfal entre 1987-1989. También está la rebelión con ocasión de la II Guerra del Golfo de 1991, igualmente sofocada. En Irán, se suceden las rebeliones lideradas por  Jafar Agha en 1905, la liderada por su hermano  Ismail Agha Simko en 1921, la creación de la República autónoma de Mahabad en enero de 1946 liderada por Qazi Mohamed que dura solo 11 meses y posteriormente surge en 1967 el movimiento armado kurdo liderado por Abdulrahman Ghasemlu.

 Lo de que el norte de Siria (la llamada Rojava) ha sido siempre kurdo y básicamente kurdo, es una total falacia. La población originaria kurda se ha concentrado y se concentra en diversos núcleos separados (Hasaka, Afrin, barrios de grandes ciudades como Alepo y Damasco y en otras poblaciones menores) intercalados por poblaciones árabes y de otras etnias, y por tanto sin constituir un continuo territorial nacional homogéneo, como sí existe sin embargo en los países vecinos. En esta zona del norte  los kurdos han convivido con árabes, armenios, asirios, turkmenos, caldeos, circasianos y otras minorías, que son los que  globalmente constituyen mayoría, salvo como decíamos, en ciertos puntos concretos aislados donde sí han sido mayoría relativa los kurdos.


Zonas habitadas por kurdos según la CIA

Una gran parte de la población kurda siria es de origen emigrante como lo es el de muchas de las minorías existentes en el norte de Siria. Son el fruto de diversas oleadas inmigratorias causadas por las matanzas turcas (armenios y asirios), por las persecuciones religiosas y la represión de las diversas revueltas kurdas producidas. Ya los franceses en el Mandato ubicaban a las diferentes minorías emigrantes en las fronteras turco-sirias, para estabilizar éstas frente a los frecuentes ataques turcos y para rentabilizar económicamente la zona, impulsando la agricultura, la artesanía y frenando el nomadismo. De hecho, en bastantes lugares del Norte de Siria, los armenios y los asirios eran habitantes más antiguos que los kurdos, como es el caso del mismo Kobane y Qamishli, que tenían poblaciones armenias y asirias antes de la llegada de los kurdos.

Una nota de la primavera de 1931 dirigida al Alto Comisariado francés muestra la gran proporción de armenios y asirios que había en diferentes poblaciones de Hasaka. Los servicios catastrales del Alto Comisariado francés publicaron en 1941 las cifras de la población de Jazira con el reparto de entre kurdos, cristianos, árabes y judíos. Según sus datos había un 24,36% de cristianos, 40,4% de kurdos, 34,5% de árabes y una muy pequeña proporción de judíos, lo que significaba que los no kurdos representaban el 60%.

En esta mezcla abigarrada e inseparable de pueblos, culturas y religiones, es imposible pensar en la creación de autonomías o independencias nacionales separadas, sin practicar como se hizo en Bosnia y en parte en Croacia, limpiezas étnicas brutales conducentes a imposiciones, deportaciones, marginaciones y matanzas. Y es lo que en realidad están haciendo ahora los kurdos del YPG/FDS sobre el resto de poblaciones del norte de Siria, cuestión agravada teniendo en cuenta que la Rojava la han extendido nada menos que a todo el Este del Éufrates, donde históricamente no hay ni un solo kurdo.

Una de las cuestiones  más polémicas de la política del Estado sirio sobre el tema de los kurdos está en lo del famoso censo de 1962 en la provincia de Hasaka con el que se privó de la ciudadanía a unos 120.000 kurdos, haciendo una diferencia entre los considerados ciudadanos sirios de pleno derecho, los considerados apátridas (privados de algunos derechos) y los “sin papeles” o “majtumin” (sin prácticamente derechos). Fue una mala solución al necesario encaje entre las diversas culturas, la árabe mayoritaria y la kurda y otras culturas minoritarias, que ha seguido coleando bastante tiempo, hasta que se ha producido un desagravio del mismo, mediante la concesión de la nacionalidad siria a 262 000  kurdos en abril de 2011. Fue una postura que se contradice además con la postura de acogida que ha tenido Siria respecto de los inmigrantes kurdos y cristianos perseguidos por Turquía o Irak, y con el apoyo prestado por Siria al PKK kurdo de Turquía y a la lucha de los kurdos en Irak.

Apoyo del Estado sirio a los kurdos

De hecho con Hafez al Assad, entre 1970 y 2000, no solamente se ha acogido a los kurdos sino que se les ha dado apoyo político y militar. Desde el comienzo de los años 70, el Gobierno de Damasco apoyó la guerrilla kurda en Irak y después en Turquía. Bases del PKK fueron instaladas en el valle de la Bekaa libanés bajo control del gobierno sirio, mientras que Damasco estuvo protegiendo y alojando  al líder del PKK Öcalan desde 1980 hasta 1998. El norte de Siria se convirtió en centro de operaciones y en uno de los mayores viveros del PKK con la complicidad del gobierno de Assad, permitiendo que los kurdos pudieran optar entre hacer  el servicio militar en Siria o luchar en el PKK en Turquía. Asimismo, los partidos kurdos de Irak pudieron abrir representaciones en Damasco y utilizar Siria como vía de paso hacia el Kurdistan iraki. El 9 de octubre de 1998, como consecuencia, en razón del apoyo sirio al PKK, de fuertes presiones políticas y económicas incluida la amenaza militar por parte de Turquía, aliado entonces militarmente con Israel, el Gobierno de Siria le solicitó a Öcalan que abandonara el país, lo cual fue comprendido por Öcalan como lo manifestó  desde su prisión de la isla de Imrali en Turquía.

El proyecto llamado de “Cinturón árabe” elaborado en 1966, como derivación del censo de 1962, fue un proyecto supuestamente para “arabizar” a los kurdos en el norte sirio, aunque se presentó como un plan de establecimiento de nuevas explotaciones cooperativas agrícolas, y que no tuvo apenas plasmación concreta siendo abandonado en seguida, a primeros de los años 1970. La realidad es que no se llevaron más que 4000 familias al norte que implantaron una serie de granjas para rentabilizar la zona.

Lo que sí sucedió en esa época que se inicia en 1973,  fue el segundo enfrentamiento del Estado sirio con los amenazantes y violentos Hermanos Musulmanes que querían imponer la Sharia en la Constitución y el país, creando un estado de terror, de atentados y de asesinatos, asaltando la Academia del Ejercito y asesinando a más de un centenar de cadetes…. En esta lucha el Baas se alió con las minorías sirias –kurdos, drusos, y cristianos fundamentalmente-.. porque todos ellos eran firmes defensores de la multiconfesionalidad religiosa y contrarios a la imposición de una religión sobre las demás y que se convirtiera en el principio rector del Estado. Fue una alianza que dio además más alas al desarrollo de las lenguas y las culturas minoritarias, incluida la kurda y que no fue coyuntural, porque tras la victoria sobre los Hermanos Musulmanes en 1982, continuó, como hemos visto, el apoyo a las luchas kurdas y al PKK.

El único enfrentamiento reseñable producido entre el Gobierno sirio y los kurdos, antes de la guerra iniciada el 2011 por el imperialismo, fue la llamada revuelta de Qamishli en marzo de 2004. Entre 2003 y 2005, el movimiento kurdo fue reactivado como consecuencia de los cambios producidos en el Kurdistan iraki en relación a la invasión norteamericana a Irak en 2003.  Así, hubo una explosión de violencia el 12 de marzo de 2004 en Qamishli suscitada por la actitud provocadora de los hinchas del equipo de Deir Ez Zor que venían a jugar contra el equipo local, profiriendo insultos contra los líderes kurdos de Irak (que fueron unos colaboracionistas con los norteamericanos) y enarbolando retratos de Saddam Hussein. Un hecho que trajo consigo manifestaciones durante varios días y cargas contra las mismas por parte de la policía.

Iniciada la guerra de agresión contra Siria en marzo de 2011, los kurdos se mantuvieron neutrales, defendiendo el lema de “ésta no es nuestra guerra”. El Gobierno de Siria retiró sus tropas de los enclaves con importante presencia kurda del norte de Siria como eran Afrin, Kobane y Hasaka, salvo unas guarniciones en Hasaka, en cierto modo por necesidades de guerra en las grandes ciudades y en cierto modo contando y delegando en los kurdos la defensa del territorio del norte frente a los yihadistas. Los kurdos pudieron organizarse autónomamente y crearon un Comité Supremo Kurdo (KSC) como órgano central de gobierno de los cantones con presencia kurda.

Creación de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS)

La batalla de Kobane  (13 septiembre 2014-15 marzo 2015) entre las fuerzas del YPG con el ISIS fue el inicio de la deriva de los kurdos sirios y de su sumisión al imperialismo norteamericano. Fue al mismo tiempo el comienzo del gran teatro de guiñoles orquestado por los EEUU en la guerra de Siria, en el que los EEUU asisten militarmente y con apoyo aéreo a los kurdos para hacer frente al ISIS creado recientemente por los mismos EEUU (al igual que había creado anteriormente Al Qaeda y las otras fuerzas yihadistas) como nueva fuerza de refuerzo  para balcanizar Siria y debilitar, privar de sus recursos y derrocar el Gobierno de Siria. Fue una dura batalla en la que el ejército sirio no pudo ayudar por tierra a los kurdos por la inmensa barrera territorial del ISIS que estaba de por medio y se lo impedía, y porque en aquel momento solo pudo dar un pequeño apoyo aéreo porque apenas disponía de aviación.

El año  2015 fue el peor año de la guerra para Siria con grandes pérdidas territoriales y humanas debido al gran empuje del ISIS sobre todo. Pero hubo un factor que cambió radicalmente las variables de la ecuación, y fue la entrada en escena el 30 de septiembre de 2015  de Rusia con su aviación a petición del Gobierno sirio. La entrada en acción de Rusia, empujó a los EEUU a plantearse la creación en octubre del mismo año, tras la batalla de Kobane, de una alternativa complementaria al ISIS, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Las FDS compuestas básicamente por kurdos de YPG incorporan yihadistas del ESL para crear un combinado con apariencia más universal, más siria, menos kurda,  y poder ir sustituyendo al ISIS en el Este del Éufrates, objetivo territorial marcado por los EEUU para las FDS,  para cumplir las mismas funciones que el ISIS, pero con una cara menos bárbara, con una cara incluso “progresista”, susceptible de lograr el apoyo de las izquierdas neoliberales supuestamente progresistas de Europa y Occidente.   Tras la creación de las FDS vendrá en diciembre del mismo año la del Consejo Democrático Sirio, el ala política de las FDS.


Colaboración USA y FDS

La operación de creación de las FDS vino también en el entorno de la descarada traición de personajes como Saleh Muslim, que había ya contactado hasta por dos veces con Hollande y el propio Erdogan en Paris, y a quienes se les destinaba como lideres de la Rojava al servicio de EEUU/OTAN de la Siria post Assad tras el “cambio de régimen” que habían planificado. Otro de los líderes traidores del mismo estilo era Aldar Khalij, que sería unos de los creadores de la “Federación Democrática del Norte de Siria” en marzo de 2016, y quien firmó públicamente un pacto político-militar en septiembre de 2016, con Ahmad al-Jarba, activo de Arabia Saudi en Siria, y quien fue presidente del Consejo Nacional Sirio, brazo político del grupo terrorista Ejercito Sirio Libre.


Las FDS ocupan el este del Éufrates

La trayectoria de las FDS, tras un pequeño avance hacia Manbij en el norte, se estrenará y demostrará su verdadero carácter,  con la primera invasión turca en el norte de Siria, la del “Escudo del Éufrates”, iniciada el 24 de agosto de 2016 y que duró hasta el 29 de marzo de 2017. La entrada de los turcos entre Azaz y Jarabulus se desarrolló en su línea, para ir ocupando territorio del norte de Siria, parte de su plan expansionista, y para cortar la comunicación kurda entre Afrin y Kobane, bajo la excusa de enfrentarse al ISIS. Los turcos vinieron apoyados por grupos yihadistas del ESL, produciéndose con el ISIS únicamente un intercambio pacífico de banderas. Pero también tuvieron apoyo aéreo de los EEUU, seguramente para lavarse la cara ante Turquía por su implicación en el  que era el reciente golpe de estado sufrido por este país el 16 de julio de 2016. Los kurdos de las FDS tuvieron un conato de resistencia que quedo en nada, ante las advertencias, primero de Turquía de que se desplazaran al este del Éufrates, y las amenazas, después, de los EEUU de que no se enfrentaran a los turcos y se fueran al este del Éufrates, si querían seguir recibiendo su apoyo político y militar. A lo cual las FDS obedecieron sin rechistar.

A partir de aquí, la trayectoria militar de las FDS, fue siguiendo  los designios de los EEUU,  el de ir ocupando todo el este del Éufrates, el de ocupar territorios sirios que no eran ni remotamente kurdos, el de privar a Siria de una parte importante de sus recursos petrolíferos, gasíferos, acuíferos y cerealísticos y el de fraccionar Siria, debilitarla y tratar de derrumbarla. Todo bajo el eufemismo de luchar por una Rojava(¿) “libre” dentro de una Siria “democrática”, “libre”, “autogestionada”, “feminista” e “igualitaria”. En realidad para realizar una “obra evangelizadora” al estilo de los españoles en América, de pura y simple conquista, y de limpieza étnica.

Se hicieron con Tabqa, la mayor presa de Siria, fundamental para los regadíos y producción de electricidad. Planearon conquistar Raqqa, contra la oposición expresa del Gobierno sirio, para llevarse el prurito de haber conquistado la capital del ISIS, en una campaña iniciada cuando la batalla de Alepo para impedir la presencia del Ejército Árabe Sirio (EAS). Al de poco de iniciada la batalla de Raqqa, fue suspendida de la mano de EEUU y con el consentimiento de las FDS, siempre a sus órdenes, para posibilitar que los yihadistas del ISIS pudieran dirigirse a recuperar Palmira como venganza por la toma de Alepo. Fue una campaña que arrasó  la ciudad  ocupándola después, para evitar que los 160.000 árabes desplazados volvieran a la ciudad, realizando una auténtica limpieza étnica. Asimismo se permitió una fuga masiva consensuada entre EEUU y las FDS de militantes del ISIS con sus armas y familias.


Durante el asedio de Deir Ezzor. Mapa 1 agosto 2017 (amarillo: FDS; gris: ISIS; rosa: EAS; verde: Al Qaeda/USA)  (Deir Ezzor punto rosa dentro del gris del ISIS)

Tras asedio Deir Ezzor. Mapa 16 septiembre 2017 (liberación del asedio, 5 septiembre 2017)

Durante el durísimo asedio por el ISIS de fuerzas del EAS y civiles en la ciudad de Deir Ezzor que duró tres años, de 2014 a 2017, las FDS, no solamente no movieron un dedo en apoyo, sino que secuenciaron sus avances para ir un paso por delante del EAS siempre por la parte este del Éufrates, para evitar que el EAS pasara al otro lado. Frenaron el frente de Deir Ezzor en la línea paralela a la frontera con Irak durante todo un año, para mantener vivas las fuerzas del ISIS e incrementar el desgaste sirio,  en tanto que el EAS llegaba a liberar la ciudad tras afrontar el durísimo nudo de resistencia de Akerbat (en los límites de Hama y Homs) y atravesar un amplio territorio. Nada más liberada la ciudad por el EAS las FDS establecieron una carrera loca, en forma de cuña y de canal, hacia los pozos de petróleo y gas de Deir Ezzor, para llegar antes que el EAS, dejando a los lados grandes bolsas intactas del ISIS, siempre como ejercito de reserva para enfrentarse al EAS. Lo mismo sucedió en Hafin, uno de los últimos reductos del ISIS en la frontera con Irak y cerca de Albu Kamal, donde alargaron la batalla artificialmente durante más de un año para dejar rienda suelta al ISIS para desgastar al ejercito sirio mientras obstaculizaban la comunicación terrestre entre Siria e Irak, otro de los objetivos.

Segunda y tercera invasión turca del norte de Siria

Ante la segunda invasión turca en el norte de Siria, en Afrin,  la denominada operación “Rama de olivo”, que se produjo del 20 de enero de 2018 al 18 de marzo de 2018, seguramente por el malestar turco por los avances de las tropas sirias contra el ISIS en Siria, el ejército sirio estaba dispuesto a apoyar la resistencia reclamada por numerosos sectores kurdos, con la condición de que se reconociera por parte de las FDS que actuaba como el representante de la Siria de la que formaba parte Afrin. La mayor parte de las bases de YPG estaban de acuerdo con ello y reclamaban la presencia del ejército sirio, pero no así los mandos de las FDS. Por lo que la salida fue el envío de las milicias paralelas del ejército sirio, las NDF, a Afrin a defender a los kurdos frente a la invasión turca y dejar pasar por territorio bajo control sirio a los posibles refuerzos de las FDS que pudieran venir del frente del Este. Pero estos refuerzos no llegaron nunca porque se lo impidieron los EEUU, su valedor y jefe, ya que no querían un enfrentamiento con su también aliado turco. Todo lo que se contó de que el gobierno sirio y Rusia habían  pactado con los turcos la invasión,  fueron puras patrañas porque Siria denunció la invasión y nunca ha admitido que fuerzas extranjeras, sean las que sean,  ocupen su territorio y vulneren su soberanía, y porque Rusia, había tratado de convencer a los turcos de paralizar la invasión pero no pudo, pero  no estaba dispuesta como es lógico a un enfrentamiento militar directo con una potencia de la OTAN, por las enormes implicaciones que eso supone.

La tercera invasión turca en el norte del territorio sirio, la campaña denominada esta vez “Manantial de paz”, se realizó el 9 de octubre de 2019, tras el anuncio de Trump de la retirada de las tropas de los EEUU de Siria. Erdogan anunció, la amenaza que había repetido  unas cuantas veces, la de ocupar toda la frontera siria con Turquía hasta Irak en una profundidad de 30 kilómetros. Como resultado de la amenaza y del inicio de la invasión real por la zona de Tel Abyad y Ras al Ain,  se produjo un estado caótico. Los EEUU hacían cada día declaraciones diferentes y contradictorias, amenazando a los turcos por una parte con medidas económicas contundentes si seguían con  el proyecto, prometiendo a los kurdos su respaldo, pero exigiéndoles como querían los turcos que retiraran sus armas pesadas y sus trincheras de la frontera. Por otra parte cundió el pánico entre los kurdos porque no se veían capaces de enfrentarse a la maquinaria bélica pesada y aérea de Turquía, por lo que pidieron ayuda a Siria. La invasión se frenó con un acuerdo ruso-turco el 22 de octubre de 2019, en el que se reconocía la presencia de tropas sirias y rusas en la frontera siria, en una profundidad de varios kilómetros, para asegurar la no presencia militar kurda, mediante la realización de convoyes de vigilancia, y a excepción del territorio fronterizo entre Tel Abyad y Ras al Ain, que quedaba provisionalmente bajo control turco. Un acuerdo kurdo-sirio permitió la extensión inmediata de tropas del ejército sirio para garantizar la seguridad de los kurdos en diversas localidades como Kobane, Tabka, Raqqa, Manbij, Tal Tamer y zonas de Hasaka…Parecía que se abría una coyuntura interesante de reconciliación y negociación entre kurdos y sirios, pero los hechos posteriores van a demostrar, que los EEUU siguen controlando lo que hagan los kurdos, y que han tratado de involucrarlos a estos en sus propósitos en contra de Siria y de ellos mismos. El ejército norteamericano por su parte, no se retiró de Siria, se retiró de algunas de sus bases para concentrarse en las zonas que más le interesaban, que eran las zonas petroleras y gasíferas de Hasaka y Deir Ezzor.

Limpieza étnica en Rojava

Según  activistas y habitantes de la zona y diversos estudios, los kurdos están llevando a cabo en la llamada Rojava, especialmente en la región de Hasaka, una operación de limpieza étnico-ideológica, donde las FDS están expulsando a sus habitantes autóctonos, robando sus casas y sus propiedades, apoderándose de la industria y el comercio local, especulando con los precios de los alimentos en las áreas que controlan, cambiando los nombres árabes de los pueblos, imponiendo su educación, su idioma, su curriculum  y su cultura en los colegios y en las calles o secuestrando a los más jóvenes para entrenarlos militarmente y obligarlos a unirse a sus filas. El conjunto del Este del Éufrates, poblado por pueblos y tribus  cuasi totalmente árabes ¿habría que llamarlo Gran Rojava?, lo han integrado en una nueva institución llamada “Administración Autónoma del Norte y Este de Siria” que es gestionada por  las FDS de una manera absolutamente segregacionista, sectaria y autoritaria, y donde  la inmensa mayor parte de su población queda fuera del acceso a las elecciones y órganos de gestión, siempre al servicio de política de las FDS  que es en definitiva la que imponen los norteamericanos.


Protestan en Deir Ezzor contra “robo de petróleo” por kurdos

Algunas conclusiones

Resumiendo, hay que decir que las FDS-YPG están actuando como mercenarios y cipayos de los norteamericanos y sus aliados, armados y financiados por ellos y que al igual que el ISIS y otras fuerzas yihadistas, están actuando por la destrucción de Siria, por su fraccionamiento, por un “cambio de régimen” al servicio del imperialismo y por obstaculizar la reconstrucción del país.

Han permitido y permiten la presencia de bases militares de ocupación y el robo manifiesto y públicamente proclamado de recursos que están realizando los norteamericanos, de cuyos beneficios están participando sin rubor,  e igualmente  participan de las masacres y agresiones que sistemáticamente realizan las fuerzas invasoras contra el ejército sirio y los civiles discrepantes en el este del Éufrates. En el colmo del despropósito, se creen que bajo la tutela del imperialismo norteamericano van a lograr algo que no sea convertirse en un protectorado norteamericano o en otro Israel, o que bajo esa misma tutela van a poder realizar una pretendida revolución libertaria. Su constante práctica segregacionista y asimilacionista, de limpieza étnica sobre las otras minorías y etnias como los armenios, asirios, turkmenos, árabes, caldeos y otros, demuestra que toda su palabrería sobre el Confederalismo Democrático es pura fachada, pura retórica vacía.

Y para terminar de redondear el círculo, clama al cielo que haya gente pretendidamente de izquierda, de izquierda neoliberal habría que llamarla quizá, por llamarla de alguna manera, que apoye ciegamente los juegos criminales del imperialismo,  emulando a la gente que en su día apoyaba a los kibutz israelíes, supuestamente en defensa de la autoorganización y del trabajo cooperativo, pero en tierras robadas y ocupadas a los árabes nativos, a los palestinos, y al servicio de la maquinaria represiva, supremacista, racista e imperialista de lo que era y sigue siendo Israel.

Hoy son cada vez más los sectores de gente del norte de Siria y del este del Éufrates, que están hartos de la presencia y ocupación extranjeras, tanto turca como sobre todo norteamericana, del expolio que están realizando en sus tierras y de la labor de colaboradores y represores que están ejerciendo las FDS. Hastío que se está mostrando cada día mediante manifestaciones, declaraciones y atentados y que se está expandiendo a gran velocidad, reclamando la vuelta del Gobierno a esas tierras.

Ya lo decíamos, en Siria quedan problemas por solucionar y resolver, también el problema del encaje entre las minorías étnicas entre si y en el conjunto de Siria. Pero eso significa participar positivamente en el proceso negociador en marcha y en la comisión constitucional constituida al efecto  a partir de Sochi –en la cual por cierto se negaron a participar los kurdos- rompiendo toda atadura con el causante de todos los problemas, el imperialismo norteamericano y sus satélites.


Iñaki Urrestarazu


Publicado originalmente en: Revista La Comuna.



lunes, 14 de septiembre de 2020

El Imperio del César.

Por Eduardo Kabak


La guerra que comenzó el Imperio y sus aliados contra la República Árabe Siria en el año 2011 entra en una nueva e indignante fase. Tras la humillante derrota militar de EE.UU. y la OTAN en Siria y tras el fracaso de sus entes terroristas en el país, el Imperio descarga toda su artillería a través de un sistema de presión y acción con el que busca ahogar a una nación soberana, se trata del terrorismo económico. Esto no es nada nuevo, cuando la guerra militar, el asesinato mercenario o los métodos corruptos no concluyen de manera satisfactoria, la administración norteamericana, ya sea demócrata o republicana, utiliza las sanciones económicas y el bloqueo para debilitar y estrangular la economía de un país enemigo o no alineado que no sirva a los intereses de EE.UU. en la región. De esta manera, ejerce intimidación para liquidar a un gobierno legítimo a base de dinamitar todo el sector económico y financiero al mismo tiempo que empobrece al pueblo. Un pueblo que legítimamente ha elegido a sus dirigentes. Dirigentes que no interesan o gustan a EE.UU. y a su brazo militar, la OTAN.

La lista de injerencia de los Estados Unidos y Europa en el mundo es larga; Chile, Venezuela, Congo, Honduras, El Salvador, Irán, Argentina, Iraq, Granada, Afganistán, Cuba, Burkina Faso, Palestina, Guatemala… y un largo etcétera. En el caso de Siria tampoco es algo nuevo, desde que fuera incluida por George W. Bush en el famoso “eje del mal” y con la excusa de la lucha contra el terrorismo y la exportación de la “democracia” y la “libertad” por el mundo, este tipo de agresiones y ataques económicos han sido una constante sobre la nación árabe. Es parte de la política ofensiva estadounidense contra un adversario que resiste. Cabe recordar que las garras del Imperio azotan a Siria desde 1949, poco después de su independencia, y ya desde hace decenios las sanciones contra la República son el día a día que se vive en el país. En las últimas dos décadas, tanto George W. Bush como Barack H. Obama y sus respectivas administraciones continuaron contribuyendo a este ataque económico contra el Gobierno sirio y fue a partir de 2011 cuando el Nobel de la Paz combinó estos ataques económicos con acciones militares a la par que financiaba grupos terroristas que operaban en el terreno para desestabilizar el país. Un combo completo “made in USA”.

Meses después del inicio del conflicto sirio, la Unión Europea acordó sancionar a altos cargos del Gobierno sirio, en su mayoría militares, a los que inmovilizaron sus fondos en Europa y prohibieron viajar a los países miembros de la UE. Además, suspendieron los créditos millonarios del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en el país árabe que iban destinados al sector eléctrico, infraestructura urbana y a la modernización y desarrollo del tratamiento de aguas y el servicio sanitario. En los años siguientes estas sanciones se fueron endureciendo a medida que la escalada de violencia en el conflicto aumentaba. El 2 de abril de 2014 se dirigía una carta firmada por el que entonces era el Representante Permanente de Francia ante las Naciones Unidas y que se convertiría en Embajador francés en EE.UU., Gérard Araud, a la Presidenta del Consejo de Seguridad de la ONU donde se recogían a través de un informe la supuesta “práctica de la tortura y la ejecución sumaria de personas detenidas por parte del régimen sirio”. Dicho informe sería la antesala a lo que llegaría después.

En 2019, el Consejo de Representantes de los EE.UU. aprobaría por unanimidad este proyecto de ley con todo el paquete de duras sanciones, la Ley de Protección Civil de Siria Caesar 2019 estaba hecha. Presentada por el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Consejo de Representantes, Eliot Engel, conocido congresista sionista del Partido Demócrata, fue ratificada por el presidente estadounidense Donald Trump y apoyada por la Unión Europea en 2020. Pero esto no quedará aquí, ya que como afirmó el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, estas medidas seguirán en aumento contra el gobierno de Assad y sus simpatizantes.

Pues bien, la nueva ley entró en vigor el 17 de junio de 2020 a través del Departamento del Tesoro, la denominaron como “Caesar Syria Civilian Protection Act” o, en resumen, “Ley César”, en alusión a un presunto desertor de la policía nacional siria que trabajó de infiltrado para la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA), falsificando y manipulando datos sobre la supuesta represión del Gobierno sirio contra la población civil y opositores. A este traidor se le asignó el nombre en clave de “César” y sus informes, que muchos recordamos por su  inverosimilitud, fueron el germen para redactar el documento que acabaría transformándose en dicha ley.

Esta ley forma parte del presupuesto millonario aprobado para el Pentágono y consiste en nuevas sanciones económicas más severas de las ya impuestas sobre el presidente sirio, su mujer y altos cargos del país. Abarcan una acción mucho más amplia de las que ya estaban en vigor sobre la nación árabe. Los tentáculos de dicha imposición unilateral no sólo se aplican a representantes sirios, entidades gubernamentales o empresas del país, también a toda nación, empresa, organización, personalidad o individuo que colabore o intente colaborar con Siria. Esto es coacción y amenaza a todo lo que sea susceptible de negociar con el Gobierno del presidente Bashar al-Assad para así evitar la recuperación y autosuficiencia del Estado. Una nueva artimaña de EE.UU. para ahogar a Siria y detener de inmediato la reconstrucción de un país que poco a poco resurge de sus propias cenizas. De esta manera se pretende dejar sin opciones al Gobierno y así evitar una vuelta a la paz y a la normalidad, impidiendo paliar la destrucción provocada por una guerra impuesta desde el exterior. No hay que olvidar que en los últimos años, la reedificación y la reparación de todas las construcciones destrozadas por los combates estaban acelerándose y eran más que evidentes en todas las zonas y regiones que eran liberadas por el bando gubernamental.

Un mecanismo internacional para asfixiar la economía de la nación y disuadir todo capital extranjero e inversión que participe en la reconstrucción de Siria. Sanciona directamente al Banco Central Sirio congelando todos los activos destinados a la cooperación con la nación árabe. Por supuesto, gran cantidad del dinero destinado a intentar devolver la normalidad a la nación de Oriente Próximo procede de sus aliados en la región y en el conflicto; Rusia, Irán y China, los grandes enemigos del bloque EE.UU./OTAN. A todas voces se trata de un ataque a todas y cada una de esas naciones que no sólo colaboran en la reconstrucción del país sino también a las que se posicionaron junto al lado sirio y contra la agresión e injerencia extranjera en el país, en especial aquellos que apoyaron militarmente al Ejército Árabe Sirio sobre el terreno en su lucha contra el terrorismo internacional. Un terrorismo internacional que podría aprovechar el impacto y las secuelas de estas nuevas e injustas sanciones para resurgir y volver a poner en jaque al gobierno y ejército sirio, así como a sus aliados en la región, provocando un enquistamiento del conflicto y una sentencia a cadena perpetua para el pueblo sirio. La población será quien realmente sufra todas las consecuencias de esta ley al no poder avanzar en ningún terreno, desde el tecnológico, industrial o servicios hasta el comercial. Afectará al uso de los sistemas  de comunicaciones, consumo energético, así como dificultará la adquisición y abastecimiento de todo tipo de repuestos, ya sean para uso empresarial o doméstico. También dañará el sector turístico, que comenzaba a retornar tímidamente. La Ley César no deja títere con cabeza.

Este castigo salpica también a naciones vecinas como el Líbano quien, a través de su Primer Ministro, ha advertido de las repercusiones perjudiciales de la Ley sobre la vida y economía de la población libanesa. También el movimiento libanés Amal apuntó la necesidad de enfrentar esta imposición estadounidense. Unos de los principales aliados en la región, Hezbollah, a través de Hassan Nasrallah, reiteró su apoyo a Siria tanto en el campo de batalla como en el terreno económico. Igualmente, Palestina mostró su rotundo rechazo a la Ley César y la enmarcó dentro de una misma acción ofensiva contra el pueblo palestino y todo el eje de la resistencia en la zona. Países solidarios lamentaron y condenaron este nuevo  atentado económico y ejemplos de resistencia como Cuba, quien sufre un criminal bloqueo estadounidense desde hace más de seis décadas, mostraron su apoyo a la República Árabe Siria y su total rechazo a las sanciones exigiendo su inmediato levantamiento. Incluso enemigos de Siria se han declarado contrario a dichas sanciones unilateriales, es el caso de Turquía, quien se unió a Rusia e Irán en el rechazo conjunto de la Ley César. Asimismo, los kurdos autodenominados AANES (Administración Autónoma del Norte y Este de Siria) celebraron una reunión para los comités del consejo Provincial de Al-Hasaka donde manifestaron que la implementación de estas nuevas sanciones contra Siria empeorará la situación en el norte y este del país.

Al ya malogrado sector petrolero y gasístico de Siria habría que sumar la pérdida de control durante la guerra por parte de la administración estatal de los yacimientos tanto de gas como de petróleo que rentabiliza el invasor estadounidense a través de sus lacayos kurdos en el norte de Siria. Yacimientos que serán explotados por empresas norteamericanas o europeas. Mientras tanto, la libra siria se desploma y la lira turca se impone en algunas aldeas y pueblos del norte del país. Antes del conflicto la libra siria se cotizaba aproximadamente a 47 libras por dólar, 64 libras por dólar en 2012, actualmente un dólar puede alcanzar un precio que oscila entre las 700 y las 3000 libras sirias, incluyendo el mercado negro. Esta inestabilidad hace que la lira turca impere y los lugareños prefieran su uso al dar una estabilidad que no consiguen con la moneda siria.

A todo esto hay que añadir las graves consecuencias que las cruentas sanciones provocarán a Siria en su lucha contra la pandemia de la COVID-19 que enfrenta al mundo y cuyo goteo de casos se van confirmando por parte del Ministerio de Salud sirio, ya que dichas sanciones afectan directamente y de manera sensible a medicinas, medicamentos y a todo material destinado para el tratamiento y posible cura de dicha enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2. Una crisis sanitaria ya de por sí complicada de gestionar, más aún en un país en guerra, sancionado y con parte de la población desplazada o sin recursos y sin posibilidad de oportunidades y accesibilidad. La imposición de estas criminales sanciones en plena crisis sanitaria mundial demuestra la impasibilidad y falta de escrúpulos de EE.UU. y Europa contra la población civil siria.

El Gobierno de EE.UU. y la mayoría de los gobiernos de Europa no tienen interés alguno en salvar o mejorar la vida de los pueblos con necesidades que se encuentran más allá de sus fronteras, sólo les interesa sacar rédito de ellos y seguir explotando sus recursos. Eso sí, todo en nombre de la Paz, la Libertad, la Solidaridad y la Democracia. Al fin y al cabo, es su modus operandi desde hace siglos.

La población siria se encuentra hostigada por los efectos de la guerra, sin embargo, durante estas semanas que han precedido a la entrada en vigor de la ley, el pueblo sirio salió en masa a las calles, tanto dentro como fuera de sus fronteras, para protestar contra esta nueva y abusiva represalia. Demostrando así que la nación siria no sólo se mantiene unida, sino que nunca se doblegará ante ningún tipo de agresión, ya sea militar, terrorista o económica, defendiendo siempre su derecho a decidir sobre su futuro y a mantener su soberanía nacional. Un pueblo que no se rinde, un pueblo valiente, un pueblo digno, un pueblo que resiste, un pueblo que, sin duda, vencerá.

Publicado originalmente en: El Común